14 de Octubre de 2026
sociedad |

La otra pelea del “Roña” Castro: del hambre que sufrió de chico a los comedores solidarios

El excampeón mundial nunca ocultó las dificultades que atravesó durante su infancia. Años después, convirtió ese recuerdo en un compromiso con quienes más lo necesitaban y llegó a sostener comedores y abastecer merenderos.

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La historia de Jorge “Roña” Castro no se escribió solamente arriba de un ring. Detrás del boxeador que alcanzó la gloria mundial hubo un chico que conoció de cerca la pobreza y las dificultades para salir adelante. Esa experiencia marcó su vida y, con los años, también impulsó una tarea solidaria destinada a quienes atravesaban necesidades.

 

El excampeón mundial de boxeo, que murió este miércoles a los 59 años, dedicó parte de los últimos años a sostener comedores comunitarios y colaborar con merenderos. Su objetivo era que las familias que no podían cubrir sus necesidades básicas tuvieran acceso a un plato de comida.

 

“Fui un pibito desnutrido y agradezco hoy poder ayudar a que muchos no pasen hambre”, había expresado Castro al recordar su infancia y explicar por qué se involucraba en esa tarea.

 

 

 

 

 

Una historia personal que se convirtió en ayuda

 

 

La iniciativa tomó impulso durante la pandemia de coronavirus, cuando la paralización de distintas actividades dejó a muchas personas sin ingresos. Castro organizó una olla popular en el gimnasio que tenía en la zona sur del conurbano bonaerense. Lo que comenzó como una ayuda para los boxeadores y sus familias fue creciendo hasta alcanzar a vecinos de distintos barrios.

 

Con el tiempo, el exdeportista llegó a sostener cuatro comedores en Lomas de Zamora y a abastecer con mercadería a otros diez merenderos. También colaboraba con espacios comunitarios de lugares como Villa Fiorito y Temperley, mientras recibía pedidos de ayuda de distintos sectores.

 

En octubre de 2025, Castro había anunciado que trabajaba en la organización de un nuevo comedor en Morón, con la intención de asistir a unas 500 personas.

 

 

 

“Un plato de comida no se le niega a nadie”

 

 

En sus recorridas y en las entrevistas que brindaba, Castro describía cómo había cambiado la situación de quienes se acercaban a pedir ayuda. Según contó, cada vez eran más los adultos mayores que no lograban llegar a fin de mes con sus jubilaciones y necesitaban recurrir a los comedores.

 

“Ahora no vienen los pibes, viene la gente grande, personas de 70 años que se ponen a llorar porque se jubilaron y no le alcanza la plata”, relató en octubre de 2025.

 

El aumento de la demanda también se reflejó en la cantidad de alimentos que distribuía: había pasado de entregar 80 bolsones semanales a 100. Las bolsas incluían productos básicos como arroz, polenta, yerba, azúcar, aceite, tomate, lentejas y arvejas, destinados a ayudar a las familias a cubrir las comidas del fin de semana.

 

En una entrevista, el exboxeador también había advertido sobre la llegada de personas que antes podían afrontar sus gastos y que, por el deterioro de su situación económica, comenzaron a necesitar asistencia.

 

“Antes me iba gente que no podía. Ahora va gente que era pudiente y ahora no puede”, contó. Y al referirse a la cantidad de personas que se acercaban, resumió su postura con una frase que reflejaba el sentido de su trabajo:

 

 

 

“Un plato de comida no se le niega a nadie”.

 

 

 

 

Cómo sostenía los comedores

 

 

Para mantener la asistencia, Castro combinaba aportes propios con donaciones de vecinos, empresarios y productores, además de la colaboración del Ministerio de Desarrollo Social bonaerense. También mencionó el envío de alimentos desde Santa Fe y Tucumán, y aportes de una fábrica de Quilmes.

 

La tarea se articulaba a través de la Fundación Locomotora Castro y la Asociación Civil El Roña Castro, con las que impulsaba distintas acciones solidarias.

 

Su compromiso tenía una raíz personal. Castro había hablado en reiteradas oportunidades de las carencias que atravesó durante sus primeros años y de cómo esa experiencia lo llevó a involucrarse en la ayuda social. Su trayectoria deportiva lo convirtió en campeón mundial, pero también encontró una forma de trascender los límites del boxeo: acompañar a quienes, como él en su infancia, atravesaban momentos difíciles.

 

Con su muerte, el deporte, la cultura y la sociedad Argentina despiden a un hombre que trascendió el boxeo. Jorge “Roña” Castro pasó de una infancia marcada por el hambre a convertirse en campeón del mundo, pero nunca se olvidó de sus orígenes. En sus últimos años, volcó esa experiencia en una tarea solidaria para que miles de personas pudieran llevar un plato de comida a sus mesas. Su historia deja el recuerdo de un argentino que conoció las necesidades desde chico y que, cuando tuvo la posibilidad de ayudar, eligió estar del lado de quienes más lo necesitaban.

 

 

AMD

 

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