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20 de Octubre de 2026
patagonia |

Mutisia, la flor patagónica que esconde una leyenda de amor y muerte

Sus pétalos anaranjados esconden una historia de amor prohibido, persecución y un desenlace trágico. La leyenda que rodea a esta flor patagónica mezcla naturaleza, cultura mapuche y un relato que atraviesa generaciones.

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La mutisia es una de esas flores que llaman la atención por su color y su forma de crecer, pero detrás de sus pétalos anaranjados también hay una historia transmitida a través de generaciones. Esta planta, que forma parte de la flora nativa de Argentina y Chile, es conocida como la flor provincial de Neuquén y lleva el nombre mapuche de Quiñilhue.

 

Pertenece al género Mutisia, dentro de la familia Asteraceae, la misma que incluye a las margaritas. Puede crecer como enredadera, trepando sobre arbustos y árboles bajos, aunque algunas especies también se desarrollan de forma rastrera.

 

Una planta que crece entre árboles nativos

Las mutisias son plantas perennes y semileñosas, capaces de adaptarse a distintos ambientes naturales. En la Patagonia pueden encontrarse creciendo sobre especies autóctonas como el radal y el maitén.

 

 

Según los registros mencionados en la información botánica de referencia, en Argentina se relevaron 29 especies de mutisia, mientras que en Chile se registraron 34. En Neuquén, dos de las más frecuentes son Mutisia decurrens y Mutisia spinosa.

 

La Mutisia decurrens, conocida también como mutisia naranja, clavel del campo anaranjado o mutisia virreina, es la especie que representa a la provincia de Neuquén. Su imagen aparece en símbolos e identidades institucionales de ese territorio.

 

Quiñilhue, una leyenda de amor y tragedia

Además de su valor natural, la mutisia forma parte de la tradición cultural vinculada al pueblo mapuche. Una leyenda, recuperada en un artículo de Patagonia Andina sobre esta flor, cuenta que en las cercanías del volcán Lanín dos tribus enemigas vivían enfrentadas. En medio de esa disputa, el hijo de un cacique y la hija del cacique rival se enamoraron.

 

 

Como sus familias no aceptaban la relación, los jóvenes decidieron escapar juntos. Sin embargo, una machi (figura espiritual de la cultura mapuche) descubrió la fuga y dio aviso al padre de la muchacha. La persecución terminó con ambos jóvenes capturados y condenados a muerte.

 

Según el relato, al día siguiente aparecieron flores anaranjadas en el lugar donde habían sido ejecutados. Quienes las encontraron las llamaron Quiñilhue.

 

La leyenda cuenta que la planta pasó a representar el vínculo entre los enamorados, cuyas vidas fueron interrumpidas por el enfrentamiento entre sus pueblos. La forma en que la enredadera se abraza a otras plantas quedó asociada, en ese relato, a la unión de la pareja.

 

 

Una flor que representa a Neuquén

La mutisia reúne así dos dimensiones de interés: su presencia entre las plantas nativas de la Patagonia y el lugar que ocupa en la identidad cultural neuquina. Su color y su forma la convierten en una flor reconocible, mientras que la leyenda le atribuye un significado ligado al amor, la unión y la memoria.

 

La historia de la mutisia y la leyenda de Quiñilhue fueron difundidas también por Patagonia Andina, que recupera el relato ancestral asociado a esta flor provincial.

 

 

O.P.

 

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