En el marco de una jornada educativa de concientización desarrollada en el Hospital Zonal de Esquel, el médico infectólogo Enzo Lavarra se refirió al rol determinante de la higiene de manos como una herramienta de atención primaria accesible y altamente eficaz para frenar la propagación de enfermedades, tanto en el ámbito hospitalario como en la comunidad.
Durante la actividad, Lavarra explicó el alcance de esta práctica diaria y sostuvo que "es una de las medidas, como dicen nuestras enfermeras de control de infecciones, buena, bonita y barata, y sumamente eficaz, y es la primera herramienta que tenemos para evitar la diseminación de infecciones". El profesional advirtió que la prevención es prioritaria en momentos del año en que persisten los virus respiratorios y otras patologías de contagio directo, subrayando que "las manos son el vehículo por excelencia de transmisión de estos agentes infecciosos de una persona a otra".
Asimismo, el especialista abordó la necesidad de desmitificar ciertas percepciones cotidianas sobre la suciedad, dado que los gérmenes no son visibles a simple vista. Al respecto, indicó que "es más fácil no lavarse las manos cuando se las ve visiblemente sucias, pero no necesariamente para la transmisión de una enfermedad tiene que sentir que las manos estén sucias, porque los gérmenes son microscópicos".
En ese contexto, el infectólogo hizo hincapié en el impacto de la hidatidosis, una enfermedad endémica de la zona que transmite el parásito a través de los perros al higienizarse o ser acariciados sin haber sido desparasitados. Sobre este punto, remarcó que si se indaga sobre el hábito de lavarse las manos tras acariciar a una mascota, "es algo que encontramos que falta un montón; por eso también lo tomamos como un eje central en la prevención".
La preocupación de los profesionales radica en la detección tardía de la patología en pacientes pediátricos, lo que evidencia fallas en las campañas territoriales de búsqueda activa en escuelas. Al analizar las estadísticas recientes del nosocomio local, el médico detalló la gravedad del panorama al señalar que "históricamente nosotros tenemos que operar el 30% de los casos de hidatidosis, en los últimos dos años y medio tuvimos que operar el 85% de los casos".
Finalmente, el profesional concluyó en que la baja detección de casos asintomáticos representa solo la manifestación visible de un problema más amplio en la zona. Frente a este escenario, remarcó que "claramente esa es la punta del iceberg la que estamos viendo, los pacientes que se operan, y atrás de eso hay toda la parte escondida del iceberg, que es toda la masa hidatídica que no estamos detectando".
EBW