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La justicia en tiempos del Lawfare

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La justicia en tiempos del Lawfare

Jorge Oriola

La columna de opinión de Jorge Oriola para RED43.

Mi total coincidencia con este relato de la abogada Graciana Peñafort. En la Argentina de Cambiemos como gobierno se incumple el tantas veces reclamado (por sus mismas figuras) respeto a la independencia de poderes y la intromisión del poder político en el accionar judicial es materia de todos los días. Para colmo, se incumplen los mecanismos procesales y presupuestos básicos del trabajo judicial cuando los acusados fueron funcionarios del gobierno anterior y sobre todo figuras reconocidas.

El odio se complementa con el blindaje mediático. El grupo Clarín y aliados cubre a los actuales y bastardea permanentemente a los previos. De paso el endeudamiento y el saqueo continua.


Por Graciana Peñafort

*Tengo un querido amigo, ex funcionario. Soy su abogada. Hace pocos días pidieron la elevación a juicio de la única causa que tiene. La jueza de primera instancia lo procesó por peculado. La Cámara de Apelaciones confirmó el procesamiento. Pero lo confirmó de modo raro. El entonces juez Freiler consideró que no había delito. El doctor Bruglia consideró que había delito, pero que éste era defraudación contra la administración pública. El doctor Irurzun consideró que podía haber peculado o defraudación. El fiscal lo imputó a los fines de la elevación a juicio de defraudación contra la administración… pero en carácter de partícipe necesario. Su participación en el supuesto delito fue aconsejar la aprobación de un convenio, previo solicitar dos dictámenes. Que dieron su conformidad a dicho convenio.

En pocas palabras, mi amigo está a días de ser sometido a juicio sin saber qué delito le imputan. Defensa a ciegas. Delito que nadie puede definir. Delito que cada vez más se parece a un reproche por haber sido funcionario del anterior gobierno. Y eso no es delito.

Hay un estimado y respetado colega. Su nombre es Alberto. Defiende a Cristina Fernández de Kirchner y a sus hijos. A Florencia Kirchner, su defendida, la procesaron como partícipe necesaria de una asociación ilícita. Que Florencia habría conformado desde la tierna edad de 8 años.

Otro abogado con el que me suelo cruzar es Maximiliano. Su cliente más conocido es el ex Ministro de Planificación. Que está preso. Sin condena. La causa por la que está preso la instruyó el nunca suficientemente célebre doctor Bonadío. El peritaje que fundó el procesamiento fue declarado nulo. El perito había sacado los datos de un sitio similar a Wikipedia. Tenía tanto rigor científico y solidez como mis proyectos de dieta y gimnasia. Julio De Vido sigue preso. Sin condena. El Congreso de la Nación lo suspendió como Diputado.

Eli es mi amiga. Y yo la admiro infinitamente. Ella defiende a Milagro. A quien encarcelaron por participar de una protesta. Y condenaron por participar telepáticamente de una agresión. Milagro estaba a muchos kilómetros del lugar donde fue la agresión. Su caso es conocido a nivel internacional. Los organismos de derechos humanos unánimemente señalaron que su prisión vulneraba las garantías mínimas de cualquier persona. Inclusive vinieron veedores internacionales. Se filtraron los mails donde funcionarios de Cancillería y del gobierno de Jujuy armaban una presentación que permitiese justificar por qué Milagro debía seguir presa, para presentarles a los miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Milagro sigue presa.

Martín defiende a un funcionario de Cancillería. El supuesto delito de su defendido es haber traducido el mail que Ronald K. Noble –ex Secretario General de INTERPOL— le envió a Timerman explicando que Nisman mentía en su denuncia contra el gobierno de CFK. Lo acusaron de Traición a la Patria. Eso implica que acordó con un enemigo de la Nación. Exigencia de la figura penal: no hay traición a la patria sin enemigo de la Nación. Y no hay enemigo de la Nación sin guerra. La Nación argentina jamás declaró la guerra a Irán, país con el que se suscribió el memorándum de entendimiento que dio origen a la denuncia de Nisman.

La guerra imaginaria de Bonadío hasta ahora cuenta con una sola víctima. Se llama Héctor Timerman. Atraviesa este juicio infame con un cáncer avanzado. En enero de 2018 debía viajar a Estados Unidos para realizar un tratamiento imprescindible para su salud. La prisión preventiva que le aplicaron tanto Bonadío como la Sala II de Apelaciones determino que su visa de ingreso a Norteamérica fuese dada de baja. Más de dos meses insumió la obtención de un nuevo visado de carácter humanitario. Cuando finalmente pudo ingresar a Estados Unidos, ya era demasiado tarde para efectuar el tratamiento.

Al doctor Llermanos me lo cruzo siempre en la ventanilla de un juzgado. Donde infructuosamente solicita la vista de una causa que afecta a Hugo Moyano. Y sistemáticamente se la niegan. A él, que es el abogado de Moyano. No así a los periodistas que publican sobre esa causa misteriosa.

A Amado Boudou lo sometieron a juicio. La principal prueba contra él era una supuesta reunión que integra el listado borgiano de los sucesos quiméricos e imaginarios que han cooptado la mente y el corazón de jueces y fiscales en Comodoro Py. Solo dos testigos dijeron haber participado en dicha reunión. Los testigos señalaron dos lugares diferentes donde se realizó la reunión. Lugares separados por 14 cuadras. Un detalle que omitieron considerar los acusadores.

Dentro del grupo de acusadores de Amado Boudou está la Unidad de Investigación Financiera. Que fue admitida como querellante porque alegó que podría haber lavado de dinero entre los delitos a imputarle al ex vicepresidente y eso la legitimaba para ser querellante. Hace unos días alegó la UIF en el juicio oral. Lo acusó por cohecho y negociaciones incompatibles. No había lavado de dinero.

A Martin Sabbatella lo quieren llevar a juicio oral por defraudación. El detalle que omitieron fue que la transferencia de dinero por la cual lo acusan no la hizo Martin Sabbatella. La hizo el ENACOM, durante el gobierno de Cambiemos.

Sostiene la justicia penal federal que a Alberto Nisman lo asesinaron. En base a un peritaje de Gendarmería cuyo resultado fue informado por el diario Clarín… antes de que el peritaje hubiese siquiera empezado. Si Gendarmería o la Justicia Federal siguen introduciendo personas imaginarias en el baño del fallecido fiscal, tal vez tengan que modificar la causa de muerte de Alberto Nisman. Ya no será un disparo en la sien, sino una muerte por asfixia entre una multitud apretujada.

Los casos con elementos quiméricos se multiplican casi hasta el absurdo. Y se multiplican más que los caracteres que tengo para esta columna.

Mientras todo esto pasa –y nos pasa a defendidos y abogados—, a principios de 2016 Mauricio Macri intentó designar a dos jueces de la Corte por decreto. Finalmente, no lo logró. Pero los abogados no olvidamos que en la Corte Suprema hay dos señores que estaban dispuestos a violar la Constitución para sentarse ahí. Esa misma Corte a la que muchos y muchas tuvimos que recordarles que las políticas de Verdad, Memoria y sobre todo Justicia eran patrimonio de la sociedad y no de libre disponibilidad de cortesanos y operadores judiciales. Porque los abogados y los no abogados también sabemos que esta es la Corte del 2×1. A quien le quepa el sayo…

El actual gobierno empujó a renunciar a la entonces Procuradora General, Alejandra Gils Carbó. “Militante”, le dijeron. El actual gobierno propone como reemplazo a una jueza que el actual presidente conoció y con quien trabó amistad en el gimnasio.

El Consejo de la Magistratura es el órgano encargado de examinar, seleccionar y controlar a los jueces. El gobierno de Cambiemos empezó 2016 robándose una banca. Que correspondía al Frente para la Victoria. Terminó mandando a tomar un cafecito a uno de sus miembros, que aún no había jurado, para así cambiar las mayorías y minorías y poder destituir a Freiler, entonces camarista federal.

Las vacantes de los juzgados las cubren a dedo. Trasladan jueces con diversas competencias y grados. De un lado a otro. El escándalo llegó a tal punto que la Corte tuvo que emitir una acordada diciendo, palabras más, palabras menos: “A los jueces mándenlos al psicólogo, pónganlos en adopción y no les pasa nada, o no sé… denlos de propina… pero por favor que parezca que cumplen con la Constitución Nacional… que pasen sus designaciones por el Congreso”.

Y mientras tanto los sorteos de causas disputan la partida de tramposos a las cartas de un tahúr. Y las escuchas donde todos somos pelotudos, pero el rey de los pelotudos es el agente de inteligencia distraído que se olvida esas grabaciones en un parque donde hacen running los periodistas. Y las fotos de gente siendo detenida, tomadas por los miembros de las fuerzas de seguridad que forman parte del operativo de detención. Para poder filtrarlas. Porque si no se ve la humillación y el casquito y el chaleco, entonces tal vez no sea humillación después de todo.

Decir que gran parte del Poder Judicial ha enloquecido sería generoso. El Poder Judicial, o una buena parte de él, se han olvidado del derecho, de la Constitución Nacional, de la dignidad de las personas y de las garantías que resguardan esa dignidad. Ayudan a su desmemoria un gobierno que nunca tuvo memoria ni noticia de ellas. Y los medios de comunicación, que como sabemos a las garantías constitucionales las puede tapar o hacer tapa. Deciden taparlas.

Decir que el olvido de las leyes y las garantías está mal sería insuficiente. Está mal, y además es un peligro cierto pendiendo como una navaja sobre la cabeza de los 44 millones de habitantes de la Argentina. Porque cuando no hay garantías, el riesgo es para todos. Para ustedes, para nosotros, para ellos. Incluso para los desmemoriados. Nadie está a salvo de la arbitrariedad, porque ella es caprichosa por definición. Como el amor. Y como la muerte.

Macedonio Fernández sostenía que “la espontaneidad, el acontecer libre, no es una respuesta; es un renunciamiento explicativo”. Todo lo que está pasando no es espontáneo. No es acontecer libre. No es una respuesta. Ni siquiera es poesía. Se llama Injusticia. Se llama ausencia de Estado de Derecho. Y constituye un renunciamiento a la Democracia y a las leyes. Y eso ya no es poesía ni cosa de abogados, es problema de todos. De ustedes, de nosotros, de ellos. Incluso también de los desmemoriados.

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Mi total coincidencia con este relato de la abogada Graciana Peñafort. En la Argentina de Cambiemos como gobierno se incumple el tantas veces reclamado (por sus mismas figuras) respeto a la independencia de poderes y la intromisión del poder político en el accionar judicial es materia de todos los días. Para colmo, se incumplen los mecanismos procesales y presupuestos básicos del trabajo judicial cuando los acusados fueron funcionarios del gobierno anterior y sobre todo figuras reconocidas.

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