La Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial formalizó la prohibición en todo el país de la venta de los juguetes blandos tipo squishy pertenecientes a la marca Pinch Family. La medida, alcanzada bajo la Disposición 804/2026, se oficializó luego de confirmarse que las unidades contienen concentraciones de ftalatos que superan ampliamente los parámetros de seguridad establecidos para la salud infantil.
Los ensayos técnicos desarrollados por el laboratorio de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) y el Observatorio del Juguete detectaron más del doble del límite autorizado de estas sustancias. Los ftalatos son compuestos químicos utilizados habitualmente para aportar flexibilidad a los plásticos, pero su presencia se encuentra estrictamente regulada por el Ministerio de Salud para evitar la exposición de niños y niñas a materiales de alto riesgo.
La restricción alcanza de forma obligatoria a importadores, distribuidores, comercios físicos y plataformas de comercio electrónico o redes sociales. A su vez, se dispuso el retiro inmediato del mercado, la destrucción total de las unidades en stock y la publicación de la advertencia en los sitios web de las empresas involucradas, bajo apercibimiento de severas sanciones en caso de incumplimiento.
Este caso se suma a un antecedente reciente ocurrido durante el mes de julio, cuando la CAIJ denunció al juguete "Squeezy Dumpling" —una figura de goma blanda con forma de empanada china y brillo— por registrar niveles de benceno cuatro veces superiores al límite oficial. Aquel producto tampoco contaba con etiquetado en castellano ni marcado de conformidad, demostrando un patrón repetido de falta de controles sanitarios en este tipo de mercadería importada.
Frente al riesgo constante que representan estos artículos importados sin certificación, surge la alternativa de confeccionar variantes caseras de forma económica, segura y compartida en familia. Para armar un squishy artesanal sin químicos peligrosos se necesita un globo resistente, un embudo, elementos decorativos como marcadores y un relleno a elección que puede ser harina o algodón. El procedimiento consiste en colocar la harina gradualmente a través del embudo dentro del globo hasta lograr el volumen deseado, anudar la boca con firmeza para evitar fugas y finalizar decorando con un marcador indeleble la superficie con caras o lo que se desee. Esta opción casera permite obtener la misma experiencia sensorial y recreativa sin exponer a los más chicos a componentes nocivos.
EBW