deportes |

El relato deportivo como terapia sanadora

Cuando el micrófono le gana al dolor. Alejandro Baldebenito, conocido como “Pety”, conoció este hobby para olvidarse de su enfermedad

Escuchar esta nota

(Por Carlos “el Chavo” Ortiz). - Dicen que el deporte tiene el poder de salvar al mundo. Que enseña valores como la solidaridad, el respeto, el equilibrio y, sobre todo, la tolerancia ante la derrota y la frustración.

 

Practicar deporte tiene esas ventajas, pero también al deporte se lo puede “practicar” desde otras perspectivas. Y también es tan sanadora como aquellas que nombre anteriormente.

 

Desde otra perspectiva. El deporte visto desde otra perspectiva

 

En la vida de Alejandro Baldebenito, al que todos conocen cariñosamente como “Pety”, el deporte, sus filmaciones y sus relatos se convirtieron en mucho más que eso: en su medicina, en su refugio y en su forma de aferrarse a la vida.

 

Hace algunos años, la vida de “Pety” dio un vuelco drástico. Un virus ingresó a su cuerpo y devastó sus riñones, una compleja enfermedad que lo mantuvo internado en Buenos Aires durante muchísimo tiempo. Desde entonces, su rutina cambió para siempre: convive día a día con la diálisis.

 

Fanático empedernido de Fontana y de Branca Futsal (el equipo donde juega su hermano Josué, conocido como “Cote”); “Pety” encontró frente a la adversidad una salida inusitada. Con un celular en mano, empezó tímidamente a filmar los partidos de su hermano. Lo que comenzó como un pasatiempo solitario fue ganando horas, partidos de fútbol 11 en inferiores y primera categoría, y cruces de futsal donde Branca cosechaba triunfos y campeonatos

 

De a poco, le sumó su voz a las imágenes. Abrió su canal de YouTube. Con esfuerzo, compró una antena Starlink, mejoró sus capacidades técnicas y transformó su celular en una trinchera de resistencia.

 

Un trabajo netamente amateur, sin rédito económico, sin publicidad y sin sponsors. Su único motor era y sigue siendo uno solo: mantenerse vivo.

 

 

LA VOZ DEL PARTIDO EN LA TRIBUNA

 

Hoy, tanto en Fontana como en Branca, todos saben qué si hay partido, “Pety” está en la tribuna con el trípode, buscado conexión eléctrica y celular en mano. Entra en ese momento en un mundo mágico. No cobra un centavo por lo que hace, pero su recompensa es inmensa: la gente necesita de su trabajo, lo busca, lo espera y lo reconoce.

 

Lo que empezó como un intento de distraerse de los dolores de la enfermedad se convirtió en un faro de superación. Con una inmensa voluntad de salir adelante, “Pety” le puso voz a la pasión de Fontana y Branca Futsal.

 

El relato deportivo es su terapia, es su remedio, es su sanación. Es olvidarse, por un rato, de todo lo que sufre su cuerpo.

 

 

CUANDO EL TRABAJO SOLITARIO ENCUENTRA COMPAÑÍA

 

La historia dio un nuevo giro emotivo el pasado domingo. De manera paralela, un grupo de estudiantes de periodismo deportivo se acercó al gimnasio de Fontana para realizar prácticas en el marco del torneo de futsal de la Rojinegra.

 

“Pety” siempre trabaja solo, pero la vida —siempre justa con los que luchan— quiso que esta vez estuviera acompañado. Aquellos jóvenes estudiantes de periodismo se sumaron a su proyecto por ese día, valorando su esfuerzo y aprendiendo de su templanza. Para los chicos fue una experiencia invaluable; para “Pety”, la hermosa certeza de recibir el reconocimiento colectivo por el trabajo que hace a pulmón.

 

Porque para Alejandro Baldebenito, el micrófono no es solo un instrumento de transmisión: es su cable a tierra y la prueba viviente de que la pasión deportiva puede ganarle a cualquier pronóstico.

 

 

¿QUÉ TE PARECIÓ LA NOTA?
Ocurrió un error