19 de Junio de 2019
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Se viene un Encuentro de Ajedrez Infantil en Trevelin

Será este sábado. Es abierto para todos y todas. Arrancará a las 14 horas

Con la idea de fomentar el ajedrez en edades temprana, el coordinador de este deporte en la localidad de Trevelin, Walter Sierra, está organizando un torneo de ajedrez infanto estudiantil para este sábado 22 de junio, a partir de las 14 horas.

 

“Nuestra escuela en Trevelin tiene chicos que van desde los 6 hasta los 13 años y muchos de ellos ya están en condiciones de jugar con adolescentes, pero queremos sumar más pequeños adeptos”, destacó el mismo Sierra.

 

“Por otra parte, aseguró además, se vienen los Juegos Evita y queremos armar un buen equipo acá en Trevelin, como así también en Esquel donde tiene su escuela para niños un amigo como Enzo Flores”.

 

El torneo, que se va a desarrollar este sábado, es individual y, según la cantidad de inscritos, se puede desarrollar a “sistema suizo a 7 rondas”, o un “todos contra todos”.

 

Sierra destacó que seguramente habrá categorías “porque hay chicos muy chiquitos y después tenemos jugadores un poquito más grande”.

 

El torneo se a desarrollar en un salón amplio que tiene el Sindicato de Empleados de Comercios de la localidad de Trevelin, sobre la calle Libertad.

 

El salón cuenta con los elementos necesarios para desarrollar el torneo, como ser sillas, mesas, tableros e internet y, lo más importante, es que al término del mismo “compartirán entre todos los jugadores una merienda con la idea de unir lazos de amistad”.

 

EL AJEDREZ Y LOS NIÑOS

 

El ajedrez es un juego de estrategia de mucha profundidad, que requiere concentración y habilidad del jugador. Grandes ajedrecistas de la historia empezaron a jugar el ajedrez desde la infancia, por eso se recomienda a los padres que deseen que sus hijos jueguen al ajedrez, que les enseñen lo antes posible.

 

Cuanto antes aprendan los niños, mejores y más destrezas desarrollarán.

 

Un niño puede empezar a jugar el ajedrez a partir de los cuatro años de edad. El juego, para él, puede tener distintas finalidades: diversión y entrenamiento; competición; mejoría de la concentración, la memoria y la creatividad; complemento a la educación y formación.

 

Además, se reconocen muchos beneficios del ajedrez en las áreas del desarrollo intelectual, las habilidades y el estado emocional.

 

En cuanto a la capacidad intelectual, el ajedrez puede ayudar a los niños a mejorar:

 

La atención, concentración y la memoria.

 

El poder de análisis, síntesis y organización.

 

La capacidad de resolución de problemas y toma de decisiones bajo presión.

 

La creatividad y la imaginación.

 

El razonamiento lógico-matemático.

 

Y en lo que se refiere a la inteligencia emocional, el ajedrez puede ayudar a los niños a que aprendan a:

 

Tener control emocional, sabiendo llevar tanto los éxitos como la frustración.

 

Tener sentido de transparencia, siendo honestos e íntegros consigo mismo y con los demás.

 

Adaptarse a múltiples e inesperadas situaciones.

 

Esforzarse para conseguir lo que se propone e incrementar su autoestima y confianza.

 

Tener iniciativa.

 

Tener empatía y comprender al oponente durante el juego. Trabajar en equipo y colaborar.

 

 

¿CÓMO ENSEÑAR EL AJEDREZ A LOS NIÑOS?

 

La mejor forma de estimular y motivar a un niño es con el ejemplo, sin presiones ni obligaciones. Si el niño ve a alguien de su entorno jugando al ajedrez, su curiosidad le proporcionará deseos de aprender también. La imaginación infantil es un elemento que puede aportar mucho al aprendizaje del ajedrez.

 

De hecho, es recomendable que se explique al niño lo que realmente representa el juego; algo así como que en el tablero están representados dos reinos que luchan entre sí para defenderse del oponente y capturar al jefe del otro bando que es el rey. Las piezas de cada bando se unen para apoyarse entre sí, defender a su rey, y a la vez luchar para capturar al rey del otro bando.

 

Un niño es capaz de aprender el movimiento de las piezas y luego comprender los temas tácticos y superiores, pero todo poco a poco:

 

Lo primero es mostrarle el movimiento de las torres que son las piezas más sencillas.

 

Luego, el movimiento del alfil, otra pieza que se mueve con movimientos rectos.

 

Cuando el niño haya asimilado los movimientos de estas dos piezas, se le puede enseñar cómo se mueve la reina, el rey, el caballo y, por último, el peón.

 

Enseñarle que el objetivo de estos juegos previos no es el jaque mate, sino la captura de todas las piezas. La habilidad del niño llegará con la práctica y la imaginación, hasta que consiga el jaque mate, que es la inmovilización y la captura del rey del oponente.

 

Mientras tanto, el niño aprenderá a observar, a comparar, hacer conjeturas, a investigar, analizar, sintetizar, decidir y ejecutar.

 

(Fuente consultada: "Desarrollar la inteligencia a través del ajedrez", de José María Olías, Ed. Palabra).

 

 

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