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¿Creés que nuestros diputados viven como los de otros países?

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¿Creés que nuestros diputados viven como los de otros países?

Esta semana fue la apertura de las sesiones del congreso y la legislatura. Encontramos una comparación interesante con el estilo de vida de los diputados de Suecia.

En el marco de la apertura de las sesiones ordinarias, nos pareció interesante compartir las reglas que rigen en países como Suecia para los diputados, quienes no gozan de los mismos beneficios que los argentinos. Nuestro país no es igual que uno pequeño, pero, cuando se observa la voluntad y vocación pública en otros países, a comparación del nuestro, da qué pensar.

Vivienda, comida y transporte

Los diputados de Suecia tienen apartamentos pequeños y límites estrictos para usar el dinero de los contribuyentes en el ejercicio de su actividad. Lo único que reciben al principio de su mandato son una tarjeta anual para usar el transporte público y un extenso código de ética, con información sobre las restricciones para el uso de fondos públicos y las normas de conducta. Solo tienen tres autos oficiales en todo el parlamento, a disposición del presidente y los vicepresidentes, y pueden utilizarlos únicamente para actos oficiales.

El único político sueco que tiene auto permanente es el primer ministro, y el vehículo pertenece a la flota de la policía secreta. Los ministros solo pueden pedir vehículos cuando tengan fuertes razones para necesitarlos.

Los departamentos solo son para políticos con base electoral fuera de la capital y que no tienen propiedades en ella. Tienen 46 metros cuadrados en promedio. Si tienen solo una habitación, tienen 16 metros cuadrados, al igual que las celdas de las cárceles de Estocolmo. Además son exclusivamente para los parlamentarios: los familiares no pueden vivir, ni siquiera dormir, en estos departamentos sin pagar. Los pagos van al fisco público. Los diputados pueden dejar niños en la guardería del parlamento solo durante sesiones deliberativas, pero deben pagar la comida.

En especial llama la atención el tema de los viáticos, por el cual hubo un enorme escándalo en nuestro país el año pasado. Los diputados de Suecia deben elegir el medio más económico posible para viajar: deben alquilar autos en agencias donde el Parlamento tiene contratos más económicos y no pueden usar vehículos de lujo. Si el diputado usa su vehículo, debe elegir el camino más corto posible y solo pueden usar taxis cuando no haya alternativa o tengan razones especiales.

Salario

Los diputados suecos no pueden subirse el sueldo y ganan menos de la mitad del salario de un profesor de primaria en Suecia. Cuando no viven en la capital y deben trabajar allí a veces, la asistencia económica es de aproximadamente 12 dólares, lo que equivale a un café o una pizza con bebida.

Hasta 1957 los diputados suecos no tenían salario: solo recibían contribuciones de miembros del partido. La decisión de darles un salario se tomó por la simple razón de que “ningún ciudadano debería verse impedido de convertirse en diputado por razones económicas”: pero también se decidió que el valor no sería alto porque el puesto se volvería económicamente atractivo y atraería a las personas equivocadas. Su sueldo lo determina un comité independiente formado por un juez jubilado y dos funcionarios públicos o periodistas. El comité decide aumentar solo según las circunstancias económicas de la sociedad, y el aumento suele ser del 1 o el 1,5%. La decisión es final y no se puede apelar de ninguna manera. Esto contrasta un poco con los 93 mil pesos en mano en promedio que cobran nuestros legisladores.

Asesoría y asistentes

En Suecia, los trabajadores públicos no tienen secretarios ni asesores particulares. Cada partido político tiene fondos restringidos y un pequeño grupo de asistentes atiende colectivamente a todos los diputados juntos: preparan análisis políticos y se encargan de las relaciones con la prensa. Cada diputado prepara su agenda, sus discursos, sus reuniones y compra sus pasajes de tren o avión.

El argumento de que los países grandes tienen grandes problemas y necesitan más recursos es cierto, pero el politólogo sueco Premförs dice que “eso no significa necesariamente aumentar los privilegios personales en forma de asesores”, sino tener “información y consultoría de calidad”. Los diputados tampoco reciben fondos para divulgar el mandato, sino que informan a los votantes sobre sus actividades parlamentarias a través de sitios web individuales en el sitio oficial del Parlamento de Suecia.

Trabajo voluntario

A nivel regional, la representación política en Suecia se considera una actividad añadida que se ejerce en paralelo a un empleo remunerado, por lo que el 94 % de los representantes de las asambleas regionales no tienen salario.

Los alcaldes no tienen derecho a residencia oficial. Y en todas las asambleas municipales del país, la regla no tiene excepción: los concejales no tienen salario, secretaría, asistentes, carro con conductor, ni siquiera despacho: trabajan desde casa y ganan solo una pequeña gratificación por participar en las sesiones de la Cámara.

"Ser concejal es un trabajo voluntario, que se puede realizar perfectamente en las horas libres", opina una concejal de Estocolmo.

Ninguno de ellos tiene inmunidad parlamentaria. Deben cumplir las reglas de la población en general y están de acuerdo: “No tiene sentido conceder privilegios especiales a los parlamentarios, porque nuestra tarea es representar a los ciudadanos y conocer la realidad en la que viven. Representar a los ciudadanos es un privilegio en sí, ya que tenemos la oportunidad de influir en el rumbo del país”, explica uno de ellos.

 

 

Fuente: BBC

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