RED43 opinion
03 de Diciembre de 2022
opinion |
Rocío Paleari

Cuando me escribe el que me gusta

Una nueva entrega sobre las formas que puede tener el amor o el desamor.

Escuchar esta nota

Me encanta darmelas de intelectual. Jugar el papel de ser una chica de lentes, escondida entre libros, callada, que siempre observa a todos porque las personas -en el fondo- me parecen fascinantes. Actuo como Daria de la serie animada de MTV o como Diane de Bojack Horseman. La vida es una mierda, los libros me ayudan a pasarla, la mayoría de las personas me parecen aburridas porque yo también estoy aburrida. La vida no es para andarse con pavadas. Me encanta jugar ese papel. Me encanta hacerlo porque sé que lo vendo bien. Pero… por muy fácil que me salga ser una cínica y odiosa total… yo también me pongo idiota cuando me escribe el que me gusta.

 

 

Sería genial poder narrarlas un mecanismo complejo en el que una persona muy cinica se convierte en una completa idiota, pero no. El camino es bastante sencillo: vibra el teléfono, los desbloqueo y cuando veo en la pantalla la notificación de que tengo un mensaje del que me gusta se me dibuja una sonrisa. Y si, ustedes podrán pensar que sonreir sonrie cualquiera. No es solo eso. Primero se me dibuja la sonrisa, después se me sube el calor a los cachetes y cuando me quiero dar cuenta mi mente está divagando en mi propia comedia romántica. No importa si estoy trabajando, en una cena con amigos o comprando algo en un local. Mi mente vuela, imagina diez mil escenarios posibles donde todos terminan con una escena de besos entre la persona que me gusta y yo.

 

 

A veces, cuando el que me gusta me gusta mucho, un mensaje es suficiente para llevarme a la estratosfera todo el día. Ahí me olvido de todo: del cinismo, de la paja que es vivir, de lo horrible que es el mundo, de que nací y tengo que laburar para pagar las cuentas. Se me revoluciona la panza y no sé si lo que siento es amor, hambre, ganas de hacer el amor o simplemente verguenza de mi misma por ponerme como una idiota. Entonces todo se convierte en un loop sin fin donde hago una pavada atrás de la otra porque nunca estoy segura de si al otro le gusto igual. No importa que tan en claro lo dejen, no importa si me hacen señales de luces, humo, o lo escriben con todas las letras: me gustas. Me gusta darme el lujo de ponerme como idiota cuando me escribe el que me gusta.

 

 

¿QUÉ TE PARECIÓ LA NOTA?
Ocurrió un error