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17 de Octubre de 2026
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Alicia Salinas: una vida entre Los Alerces, la familia y los recuerdos que siguen vivos

A sus 75 años, Alicia Salinas recuerda su infancia en el Parque Nacional Los Alerces, sus experiencias como guía de turismo, su vocación por la enfermería y las enseñanzas familiares que marcaron su vida.

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Por Lelia Castro

 

 

Hay historias de vida que nos permiten conocer otros tiempos a través de quienes los vivieron. En sus recuerdos permanecen los nombres de antiguos pobladores, las costumbres de las familias y las experiencias que fueron marcando distintas generaciones.

 

Alicia Salinas tiene 75 años y vive desde hace más de cuatro décadas en Trelew. Su reciente regreso al Parque Nacional Los Alerces, para participar del centenario de la escuela de Villa Futalaufquen, fue una oportunidad para reencontrarse con personas de su infancia y volver a recorrer lugares que forman parte de su historia.

 

 

Nació en Río Percy y, siendo muy pequeña, llegó junto a su familia a la zona del lago Futalaufquen, donde transcurrieron sus primeros años de vida. Permaneció allí hasta aproximadamente los 11 años y luego vivió durante varios años en la zona del Puente Geniol, entre Esquel y Trevelin.

 

Los recuerdos de una infancia en Los Alerces

 

 

Alicia conserva recuerdos de aquellos tiempos en que las familias de los trabajadores de Parques Nacionales compartían la vida cotidiana, los encuentros y las celebraciones.

 

 

Las grandes nevadas, los juegos infantiles, los jardines de las viviendas y los encuentros en el recordado Rancho de los Asados forman parte de esas imágenes que todavía permanecen en su memoria.

 

 

También recuerda a antiguos pobladores y trabajadores de la zona, hombres y mujeres que contribuyeron a construir la historia de aquellos lugares.

 

La escuela tuvo un lugar importante en su infancia. Por eso, regresar para participar de la celebración de sus cien años significó mucho más que asistir a un aniversario: fue volver a encontrarse con recuerdos, compañeros y experiencias de una etapa que sigue muy presente en su vida.

 

 

Una juventud vinculada al turismo

 

 

Durante su juventud, Alicia también tuvo la oportunidad de trabajar como guía de turismo, una experiencia que le permitió conocer y compartir la riqueza natural del Parque Nacional Los Alerces.

 

Recuerda especialmente las excursiones en lancha que partían desde Puerto Limonao y recorrían distintos sectores del lago Futalaufquen, el río Arrayanes y el lago Rivadavia, además de otros sitios de gran atractivo, como la Cascada del Cisne y el alerzal.

 

 

En su relato aparecen nombres de personas vinculadas a aquellos recorridos, entre ellas Amadeo Chemin, Chachayán y Alberto Saavedra, que forman parte de sus recuerdos de esa etapa.

 

 

Su interés por conocer el entorno natural también la llevó a reunir información sobre plantas y especies de la región, conocimientos que compartía durante las excursiones.

 

Aquellos años le dejaron experiencias que hoy recuerda con especial cariño y que permiten conocer cómo se desarrollaba el turismo en otros tiempos.

 

 

La familia y las enseñanzas que permanecen

 

 

Al hablar de su familia, Alicia recuerda especialmente a sus padres y los valores que recibió durante su infancia.

 

Su padre, que hoy tiene 101 años, trabajó inicialmente en el Parque Nacional Los Alerces y posteriormente desarrolló una extensa trayectoria laboral vinculada a Vialidad. Su historia es parte de esos recuerdos familiares que Alicia conserva y comparte.

 

 

También está muy presente la figura de su madre, fallecida a los 47 años, a quien recuerda por su trabajo, su dedicación a la familia y las enseñanzas que dejó en sus hijos.

 

 

Con el paso de los años, Alicia formó su propia familia junto a José Guido Vargas. Es madre de siete hijos y abuela de once nietos, mientras la familia espera la llegada de un nuevo integrante.

 

 

El esfuerzo, el trabajo y el acompañamiento familiar fueron parte de su camino y de las enseñanzas que hoy continúa transmitiendo.

 

Su vocación por la enfermería

 

 

Otra etapa importante de su vida estuvo relacionada con la enfermería, una actividad que desarrolló con compromiso y sensibilidad.

 

 

Sus experiencias en Esquel y posteriormente en Trelew le permitieron acompañar a muchas personas en situaciones de enfermedad, cuidados y nacimientos.

 

 

Alicia recuerda especialmente aquellos momentos en que la atención no se limitaba a una tarea, sino que también implicaba escuchar, acompañar y brindar tranquilidad a quienes atravesaban situaciones difíciles.

 

 

En su relato aparecen compañeros de trabajo, entre ellos Rita Rocha, y experiencias que marcaron profundamente su manera de comprender el cuidado de las personas.

 

 

Son recuerdos que conserva con afecto y que forman parte de una vocación que dejó una huella importante en su vida.

 

Nunca es tarde para aprender

 

 

A los 70 años, Alicia decidió comenzar una nueva actividad: la pintura al óleo.

 

 

Aunque siempre había tenido habilidades para la costura y los trabajos manuales, encontró en la pintura otra forma de expresar su creatividad.

 

 

Recuerda con cariño sus primeros trabajos, entre ellos una obra destinada a Ana María. Desde entonces continúa pintando, realizando cuadros que en ocasiones regala y otras veces ofrece a quienes se interesan por sus creaciones.

 

 

Esta nueva etapa demuestra que las ganas de aprender y desarrollar nuevas capacidades pueden acompañarnos a cualquier edad.

 

 

Un regreso cargado de recuerdos

 

 

Volver al Parque Nacional Los Alerces para celebrar el centenario de la escuela fue una experiencia especial para Alicia.

 

 

Los lugares de su infancia, los antiguos pobladores, las familias que compartieron aquellos años y las experiencias vividas volvieron a estar presentes durante su visita.

 

 

Su testimonio también permite recuperar parte de la memoria de una región que fue creciendo con el esfuerzo de quienes trabajaron, formaron sus familias y construyeron sus vidas en estos lugares de la cordillera patagónica argentina.

 

 

El recorrido de Alicia por aquellos años de infancia en el Parque Nacional Los Alerces nos acerca a la historia de tantos hombres y mujeres que, con esfuerzo y trabajo, fueron construyendo sus vidas, buscando salir adelante sin dejar de transmitir sus enseñanzas a las nuevas generaciones.

 

 

Su testimonio nos deja la certeza de que cuando en un hogar se crece rodeado de amor, respeto y enseñanzas, esos valores permanecen a través del tiempo y se transmiten de generación en generación.

 

Quiero agradecer especialmente a Alicia por su tiempo, por abrir con tanta generosidad las puertas de sus recuerdos y permitirme conocer y compartir, a través de esta nota, un resumen de su historia de vida.

 

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