Las intensas lluvias registradas durante los últimos días afectan a distintas regiones de Argentina. En Chubut, las precipitaciones dejaron caminos anegados y rutas intransitables, especialmente en sectores de la meseta provincial, mientras que en el norte del país, Corrientes capital atraviesa una situación preocupante por el avance del río Paraná.
Las imágenes registradas el miércoles 21 de octubre muestran las consecuencias de las precipitaciones en distintos puntos de la meseta chubutense, donde el agua acumulada complicó la circulación y afectó caminos provinciales.
En Corrientes capital, uno de los sectores más comprometidos es Punta San Sebastián, una de las siete puntas características de la ciudad.
Según explicó una vecina que compartió imágenes de la situación, Punta San Sebastián es una de las zonas más bajas y, por eso, es uno de los primeros lugares donde se hace sentir la crecida del río Paraná.
El avance del agua está socavando sectores de la costanera, por lo que el paseo permanece cerrado al público por razones de seguridad.
La situación también afecta a distintos barrios de la capital correntina. Hasta el 19 de octubre se registraban 103 familias autoevacuadas, alrededor de 380 personas, que debieron abandonar sus viviendas ante el avance del agua.
La vecina señaló que el río continúa creciendo y que son numerosos los sectores afectados. A esta situación se suma el fuerte viento que se escucha en el video enviado desde Corrientes capital, donde las condiciones meteorológicas también generan preocupación.
El fenómeno de El Niño y las lluvias en la región
El fenómeno climático de El Niño está asociado a cambios en los patrones de circulación atmosférica que pueden favorecer precipitaciones superiores a las habituales en determinadas regiones del país, especialmente en el noreste argentino y la cuenca del Plata.
Durante estos episodios, el aumento de las lluvias en las cuencas de los grandes ríos puede contribuir a crecidas importantes, aunque su intensidad también depende de las condiciones meteorológicas e hidrológicas de cada momento.
A esta situación se suman las lluvias intensas, la saturación de los suelos y los aportes de agua provenientes de las cuencas del Iguazú y del alto Paraná, factores que contribuyen al incremento del caudal del río.
Cuando las precipitaciones son persistentes y los suelos ya se encuentran saturados, disminuye la capacidad de absorción del terreno y aumenta el escurrimiento superficial. Esto favorece que mayores volúmenes de agua lleguen a los cursos fluviales y agraven las inundaciones en las zonas bajas y ribereñas.
Si bien El Niño puede influir en el comportamiento de las precipitaciones, no significa que todos los episodios de lluvias intensas o inundaciones estén directamente relacionados con este fenómeno.
“Es muy triste ver a la gente que tiene que salir de su hogar”, expresó la vecina de Corrientes capital al describir las consecuencias de la creciente.
De un extremo al otro del país, las condiciones climáticas generan preocupación. Mientras en Chubut se trabaja para recuperar la transitabilidad de los caminos afectados por las lluvias, en Corrientes numerosas familias permanecen pendientes de la evolución del río y de la posibilidad de regresar a sus hogares.
Las imágenes compartidas desde ambas regiones permiten observar dos situaciones diferentes, pero con una preocupación en común: las consecuencias que las condiciones meteorológicas están dejando sobre las familias y los lugares donde viven.