Cada 1 de octubre se celebra el Día Mundial del Vegetarianismo, una fecha creada en 1977 por la Sociedad Vegetariana Norteamericana y adoptada un año después por la Unión Vegetariana Internacional. La jornada marca además el inicio del Mes de la Conciencia Vegetariana, que culmina el 1 de noviembre con el Día Mundial del Veganismo.
La fecha propone poner el foco en una cuestión que cada vez tiene mayor presencia en el debate ambiental: qué impacto tiene lo que comemos.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los sistemas alimentarios generaron 16.500 millones de toneladas de dióxido de carbono durante 2023. De ese total, la ganadería representó unas 4.300 millones de toneladas, convirtiéndose en la principal fuente de emisiones dentro del sistema alimentario.
La cifra supera a las emisiones vinculadas con la deforestación, estimadas en 2.800 millones de toneladas, y a las correspondientes al transporte, el embalaje y la comercialización de alimentos, que alcanzaron unas 1.400 millones.
El impacto también puede observarse en el uso de la tierra. La carne, los lácteos, los huevos y la acuicultura ocupan alrededor del 83% de la superficie agrícola mundial, mientras que aportan el 18% de las calorías y el 37% de las proteínas que consume la población.
Una alimentación basada en plantas
El vegetarianismo comprende diferentes formas de alimentación, aunque en su definición tradicional se refiere a quienes no consumen carne. La dieta puede incluir frutas, verduras, legumbres, cereales, semillas y frutos secos, entre otros alimentos de origen vegetal.
Las razones para adoptar este tipo de alimentación son diversas. Algunas personas lo hacen por motivos vinculados al bienestar animal, otras por cuestiones ambientales o religiosas, mientras que también existen quienes buscan modificar sus hábitos alimentarios por razones relacionadas con la salud.
En ese sentido, la Academy of Nutrition and Dietetics sostuvo en 2025 que las alimentaciones vegetarianas y veganas adecuadamente planificadas pueden ser nutricionalmente apropiadas para las personas adultas y aportar beneficios para la salud a largo plazo.
La discusión sobre el consumo de alimentos de origen animal también plantea la posibilidad de incorporar cambios graduales en la alimentación cotidiana. Una de las propuestas asociadas a esta fecha consiste en comenzar con un día a la semana sin consumir carne y aumentar progresivamente la presencia de alimentos de origen vegetal.
De esta manera, el Día Mundial del Vegetarianismo busca abrir el debate sobre las decisiones que se toman frente al plato y su relación con la salud, el ambiente y la forma en que se producen los alimentos.
R.G