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Tenía 37 años y aceptó la prueba virtual que fue transmitida en directo. Quienes querían verlo debían pagar entre 40 y 120 euros. Los detalles de una muerte anunciada.
Pérdida familiar y una decepción amorosa lo hicieron retirar de la vida social. Cuáles eran sus costumbres, de qué se alimentaba y dónde vivía.
Era una promesa en su especialidad. Pero un cáncer linfático fulminante terminó con su vida. La emocionante despedida de los padres: “Nuestra hija se durmió”.
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