Ana Silva y Sonia Baliente, referentes de La Casa del Piano, contaron la programación que se viene hasta el cierre del año, con actividades casi sin pausa.
La Casa del Piano lleva casi dos años de trabajo y, tras una ordenanza trabajada con centros culturales, forma parte de los espacios culturales independientes con una habilitación especial.
Ubicado en calle Conesa 1075, Barrio Malvinas, el espacio cultural comparte desde sus redes la intensa grilla de visitas de artistas de todo el país, filmaciones que los proyectos realizan utilizando lo particular de su arquitectura, e incluso programas de stream, actividades en las que juega un lugar clave el disponer de un verdadero piano de cola en perfectas condiciones de uso.
"Tenemos una programación que vamos armando un poco entre la gente amiga que se acerca a querer tocar o a querer hacer teatro o alguna actividad por la sala que tiene, por el piano en sí mismo", contaron.
El piano pertenecía a la familia de Ana, a Susi y a Pedro Silva, que se utiliza para los conciertos. También hay actividades de teatro y actividades en el patio que comenzarán en diciembre.
Además, muchos artistas que hacen gira en la comarca se contactan para formar parte de la programación.
Pensando en el verano, la idea es abrir el patio, juntarse ahí, traer las reposeras, hacer ferias, llevar el mate, tomarse algo y escuchar música y bailar. "Eso va a haber en enero y en febrero", adelantaron.
Un espacio íntimo que fue creciendo
"La Casa del Piano se pensó en su momento como un lugar un poco familiar porque la sala es pequeña, que sea acogedor, que sea íntimo. Y así fueron surgiendo cosas que lo subieron de nivel. Aún sigue siendo un lugar pequeño y acogedor, pero creció un montón en el nivel de lo que brindamos, porque siempre tenemos una copa de bienvenida para la gente que se acerca y paga su entrada y siempre tenemos algo para ofrecer para comer", señalaron.
Destacaron que es una alternativa más cultural que tiene la ciudad dentro de todos los espacios culturales que hay, y que ya tiene su lugar entre los artistas locales que quieren llegar hasta la casa para hacer sus trabajos, como sesiones.
"Para el público también es un lugar que saben lo que van a ver, cómo se van a sentir. Eso también es lindo, que la gente viene una vez y después vuelve porque la anterior vez le encantó", dijeron.
Además remarcaron el legado familiar y cultural del espacio. "Tiene un legado familiar cultural para nosotros re importante desde lo emocional, desde la familia, que es la familia de Ana y la mía. Ana tiene un lugar también dentro de la historia de Esquel, y creo que tiene ese legado que estamos tratando de honrar y de llevar adelante como un espacio más cultural en la ciudad", expresaron.
"Lo que nos pasa es que vienen las propuestas. Uno hubiera pensado que con el piano hubiera quedado en el jazz y en la música clásica y sin embargo los chicos de Skankin grabaron una sesión usando un piano para una sesión de ska que realmente fue impresionante. Cuando se dieron las obras de teatro no pensábamos que era un ámbito, no tiene un escenario, y sin embargo funcionó y salió todo re lindo siempre. Así que va tomando forma y va creciendo", concluyeron.
La grilla de eventos y contactos para acercarte a esta propuesta que crece en Esquel.