La investigación por el presunto caso de cautiverio en Esquel avanza para establecer en qué condiciones vivían una mujer de 41 años y tres jóvenes de 19, 17 y 13 años. Durante la conferencia de prensa, funcionarias del Ministerio Público Fiscal detallaron las señales que habían generado preocupación entre los vecinos, qué encontraron durante el allanamiento y cuáles son las principales incógnitas que todavía deben resolver.
Uno de los puntos centrales es determinar cómo era la vida cotidiana dentro de la vivienda y si los jóvenes menores de edad asistían a la escuela. Las fiscales aclararon que todavía no tienen certeza sobre todas las circunstancias en las que permanecían en el domicilio, por lo que continúan reuniendo información y realizando medidas investigativas.
Las señales que alertaron a los vecinos
Según explicaron desde la Fiscalía, la Policía Comunitaria, a cargo de la comisario Saiegg, recibió testimonios de vecinos que manifestaron su preocupación por distintas situaciones que observaban en la vivienda.
Entre ellas, mencionaron que las ventanas estaban cubiertas con telas o papeles, que no veían salir a los jóvenes y que la actividad dentro de la casa parecía concentrarse durante la noche. También señalaron que los menores no eran vistos yendo a la escuela ni compartiendo actividades con otros chicos del vecindario.
Otro de los aspectos que llamó la atención fueron los gritos que, según los testimonios, se escuchaban durante la noche y que atribuyeron a una mujer. Las fiscales indicaron que estas situaciones motivaron que varios vecinos se acercaran a la Policía Comunitaria para formalizar una denuncia el 10 de octubre.
La intervención inicial no fue derivada directamente a la Fiscalía, sino al Juzgado de Familia. A partir del informe policial, se dispuso la intervención del Equipo Técnico Interdisciplinario, que se presentó en el domicilio.
Sin embargo, según relataron las funcionarias, el hombre que los atendió no permitió el ingreso a la vivienda ni que entrevistaran a los demás integrantes de la familia. El equipo elaboró un informe que posteriormente llegó a la Fiscalía y formó parte de los fundamentos para solicitar la medida de allanamiento.
Las fiscales también explicaron que, durante el procedimiento, escucharon manifestaciones de la mujer que motivaron el ingreso a la casa. Aclararon que no se trató específicamente de un grito de auxilio.
Qué encontraron dentro de la vivienda
Al describir el interior de la casa, las funcionarias señalaron que se trataba de una vivienda con numerosas habitaciones y desorden. También indicaron que, según la información que tenían hasta ese momento, los jóvenes dormían en un mismo dormitorio.
En relación con los alimentos, precisaron que había comida en buen estado y otra en mal estado. Además, confirmaron que uno de los jóvenes manifestó que no quería alejarse de una de sus mascotas y que actualmente permanece con ella.
Las fiscales aclararon que todavía debían acceder a las actuaciones completas del registro domiciliario para conocer con precisión cómo estaban distribuidos los ambientes y cuáles fueron los elementos secuestrados durante el procedimiento.
Uno de los interrogantes planteados durante la conferencia fue si los jóvenes permanecían encerrados en sus habitaciones y si el hombre les permitía salir solamente en determinados momentos. Ante esa consulta, las funcionarias respondieron que no tenían certeza sobre esa situación y que justamente era uno de los aspectos que buscaban esclarecer.
La situación de la familia y las incógnitas de la investigación
La mujer y los tres jóvenes están bajo evaluación y reciben asistencia profesional. Según informaron las fiscales, la mujer fue atendida por profesionales de salud y los jóvenes también fueron sometidos a exámenes médicos. Las funcionarias evitaron establecer diagnósticos y remarcaron que esas evaluaciones corresponden a los profesionales de la salud.
La Fiscalía busca determinar las condiciones en las que vivía cada integrante de la familia, si los menores asistían a la escuela y qué ocurría dentro del domicilio. También debe verificar los testimonios recibidos y reunir elementos para establecer si existieron hechos delictivos.
En ese sentido, las funcionarias insistieron en la necesidad de actuar con cautela y no dar por probadas situaciones que todavía están bajo investigación. La información reunida hasta el momento permite reconstruir las alertas que llevaron al procedimiento, pero aún quedan aspectos centrales por esclarecer.