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19 de Enero de 2022
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Día del Cervecero: Randy Williams y un homenaje a la birra esquelense

Ayer en Heiskel y hoy en Cavendish, el relato de uno de los mentores de la cerveza artesanal en nuestra ciudad. Hoy, 19 de enero, es el Día del Cervecero en la Argentina.

Por Karim Chelbi Camba

 

Si hay algo que nos une a muchos es la pasión una rica birra fría. Su gusto, textura, ritmo y sabrosura. Sin embargo, no sabíamos que hoy era nuestro día, el 19 de enero, el Día del Cervecero. Antes de escribir, busqué en la Real Academia Española la palabra "cervecero" y en una de sus definiciones indica "Dicho de una persona: aficionada al consumo de cerveza".

 

Otra de las definiciones es "Que hace o vende cerveza". Y me pareció mucho más interesante hablar con alguien que la produce, en vez de con alguien que solo la consume. 

 

Era el año 2005 y Randall Williams, más conocido como "Randy", ya empezaba sus primeros pasos que nacieron como un hobby antes del "boom" de la Cerveza Artesanal en el país, con su particular apoyo y acompañamiento a los productos locales.

 

 

 

Cuando vivía en Buenos Aires en 2016, decían que las cervecerías eran como las chanchas de pádel o "los parripollos".Que levantabas una piedra y aparecía una cervecería con birra artesanal. Y tenían razón. En calle Río de Janeiro, cervecerías para el lado de Caballito, Villa Crespo y Almagro. Varias en la misma cuadra.

 

Pero qué pasa con aquellos que como Randy empezaron mucho antes, en este caso siendo de los primeros productores de Esquel. Cuando tomar cerveza artesanal era en alguna ocasión especial. Cuando ibas a Heiskel y te ofrecían rubia, negra o roja, y ahora te ofrecen Ipa, Apa, Neipa, Barley Wine y cualquier nombre que te imagines. Cuando caíamos a alguna joda con cerveza artesanal y se la tomaban los que compraban Isenbeck. Nos sentamos en una mesa de Cavendish, mientras suena de fondo La Delio Valdez y hablamos de birra. Qué lindo es hablar de lo que a uno le gusta...

 

-¿Cómo surgió la idea de comenzar hace muchos años con la cerveza artesanal?

 

Coincide con Carlitos Miguens de Cervecería Esquel. Empezamos sin conocernos, al mismo tiempo. En el año 2008 estábamos habilitados para producir y vender. Esto surge como un hobby con un amigo, haciendo cerveza para nosotros. A la segunda o tercera tanda dijimos que podía ser una alternativa de laburo como sucedía en otros lados del país. Empezamos a venderla y resultó buenísimo. Podía ser viable tener una fábrica de cerveza y venderla en la localidad, generar puestos de trabajo. Empezamos a invertir y el primer equipo que compramos fue uno de 150 litros como para poder empezar a producir y vender.

 

Después fue creciendo. Cristian no quiso seguir más y quedé solo. Construimos la fábrica donde está actualmente y ahí fuimos creciendo: de 150 pasamos a 300 y después a 1000 litros. Después nos agarró la pandemia, decidimos cerrar el bar en la fábrica e hicimos algunas modificaciones para hacer el depósito, pero el bar no seguía más. Una vez que vimos que podía normalizarse, vinimos al centro con un proyecto ambicioso tratando de agregar valor a los productores locales. Ayudar no solo a Heiskel que venda aquí. Tenemos a Cervecería Esquel, 5° Elemento, Origen, Cerro 21, chicos de Trevelin, Euthopia, Genoa, todas las cerveceras locales. No solo cerveza, sino vinos también. Agua y soda que nos llevó peleas con las distribuidoras de gaseosa.

 

Todo lo que es verdura, le compramos a productores locales. Todo lo que podamos comprar de producción local lo compramos, aunque sea más caro. Es la forma de que esto crezca y se mantenga en el tiempo. Esquel no tiene grandes productores y no tiene una industria. Es producto de que no sean respaldados ni sean tenidos en cuenta por otros comerciantes.

 

-¿Cómo fue adaptarse a las nuevas cervezas?

 

Siempre lo relaciono con la cocina. Al que le gusta cocinar, hace un tuco y lo va cambiando. Ponés otros condimentos, vas probando y hacés diferentes tucos. Con la cerveza es lo mismo. Si bien están todas inventadas, podés ir jugando con algunas cosas. Agregás algún lúpulo distinto alguna fruta y van surgiendo distintas cervezas. Hoy en día sigue estando muy de moda las ipas así que se juega mucho con frutas y el lupulado. Las clásicas tienen muy buena salida como una Scottish, una Golden, Stout o Porter. Hoy tenemos cervezas con sauco, con sandía, con cáscaras de naranja, frambuesa. Esas variedades las tenemos en los productores locales y son excelentes cervezas como par que los que nos visitan puedan disfrutar de productores locales. Eso es lo que buscan, no les interesa consumir un producto que lo tienen en la puerta de su casa en Buenos Aires o en otro lado. Buscan productos nuevos, locales e ir probando.

 

 

 

-¿Por qué ahora la gente prefiere, en mayoría, la cerveza artesanal?

 

La gente se ha volcado a la cerveza artesanal por varios motivos. Una es que es artesanal, en poca cantidad de litros que se produce y no tiene agregados ni conservantes. Es algo sano, más allá de ser una bebida alcohólica. También es el tema de consumir un producto que se elabora en el mismo pueblo. La diferencia de precios ya no es tal con las industriales. Más o menos se manejan los mismos precios. Son cervezas más lupuladas, más sabrosas y de mejor calidad.

 

-¿Cómo aprendiste a hacer cerveza y fuiste modernizando, seguro con errores también?

 

Hoy en día seguimos aprendiendo de los errores. Aunque sabemos que estamos cometiendo algún error, lo hacés igual. Es continuo, es leer, interiorizarse un poco en cada receta, en la operatividad de la fábrica buscando cosas que resulten mejor y nos alivianen el proceso. Es un aprendizaje continuo. Se aprende mucho de los errores, que en muchos casos no incentivan, sino que hace que la gente deje de hacerlo. Hemos tenido casos en la zona que han salido malas tandas y eso genera un impacto negativo, en vez de tomarlo como un aprendizaje dicen ‘acá me está yendo mal’ y no hay esa idea de superarse y tratar de solucionarlo. Nosotros vivimos de esto y otra no nos queda.

 

-¿Las variedades de cervezas están todas inventadas ya?

 

Siempre hay algo para inventar. Poco, pero siempre hay algo. Lo que hablábamos de lúpulo y frutas, pero han hecho cervezas con Coirón, por ejemplo. Lo bueno es que la calidad de agua que tenemos en Esquel es totalmente distinta a la que hay en otras partes del país y es algo para aprovechar. Es un insumo muy importante.

 

 

 

-¿Cómo está funcionado Cavendish?

 

Por suerte bien. Tenemos muy buena recepción de la gente que nos visita, buscando producción local y productos distintos a los que consumen generalmente. Los cerveceros están contentos porque tienen una boca de expendio que hoy en día es difícil. La idea es que nos juntemos todos y hagamos fuerza para crecer todos juntos y que en algún momento la industria cervecera en Esquel sea fuerte y genere mano de obra.

 

 

 

-¿Cómo ves la industria en el futuro?

 

Yo creo que por más que tengamos emprendedores y productores que apuesten a producir y vender en Esquel, si no tenemos el acompañamiento de la parte municipal o provincial va a quedar en la nada, vamos a desaparecer. Tiene que ser algo que se trabaje en conjunto para fortalecer las industrias que están surgiendo. Somos pequeños productores, si fuéramos fábricas grandes podemos competir, pero hoy en día es muy difícil. La producción local ha caído mucho en cuanto a litros. La municipalidad había hecho un estudio que decía que se producía por mes 10.000 litros de cerveza. De ahí hasta que empezaron a entrar cervezas de afuera fue cayendo hasta que llegó a cero. Fue un ejemplo para entender que, a la producción local, si no es acompañada por el gobierno, tienden a desaparecer como los lácteos que se hacían en Esquel, como los productores de miel y todo. Se trae de afuera porque termina siendo más barato. De menor calidad, pero más barato.

 

-¿Cómo se los puede acompañar y proteger?

 

Se puede proteger o acompañar generándole beneficios a los comerciante locales para que compren productos locales. Si vos tenés un bar y comprás producción local, no te cobramos la habilitación comercial o tenés descuentos en ingresos brutos. Generarle ese incentivo al comerciante para que diga “no, me conviene comprar producción local” porque después se ve en el mismo pueblo la falta de mano de obra y eso es por la falta de industrias y negocios que produzcan y generen mano de obra. Las cervecerías que hay en Esquel, sacando algunos ejemplos, podrían tener la misma rentabilidad y la misma oferta comprando producción local y eso generaría que los productores cerveceros puedan seguir creciendo y hacerse más fuertes. Los mismo con el agua y la soda, con todo. Si uno fomenta que la gente compre producción local, las cosas cambiarían un montón.

 

Fotos: Facebook Heiskel

 

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