El Vaticano confirmó que el papa León XIV tiene un adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer de pulmón detectado durante los estudios previos a la operación a la que fue sometido el martes 13 de octubre en el Policlínico Gemelli de Roma.
Según el parte médico difundido por la Santa Sede, durante la intervención se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida. El análisis histológico del tejido confirmó el diagnóstico que los médicos sospechaban a partir de los estudios preoperatorios.
La cirugía duró aproximadamente 90 minutos, aunque el pontífice permaneció cerca de tres horas en el quirófano. El procedimiento concluyó con éxito y sin complicaciones. Después de un breve período de observación, el Papa despertó con normalidad y regresó a su habitación.
Se estima que permanecerá internado alrededor de una semana para recuperarse de la intervención. Por el momento, no se difundieron detalles suficientes para establecer si necesitará tratamientos complementarios ni cuál es el pronóstico individual.
El diagnóstico también genera interrogantes sobre su agenda internacional. El viaje apostólico por Sudamérica, que incluye una visita a la Argentina prevista para noviembre, continúa sujeto a la evolución de su estado de salud. Hasta el momento, no se informó oficialmente si la cirugía modificará esos planes.
El adenocarcinoma pulmonar es uno de los tipos más frecuentes de cáncer de pulmón. Para conocer la evolución esperada de la enfermedad es necesario evaluar las características del tumor, su tamaño y si existe compromiso de los ganglios linfáticos u otras partes del organismo.
La recuperación dependerá tanto de la evolución posoperatoria como de las indicaciones médicas que se definan a partir de los estudios. Por ahora, el Vaticano confirmó que la operación fue exitosa, pero no dio a conocer información que permita precisar el estadio del cáncer ni establecer si el Papa necesitará nuevas intervenciones terapéuticas.
R.G