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Empleo genuino o trabajo digno

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Empleo genuino o trabajo digno

Bulín Fernández

Bulín Fernández

La concepción del empleo o asalariado ha ido variando según el paso del tiempo. Las luchas obreras y la atención de gobiernos que giraron la visión permitieron darle sustento legal, tanto que hasta la propia Constitución consagra en su articulado la base de protección de un derecho de todos.

Según las concepciones más liberales, las que dominan el planeta y hacen del individualismo un culto, vuelve a ponerse en debate sobre la función del empleo y los empleadores, quien debe poner más sobre la balanza del equilibrio y que cambios deben ejecutarse para “ajustar” la economía para alcanzar nuevos y mejores beneficios para los sectores minoritarios de mayor poder económico.

Desde el denominado fin de la guerra fría con la caída del muro de Berlín, Estados Unidos de Norteamérica, o sus capitalistas asociados del mundo, toman posesión del planeta para regir con sus reglas.

Apenas un atisbo de una década en siglos, con muchas imperfecciones y fallas deliberadas de sus actores, América Latina tuvo un leve amanecer que ya ha sido rápidamente sostenido por un neo liberalismo que profesa a través de su poder mediático económico tildando de “populismo” a lo anterior, madre de todos los males. Curioso es que ha sido la misma gente que votando los colocó temporariamente en el poder político del país.

Esa concepción ideológica quedó claramente expresada en la visita fugaz del Presidente Macri a Rawson esta semana, para una ampliación del parque eólico de propiedad privada (financiado en parte por el Estado y al que el mismo Estado facilita la compra de energía producida), que genera CERO puesto de trabajo.

Para coronar su visita a Chubut el Presidente señala que la mejor manera de recordar al gobernador fallecido recientemente es trabajando y vuelve a Villa La Angostura… para seguir sus vacaciones por seis días más.

Por si fuera poco, remarca en su discurso que no podemos endeudar a nuestros hijos y nietos por acciones irresponsables y, sólo cuatro días más tarde, sus funcionarios vuelven a tomar deuda por 9 mil millones de dólares a 30 años (suman más de 140 mil en la gestión de dos años).

El empleo debe ser el norte y las acciones muestran lo contrario: facilitar la inversión financiera y enriqueciendo a quienes más tienen.

Volviendo a la Constitución, allí se remarca que las condiciones básicas en las que se cimienta una Nación es el empleo con condiciones dignas y equitativas, retribución justa y garantía de convenio colectivo y participación gremial.

Hoy esa pobreza intelectual del neo liberalismo indica que lo genuino laboral pasa sólo por lo privado, cuando muchas veces esto depende del accionar del Estado o de sus propios bienes, que nos pertenecen al conjunto.

Ser empleado del Estado, como chofer, médico, barrendero, abogado, administrativo, cafetero o maestro, no significa no tener un empleo genuino.

Lo más importante es la dignidad de quien cumple cabalmente con su tarea y recibe su salario como retribución, más la seguridad social también avalada constitucionalmente.

Crear o facilitar un nuevo empleo digno cada día es el mayor desafío que afrontamos desde la política para con la sociedad.

Remarcando que el neo liberalismo gobierna hoy por voluntad popular dejando atrás la forma nefasta de las dictaduras; que el canto de sirenas no nos involucre en su discurso a los propios trabajadores, pilares fundamentales de cualquier país que se precie de ser una Nación.

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Empleo genuino o trabajo digno

Bulín Fernández

La concepción del empleo o asalariado ha ido variando según el paso del tiempo. Las luchas obreras y la atención de gobiernos que giraron la visión permitieron darle sustento legal, tanto que hasta la propia Constitución consagra en su articulado la base de protección de un derecho de todos.

Según las concepciones más liberales, las que dominan el planeta y hacen del individualismo un culto, vuelve a ponerse en debate sobre la función del empleo y los empleadores, quien debe poner más sobre la balanza del equilibrio y que cambios deben ejecutarse para “ajustar” la economía para alcanzar nuevos y mejores beneficios para los sectores minoritarios de mayor poder económico.

Desde el denominado fin de la guerra fría con la caída del muro de Berlín, Estados Unidos de Norteamérica, o sus capitalistas asociados del mundo, toman posesión del planeta para regir con sus reglas.

Apenas un atisbo de una década en siglos, con muchas imperfecciones y fallas deliberadas de sus actores, América Latina tuvo un leve amanecer que ya ha sido rápidamente sostenido por un neo liberalismo que profesa a través de su poder mediático económico tildando de “populismo” a lo anterior, madre de todos los males. Curioso es que ha sido la misma gente que votando los colocó temporariamente en el poder político del país.

Esa concepción ideológica quedó claramente expresada en la visita fugaz del Presidente Macri a Rawson esta semana, para una ampliación del parque eólico de propiedad privada (financiado en parte por el Estado y al que el mismo Estado facilita la compra de energía producida), que genera CERO puesto de trabajo.

Para coronar su visita a Chubut el Presidente señala que la mejor manera de recordar al gobernador fallecido recientemente es trabajando y vuelve a Villa La Angostura… para seguir sus vacaciones por seis días más.

Por si fuera poco, remarca en su discurso que no podemos endeudar a nuestros hijos y nietos por acciones irresponsables y, sólo cuatro días más tarde, sus funcionarios vuelven a tomar deuda por 9 mil millones de dólares a 30 años (suman más de 140 mil en la gestión de dos años).

El empleo debe ser el norte y las acciones muestran lo contrario: facilitar la inversión financiera y enriqueciendo a quienes más tienen.

Volviendo a la Constitución, allí se remarca que las condiciones básicas en las que se cimienta una Nación es el empleo con condiciones dignas y equitativas, retribución justa y garantía de convenio colectivo y participación gremial.

Hoy esa pobreza intelectual del neo liberalismo indica que lo genuino laboral pasa sólo por lo privado, cuando muchas veces esto depende del accionar del Estado o de sus propios bienes, que nos pertenecen al conjunto.

Ser empleado del Estado, como chofer, médico, barrendero, abogado, administrativo, cafetero o maestro, no significa no tener un empleo genuino.

Lo más importante es la dignidad de quien cumple cabalmente con su tarea y recibe su salario como retribución, más la seguridad social también avalada constitucionalmente.

Crear o facilitar un nuevo empleo digno cada día es el mayor desafío que afrontamos desde la política para con la sociedad.

Remarcando que el neo liberalismo gobierna hoy por voluntad popular dejando atrás la forma nefasta de las dictaduras; que el canto de sirenas no nos involucre en su discurso a los propios trabajadores, pilares fundamentales de cualquier país que se precie de ser una Nación.

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