23 de Julio de 2022
red43-canal |

Nicolás Bubas, de Esquel al Mundo con la pelota y la familia como bandera

En una extensa charla, conocemos profundamente al futbolista que, a pesar de conocer varios países, elige Esquel para vacacionar.

Por Karim Chelbi Camba

 

Nicolás Bubas es el ejemplo de todo lo que tiene que pasar un chico joven para cumplir el magnífico sueño de ser futbolista. Irse de Esquel a otras ciudades o países para perseguir ese deseo lindo que todos los que jugamos al fútbol tuvimos alguna vez. Eso implica dejar muchas cosas importantes como la casa, la familia y los amigos.

 

Dio sus primeros pasos en la Escuelita Municipal de Esquel, llamativamente como arquero, hasta que pasó a Belgrano. Ahí descubrieron su rapidez y capacidad goleadora. Ya como delantero, pudo pisar más fuerte en las canchas y lograr el profesionalismo.

 

El esquelense nos cuenta en una charla distendida sobre sus comienzos y la idea de continuar en Italia, ya que es el lugar en el que más cómodo se sintió pese a haber estado en clubes de varios países de Sudamérica como Bolivia, Venezuela, Chile y la mismísima Argentina.

 

"Ahora de vacaciones, ya se termina. Queda poco tiempo para disfrutar con la familia, pero contento porque lo pudimos hacer. Estuvimos más de un mes con mi nena nació en Italia y no conocía. Estamos chochos porque tuvimos bastante nieve y estamos contentos", dice al comienzo de la entrevista.

 

 

 

¿Cómo va a seguir tu carrera?

 

Por el momento tengo un año más de contrato con la Fidelis Andria de la Serie C, después se verá. En este mercado todo puede pasar y estamos a la espera. Uno entrena siempre, pensando en estar bien para lo que venga y si toca cambiar, uno cambia y listo.

 

¿La idea es continuar en Italia?

 

Si, la idea es mantenernos allá todo lo que podamos porque estamos cómodos. El idioma lo aprendimos bien, mis nenes también. Estamos bien allá y la idea es continuar allá.

 

Es importante que la familia acompañe y más en otro país...

 

Es muy importante. Yo siempre remarco a mi esposa, que me banca siempre y me sigue a todos lados. Para mí, tener a mis nenes cerca es fundamental porque hay días que venís cansadísimo mentalmente y verlos y tenerlos cerca para jugar con ellos, me calma un montón y me da fuerza para seguir.

 

Tu hija es Italiana, ¿no?

 

Nació allá y esta es la primera vez que viene a Argentina. Nació en Vibo Valentia, que estuvimos 3 años y medio y estuvimos muy bien. Es una de las ciudades y equipos donde mejor estuvimos.

 

Era el equipo de Vibonese. Te amaba la gente...

 

Nos fue bien. Tuvimos la suerte de crear un grupo muy unido y fuerte porque lo que nos proponíamos lo logramos. Tuvimos la suerte de ganar el campeonato de Serie D y ascender a Serie C y ahí nos quedamos. Tuvimos dos años más, que el objetivo del club era salvarse del descenso y a mitad de campeonato ya estábamos salvados.

 

 

 

Fue tu comienzo en Italia y después seguiste la carrera ahí, ¿no?

 

Arrancamos ahí. Llegué después de pasar por Belgrano que se dio la posibilidad de ir a Italia. Estoy muy agradecido a Vibonese que me abrió las puertas sin conocerme y me dio la posibilidad de que me conozcan. Gracias a eso me pude afirmar al fútbol italiano.

 

¿Cómo es el fútbol italiano a comparación del argentino?

 

Es muy parecido y muy táctico. Es difícil entrarle a la defensa porque se trabaja mucho lo defensivo. Es muy parecido: duro, se juega fuerte y en eso no me costó mucho la adaptación, sino más el idioma y otros detalles que cuestan.

 

¿No te irías a otro país?

 

La idea es quedarnos ahí, porque mi familia está bien. Mi hijo que tiene 11 años ya está adaptado, tiene sus amigos. La idea es quedarnos y que crezcan ahí. Después ver en un futuro qué se hace.

 

¿Cómo es la gente, el hincha italiano?

 

Como acá. Si no ganás, meten presión. Si ganás, sos el mejor. Como acá. Te bancan, hay hinchadas que te bancan en todas y otras no. Es como acá, no cambia mucho.

 

 

 

Recuerdo un video en el que saliste a cenar y te estaba esperando un grupo de hinchas para cantarte afuera...

 

Fue en Vibo. Estuvimos muy bien. Tuve la suerte de tener compañeros y un grupo que nos fue bien. Yo hice varios goles, me caractericé por correr y meter siempre y eso la gente lo ve y te lo hace saber.

 

¿Cómo fue esa situación en particular?

 

Esa vez fueron mis compañeros. Fuimos a comer después de haber ganado el campeonato y me estaban esperando afuera para cantarme unas canciones. Lo hicieron porque iban hinchas al entrenamiento y, cuando entrenábamos, me cantaban los mismo. Era lindo.

 

¿Cómo fueron tus comienzos?

 

En realidad empecé como arquero en la Escuelita Municipal con el profe Jorge Fernández. Después, porque era lejos ir hasta allá y Belgrano me quedaba a tres cuadras de mi casa. Cambiamos a los 6 años y desde muy chiquitito empecé atajando. El Rafa Williams, Carlos Retamar y Carlos Ichazo me cambiaron. Me sacaron del arco y empecé a jugar.

 

¿Hacías goles de arco a arco o qué te vieron para cambiar?

 

Más que nada por mi papá que era delantero y rápido. Por eso empezaron a probarme. Yo también era rápido y pateaba fuerte. Le ganaba en velocidad a otros nenes y quedaba solo con el arquero.

 

¿Por qué arrancaste como arquero?

 

Nunca me puse a pensar. Me acuerdo que me gustaba Nacho González de Racing, que era el único que usaba pantalones largos, capaz me llamó la atención eso. Después se disolvió ese amor por el arco y por suerte me dio sus frutos.

 

¿Cuándo te diste cuenta de que querías ser futbolista profesional?

 

De chiquito tuve el sueño de jugar en estadios grandes, con mucha gente. Empezó cuando fuimos a jugar un Nacional a Trelew y Mundialito en Roca. Ahí veíamos a clubes de AFA que iban a jugar y estaba la posibilidad de que te vean y te llamen. No fue mi caso, pero estaba la CAI también y empecé ahí, que fue un paso muy importante. Gracias a Doria que me enseñó muchas cosas y formó el jugador que soy hoy.

 

 

 

¿De Belgrano pasaste a la CAI y ahí empezó la subida?

 

Me costó la adaptación. Estuve 6 meses sin hacer goles y no me adaptaba. Estaba triste porque era muy pegado a mi mamá y me costó mucho cambiar de ciudad y compañeros. Por suerte fui con Matías Soto Torres y él me ayudó muchísimo porque me veía mal y me empezó a sacar más y hacerme adaptar a lo que era el cambio. Después empecé a hacer goles, a andar bien. Nosotros jugábamos en séptima cuando llegamos y ese año llegué a quinta que era un logro bastante grande y a fin de año fui con Racing de Avellaneda a jugar un torneo a Mar del Plata. Me fue bien, hice varios goles. Racing me quería, pero yo no quise ir. Creo que hice bien, porque me faltaba crecer. Doria me dijo que me convenía quedarme por el crecimiento que estaba teniendo y la verdad que hice bien. Ese año éramos sexta, pero a fin de año ya jugaba en la primera local. Me llevaron a Italia a hacer una prueba en el Inter.

 

¿Llegaste a jugar en la B Nacional con la CAI?

 

Sí, pero cuando volví. De la CAI pasé a River donde estuve dos años y medio. Después volví a préstamo para el plantel del Nacional B, debuté y me quedé tres años.

 

¿Cómo fue el paso por River y el Inter de Italia?

 

En el Inter tuvimos diez días de prueba. Nos fue bien y después no sé qué pasó entre los clubes. Nos habían dicho que nos fue bien, que después arreglaban entre los clubes y no pasó nada. Al año siguiente, nos llevaron a Holanda a jugar un torneo y fue experiencia muy linda. Al otro año, jugamos la Araucanía que ganamos en Chubut. Después de ahí, nos fuimos a River que nos compró a varios juveniles. Fue una experiencia terrible vivir en el Monumental y que pasaran los jugadores de primera. Todo el mundo River era terrible, aunque no estaba al nivel de hoy. Fue muy lindo porque era otra cosa. En la CAI eramos 11 por categoría y allá éramos 35, una competencia terrible todos los días. Llegamos a cuarta y unos partidos en reserva. Después, llegó la posibilidad de ir a la CAI y por cabeza dura me fui, porque quería jugar.

 

¿Pensás que si seguías en River ibas a llegar a la primera?

 

Obviamente. Cuando uno está convencido, lo consigue. Me pasó a mí y se que en River, siempre se lo digo a mis amigos, me conformé y no seguí. No me puse un objetivo y ese fue el error que tuve. Si estás convencido al 100% no hay nada que te lo impida.

 

 

 

A pesar de lo que pasó en River has jugado competencias importantes. ¿Cómo fueron esas experiencias?

 

Nunca me había imaginado salir del país. Después del paso que tuve por Racing de Córdoba, me di cuenta que tenía que irme para empezar a ahorrar y crecer como familia. Se dio la posibilidad de ir a Real Potosí en Bolivia que jugaba la Copa Sudamericana y fue una linda experiencia aprender otras culturas. Habíamos ganado el primer partido 3 a 1 de local, pero después la U de Chile nos pasó por arriba. Después fuimos a Venezuela también, Chile y de ahí se me metió en la cabeza que quería ir a Europa. No me importaba si me quedaba sin club seis meses, pero le dije a mi amigo y representante que me consiga algo allá. Para mi los seis meses que me quedé libre fueron los más lindos de mi carrera, porque me quedé en Belgrano que soy hincha y poder debutar en primera y hacer goles. Fue lindo por estar cerca de mis familiares. Después se dio la posibilidad de Italia y, como te dije, si estás convencido de algo, las posibilidades llegan.

 

¿Te quedó la espina de no haber jugado en la primera en Argentina?

 

Sí, siempre me lo planteo, pero no me arrepiento de las decisiones que tomé. Aprendo de lo que me equivoqué y trato de no repetirla, pero es lo que elegí y me tocó. No me puedo quejar porque tengo una familia hermosa y estoy haciendo una linda carrera.

 

Te quedan varios años... ¿descartás la posibilidad de jugar en el país o puede llegar a ser una posibilidad?

 

No lo pensé. Quiero jugar en Italia y seguir ahí porque estamos bien como familia y el fútbol me está dando mucho. Estoy creciendo mucho como jugador y me sirve por si quiero ser técnico. La cabeza ahora está en Italia y no en otra cosa.

 

Para conocerte más allá del fútbol, ¿qué haces en tu tiempo libre?

 

Tratamos de conocer un poco, aunque no me guste salir mucho de casa, a mi señora sí. Está lleno de lugares lindos. Italia es muy lindo y tenemos que conocer el norte. Mi señora me tiene paciencia, pero no me va a soportar tanto.

 

 

 

¿Jugás a la Play?

 

Sí, juego. Es una manera de conectarme con los chicos de acá y mis amigos. Ahora no juego tanto, porque mi nene creció y la Play pasó a ser de él. Trato de jugar a la noche por el cambio de horario y es difícil encontrar a los chicos acá con horarios libres. La Play me acompañó toda mi vida, de chiquito. Mi señora ya sabe que me va a acompañar y está ahí al lado mío.

 

¿Con tu hermano seguís jugando?

 

Sí, pero nunca aprendió a jugar al FIFA. Siempre le gano, pobrecito. Esperemos que algún día pueda mejorar y pueda hacer fuerza.

 

 

 

Una vez jugamos, me pasaste por arriba y ahora que tengo Play puedo dar competencia. No solamente en el de tenis...

 

Ahí te soy sincero, nunca te pude ganar, pero en el de fútbol siempre anduve bien. Con Matías Soto jugábamos siempre y me enseñó muchas cosas. Hacíamos buenos partidos, terminábamos enojados a veces, pero hay mucho de Play Station en el mundo. Tenemos tiempo libre cuando somos chicos y en las pensiones siempre hay Play Station y teníamos que jugar todos.

 

Conocés varios lugares, países, ¿qué significa Esquel para vos?

 

Es mi ciudad y tengo todo acá. Cada vez que vengo se me hace difícil irme. Siempre me dan ganas de quedarme y no irme más, pero tengo en mi cabeza seguir viviendo del fútbol y, por ahora, sé que puedo seguir jugando en un alto nivel y podemos estar con mi familia en Europa y mantenernos allá un poco más.

 

¿Cómo ves a los clubes de Esquel?

 

Me pone contento ver que crezcan. Me gustaría que todos tengan una infraestructura como Belgrano, que pueden venir, cambiarse, bañarse acá e irse listos después de entrenar. No conozco los otros clubes porque nunca me han llamado para nada. Vengo acá porque tengo contacto con la gente de Belgrano y más cuando llegó Milton Reyes. Siempre estuvo muy cerca mío, apoyándome y me pone contento. Me gustaría que crezca más, pero sé que es difícil porque es una ciudad que vive más del turismo y es difícil aportar el deporte. Le pasa lo mismo a Coco Muñoz y Arbe. Siempre juega un equipo de Esquel quiero que gane, pero me gustaría que crezcan y dejen la rivalidad de lado para crecer juntos. En la final que se agarraron a trompadas, esas cosas no pueden pasar. Estamos en el 2022, tienen que jugar al fútbol, hay otros deportes que son para pelear. No quiere decir que seas más malo o más bueno por ser más guapo en la cancha. Eso pasa por los dirigentes, entrenadores y después por los jugadores. Los jugadores son el reflejo de los que están arriba. Me gustaría que crezca el fútbol de Esquel, pero que se pongan de acuerdo entre los clubes para seguir creciendo. Lo mismo de la Liga, porque se ve mucha rivalidad que no debería existir.

 

 

 

Por último... ¿Cuál fue el club y el momento que más te marcó en tu carrera?

 

La CAI me dio todo. Fue un club que me hizo crecer con Víctor Doria, el Gato Montesino, Mario Amado, Fabián Salazar que me llevó a la CAI y me vio por primera vez. Estoy muy agradecido a Carlos Peralta y Carina que cuando mi señora quedó embarazada me dieron la casa para que esté con ella. Fue muy lindo y tengo los mejores recuerdos de la CAI. Después, un paso grande fue ir a Italia, ganar el campeonato y ascender. Que la gente me haga sentir el cariño fue muy lindo. Un gol no, pero todos los que sirvieron para ganar ese campeonato son lindos recuerdos y fue un año que me cambió la vida porque me ayudó a afianzarme allá y poder quedarme ahí varios años.

 

¿QUÉ TE PARECIÓ LA NOTA?
Ocurrió un error