El paseo gastronómico realizado en La Casita de Lala permitió conocer emprendimientos que recuperan productos y recetas del territorio. Daniela Almendra y Agustina Franco compartieron sus experiencias y anticiparon el tercer encuentro de gastronomía ancestral que se realizará el sábado 31 de octubre en Lago Rosario.
La gastronomía también es una manera de contar la historia de un lugar, de recuperar los conocimientos de quienes estuvieron antes y de mantener vivas las costumbres que se transmiten de generación en generación.
Ese espíritu estuvo presente en el paseo gastronómico realizado en La Casita de Lala, en Sierra Colorada, donde emprendedoras de distintas comunidades compartieron sus elaboraciones, sus experiencias y el trabajo que llevan adelante para poner en valor los productos del territorio.
Entre las participantes estuvo Daniela Almendra, quien presentó una propuesta que combina ingredientes locales con una preparación tan conocida como la pizza, incorporando diferentes variedades de hongos que crecen naturalmente en la región.
Los sabores que nacen del territorio
Daniela explicó que su propuesta busca aprovechar los recursos que ofrece la naturaleza durante las distintas estaciones del año, especialmente aquellos que forman parte de los conocimientos y las prácticas de recolección de la comunidad.
“La idea de hacer la pizza es poner en valor los hongos que juntamos en la comunidad, en diferentes estaciones del año, en primavera, en otoño”, contó.
Entre los ingredientes que utiliza mencionó hongos que crecen bajo los ñires, hongos asociados al ciprés, hongos de pino y el conocido yauyau, un hongo comestible que crece sobre el ñire y que también incorporó a sus preparaciones.
De esta manera, una comida cotidiana adquiere una identidad propia, vinculada directamente con el paisaje y con los productos que se encuentran en el territorio.
Pero detrás de cada elaboración también existe un trabajo colectivo. Daniela destacó la importancia de que las mujeres que desarrollan actividades gastronómicas puedan acompañarse, compartir experiencias y generar espacios donde sus emprendimientos tengan mayor visibilidad.
“Una de las cosas que nosotros conversamos mucho con las mujeres gastronómicas del territorio es esto: acompañarnos, visibilizar el territorio, el trabajo que llevamos adelante a través del turismo rural comunitario”, expresó.
En ese sentido, remarcó que son varias las prestadoras turísticas que trabajan con espacios gastronómicos y propuestas vinculadas a la identidad local.
Su emprendimiento, Rukwaku, cuyo nombre significa la casa de las manos, combina la gastronomía con salidas guiadas y otras actividades que desarrolla de manera articulada con integrantes de la comunidad.
La jornada en Sierra Colorada también tuvo un acompañamiento especial del clima. Después de las lluvias, el sol permitió disfrutar de las actividades al aire libre y de los platos preparados para la ocasión.
“Después de la lluvia sale el sol y justo hoy es un día maravilloso para que vengan a disfrutar y a compartir los platos que tenemos”, señaló Daniela.
Además, valoró la participación de invitados de otros lugares y de personas pertenecientes a distintas colectividades que habitan la región, considerando que estos encuentros permiten conocerse, intercambiar experiencias y fortalecer los vínculos entre emprendimientos.
Agustina Franco y los alimentos que conservan la memoria familiar
Otra de las participantes fue Agustina Franco, de Lago Rosario, quien llegó al paseo gastronómico con productos elaborados de manera artesanal y vinculados a los conocimientos heredados de generaciones anteriores.
Entre sus preparaciones presentó ñaco casero, sal mapuche, panificados elaborados en horno de barro y muday, una bebida ancestral que forma parte de la cultura mapuche.
Agustina contó que junto a su familia llevan adelante el emprendimiento El Catanguero, desde donde trabajan en la elaboración y comercialización de estos productos.
Su participación en Sierra Colorada fue también una oportunidad para mostrar lo que producen y llegar a personas que todavía no conocen su trabajo.
“Agradecer que nos invitó, que eso hace que uno progrese con este emprendimiento también, para que la gente conozca los productos que nosotros hacemos y vendemos”, expresó.
En cada uno de estos alimentos hay técnicas de preparación y conocimientos que forman parte de la vida de las familias del territorio. El horno de barro, las recetas tradicionales y la utilización de ingredientes locales mantienen vigente una forma de cocinar que continúa transmitiéndose entre generaciones.
Lago Rosario se prepara para el tercer encuentro de gastronomía ancestral
Durante la conversación, Agustina también anticipó una nueva propuesta que tendrá lugar el sábado 31 de octubre en Lago Rosario: el tercer encuentro de gastronomía ancestral.
La actividad reunirá preparaciones de diferentes culturas, con especial protagonismo de la cocina ancestral y de los conocimientos gastronómicos que las familias han conservado a través del tiempo.
Según explicó, la jornada incluirá caminatas, participación de espacios de artesanos, degustaciones y distintas elaboraciones, entre ellas el tradicional curanto.
Uno de los aspectos que destacó fue que la convocatoria no está limitada a quienes ya cuentan con un emprendimiento gastronómico.
La invitación también está dirigida a aquellas personas que conocen recetas aprendidas de sus abuelos, de sus madres o de otros integrantes de sus familias y que desean compartirlas.
“Todos los que sepan cocinar también sus comidas ancestrales que vienen de sus abuelos, ya sea de su mamá que les haya enseñado, tienen la oportunidad de presentar sus platos”, manifestó.
La propuesta busca generar un espacio de encuentro donde las recetas no solamente se puedan degustar, sino también compartir sus historias y reconocer el valor de quienes mantienen vivos esos conocimientos.
Una caminata para conocer el paisaje y la comunidad
En el tramo final de la entrevista, Daniela Almendra retomó la palabra para brindar detalles sobre las actividades que acompañarán el encuentro.
Explicó que se realizará una caminata hacia Laguna Canoa, con un recorrido que tendrá como punto de partida el camping La Victoria, en Lago Rosario.
La propuesta contempla visitar sectores de la comunidad, pasar por alguna vivienda familiar y acercarse a espacios vinculados con el trabajo de las artesanas, antes de regresar al camping.
Daniela destacó que esta salida permitirá conocer Laguna Canoa a través de un recorrido diferente, con otro punto de partida, sumando una nueva alternativa para quienes disfrutan de las caminatas y del contacto con la naturaleza.
Al finalizar la actividad, los participantes regresarán al camping La Victoria, donde estará preparado el almuerzo y podrán compartir las distintas propuestas gastronómicas.
La organización difundirá los contactos correspondientes para realizar las reservas anticipadas.
Compartir la comida, las historias y la conversación
Más allá de los platos que se podrán degustar, Daniela remarcó que el encuentro busca generar un espacio para compartir experiencias y conversar.
La invitación está dirigida tanto a quienes disfrutan de las caminatas como a las personas interesadas en conocer la gastronomía local, sus ingredientes y las historias que acompañan cada preparación.
El tercer encuentro de gastronomía ancestral se realizará el sábado 31 de octubre en el camping La Victoria, en Lago Rosario, con actividades que combinarán naturaleza, cultura, artesanías y gastronomía.
La jornada será una nueva oportunidad para acompañar a los emprendimientos comunitarios, conocer el trabajo de sus protagonistas y acercarse a esos sabores que, además de alimentar, conservan parte de la historia y la identidad del territorio.
Consultas y reservas
Para quienes deseen participar del tercer encuentro gastronómico ancestral, realizar reservas para el almuerzo o consultar por las caminatas guiadas, pueden comunicarse a los teléfonos 2945-681709 o 2945-530270.
Las caminatas guiadas comenzarán a las 9 horas, con reserva previa, mientras que las actividades gastronómicas están anunciadas desde las 13 horas en el camping La Victoria, en Lago Rosario.