05 de Octubre de 2026
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¿Quién es el argentino que lleva tres décadas condenado a muerte en EEUU?

El cordobés es el único argentino condenado a muerte en Estados Unidos y lleva tres décadas en el corredor de la muerte de Texas. Ahora, la Corte Suprema de ese estado rechazó un nuevo recurso de su defensa.

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El intento fallido de ejecución de Christa Pike en Tennessee volvió a poner bajo la mirada pública a las personas que llevan décadas en el corredor de la muerte en Estados Unidos. Pike, que también llevaba unos 30 años bajo esa condena, sobrevivió al procedimiento de inyección letal.

 

En ese contexto reaparece la historia de Víctor Saldaño, un argentino oriundo de Córdoba que lleva tres décadas condenado a muerte en Texas y es el único argentino que recibió esa pena en Estados Unidos.

 

La Corte Suprema de Texas rechazó ahora un nuevo recurso presentado por Benjamin Wolff, abogado designado por los tribunales de ese estado para intervenir en la defensa penal de Saldaño después de su condena.

 

 

Wolff buscaba demostrar que Saldaño tiene problemas mentales, que no es plenamente consciente de su situación y que las décadas transcurridas en el corredor de la muerte agravaron su estado. Como parte de ese planteo, el abogado viajó a la Argentina para reunir testimonios sobre las dificultades que Saldaño habría presentado desde su infancia.

 

El recurso también planteaba que Texas debía hacerse cargo de las consecuencias que las décadas de permanencia en el corredor de la muerte tuvieron sobre el cordobés.

 

Una historia que lleva 30 años

Para entender por qué el nombre de Saldaño vuelve a aparecer, hay que retroceder hasta 1995.

 

 

El 25 de noviembre de ese año, Saldaño y un ciudadano mexicano abordaron a un comerciante en el estacionamiento de un supermercado de Plano, Texas. Según la acusación, lo obligaron a subir a un vehículo, lo trasladaron hasta la zona del lago Lavon, le robaron 50 dólares y un reloj y luego lo asesinaron de cinco disparos. El caso fue considerado capital murder, una figura que en Texas puede recibir la pena de muerte.

 

En 1996, Saldaño fue condenado a morir. Su primera sentencia, sin embargo, fue anulada en 2000 por la Corte Suprema de Estados Unidos después de que Texas reconociera que durante el proceso se había utilizado un testimonio basado en estereotipos raciales.

 

La anulación no significó su libertad. Saldaño permaneció en el corredor de la muerte y en 2004, después de un nuevo juicio, volvió a recibir una condena a muerte.

 

 

El planteo por su estado mental

La situación de Saldaño también llegó durante años al sistema interamericano. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) cuestionó las condenas y recomendó que fuera retirado del corredor de la muerte y trasladado a un hospital especializado en enfermedades mentales.

 

El abogado Juan Carlos Vega, representante de Saldaño ante la CIDH, sostiene que las dos condenas estuvieron atravesadas por racismo judicial y que Estados Unidos debería cumplir con lo resuelto por la Comisión.

 

Tras el rechazo del nuevo recurso en Texas, esa resolución internacional aparece nuevamente como una de las alternativas para modificar la situación del cordobés.

 

 

Una carta que recibió su madre

Mientras su defensa continúa buscando alternativas, Saldaño volvió a comunicarse con su madre, Lidia Guerrero, después de un largo período sin escribirle. 

 

Hace poco más de un mes, la mujer recibió una carta de varias hojas. Según contó, su hijo recordaba a su sobrina, mencionaba un libro sobre el Che Guevara que le habían acercado y pedía algo de dinero para comprar dulces en las máquinas de la prisión.

 

Guerrero también recurrió a la Cancillería argentina, donde le informaron que habían visitado a su hijo y le habían dejado algunos dólares para sus compras dentro del penal.

 

 

Actualmente, Saldaño permanece alojado en la prisión Allan B. Polunsky, en una celda de aproximadamente 3x2 metros y bajo un régimen de aislamiento que puede alcanzar las 23 horas diarias.

 

Su nombre vuelve así a aparecer en medio de una semana que puso nuevamente bajo la lupa la pena de muerte en Estados Unidos. El caso de Christa Pike, que sobrevivió a un intento de ejecución después de casi tres décadas en el corredor de la muerte, reabrió la atención sobre historias como la de Saldaño, que continúa esperando una definición sobre su destino después de 30 años.

 

 

O.P.

 

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