12 de Enero de 2021
red43-canal |

La vacuna y la labor de los bioquímicos en tiempos de pandemia

Lidia Carrizo, bacterióloga, nos cuenta su experiencia luego de haberse colocado la vacuna rusa y cuáles son los debates entre médicos, además de las dificultades añadidas a su trabajo en estas épocas.

El 2020 resultó particularmente estresante para la mayoría de la población mundial. Sin embargo, quienes fueron afectados más personalmente por la pandemia fueron los miembros del personal médico, de los laboratorios y de todas las entidades que, desde hace casi un año completo, pasan días enteros realizando análisis, estudiando el alcance del coronavirus y siendo los más expuestos a riesgos por la enfermedad.

 

Lidia Carrizo es bacterióloga y cuenta que, al principio, muchos decidieron irse del lugar de trabajo, lo cual dejó una menor cantidad de personal: sin embargo, el laboratorio continuó y continúa funcionando pese a los cambios y a los contagios. En principio, para atenderse, la población se dirigía exclusivamente a los hospitales, pero, luego, las clínicas también debieron colaborar y ellos, que atienden en todos los espacios, vieron el alcance de la COVID-19.

 

La importancia de los laboratorios

 

Los bioquímicos no solo están en contacto con pacientes: también con las muestras. Esto los expone a un alto riesgo y, por lo tanto, deben respetar los protocolos al máximo.

 

“Eso que nos cuidamos con el barbijo, de salpicarnos, de la saliva, cuando un paciente entra con COVID y se traen las secreciones para análisis, todo eso lo manejamos nosotros, y para eso tenemos que tener una conciencia de la higiene y de que nuestras manos son los vectores de contacto de cualquier bacteria o virus que te pueda contagiar”.

 

Además, evalúa que mucha gente que no ha tenido síntomas o inconvenientes no ha mirado a la persona a la que podría afectar gravemente. “Es la responsabilidad individual a lo que hay que apelar siempre, porque las prohibiciones hacen que el otro haga todo lo contrario: es transgredir siempre a la prohibición”.

 

La vacuna

 

Carrizo ha sido una de las personas que decidió vacunarse contra la COVID-19. Su experiencia fue sumamente positiva: no tuvo ningún síntoma, continuó trabajando y siguió su vida con total normalidad. De sus colegas, tan solo uno tuvo un poco de dolor de cabeza y febrícula, “común a cualquier vacuna”, expresó la bioquímica. La próxima dosis será a los 21 días de aplicada la primera.

 

La vacuna solo se realiza, actualmente, en hospitales, donde puede conservar la cadena de frío necesaria. En el certificado que se entrega luego de la aplicación, se indican los posibles efectos secundarios, un protocolo habitual. “Siempre te producen algún cambio cuando te vacunan, porque es lógico. También hay algunas cosas que uno tiene en la cabeza: la información, la desinformación; y la mala información que consume la gente está siendo un problema”, declaró.

 

“Hablar de algo médico desde un lugar como una revista de entretenimiento y no desde el lugar científico no está bueno. No está bueno transmitir cosas que no estén realmente probadas”.

 

La preocupación es que esta información haga que la gente mayor, preocupada y que consume muchos medios, decida no ponerse la vacuna y pueda verse afectada de gravedad.

 

La vacuna y los profesionales de salud

 

Como en todo ámbito, hay rencillas en el entorno sanitario, y las disputas entre laboratorios causan que haya diferencias al momento de evaluar cuál es la vacuna más adecuada.

 

Para Carrizo, esto ocurre en todo ámbito y es habitual, por lo cual ella decidió colocársela. Dio el ejemplo de la polio, donde se comenzó a vacunar con una vacuna con pocos resultados y, luego, llegó la Sabin, que salvó a un sinnúmero de personas.

 

También hay algunos profesionales de la salud que no desean vacunarse, pero “es una cuestión personal, individual”, comenta Carrizo.

 

 

Todo esto y mucho más, en una nueva edición de Primera mano, el programa conducido por Martín Berrade. ¡No te lo pierdas!

 

¿QUÉ TE PARECIÓ LA NOTA?
Ocurrió un error