Un trabajador de un casino que estaba de licencia médica por problemas de salud mental fue despedido luego de que la empresa lo observara colaborando en el carro gastronómico de su pareja, ubicado frente a su vivienda. Sin embargo, la Cámara del Trabajo de Viedma consideró que esa conducta no justificaba la decisión de la empleadora y ordenó pagarle las indemnizaciones correspondientes.
El hombre se desempeñaba como pagador o crupier en las mesas de juego y tenía casi 20 años de antigüedad. Entre sus tareas estaban recibir apuestas, pagar premios, controlar fichas y atender a los clientes.
Según expuso en su demanda, las exigencias laborales y los conflictos con apostadores habían afectado su salud emocional. Ante ese cuadro, consultó a profesionales que le diagnosticaron ansiedad vinculada con su trabajo y le indicaron reposo ambulatorio y tratamiento de salud mental.
Durante la licencia, representantes del casino lo vieron participar en algunas tareas del carro gastronómico. Luego, una escribana dejó constancia de su presencia y de las actividades que realizaba.
La empresa interpretó que el empleado estaba trabajando en otro negocio mientras permanecía de licencia médica. Con ese argumento, dispuso el despido con causa y sostuvo que se había quebrado la confianza necesaria para mantener el vínculo laboral.
El trabajador rechazó esa interpretación. Afirmó que el emprendimiento pertenecía a su pareja, que su hijo también colaboraba y que su participación era ocasional. También señaló que las indicaciones médicas no le prohibían realizar actividades cotidianas de baja exigencia.
Qué evaluó la Cámara del Trabajo
Al analizar el caso, los jueces tuvieron en cuenta las declaraciones de testigos, las actas notariales y una pericia psiquiátrica. El informe explicó que el reposo ambulatorio por una afección de salud mental no implica necesariamente permanecer inmóvil ni abandonar todas las actividades habituales.
La evaluación también indicó que algunas tareas recreativas o de baja exigencia pueden ser compatibles con un tratamiento, siempre que no expongan al paciente a los factores que originaron el cuadro clínico.
Otro punto determinante fue que el casino no logró acreditar que el trabajador cobrara por su colaboración, cumpliera horarios o recibiera órdenes en el carro gastronómico. Tampoco demostró que esas actividades fueran perjudiciales para su recuperación.
La Cámara valoró, además, que el hombre llevaba casi dos décadas en la empresa sin registrar sanciones disciplinarias. Para los jueces, ese antecedente debía considerarse antes de aplicar la medida más grave, que es la ruptura del vínculo laboral.
Indemnización por despido injustificado
La sentencia concluyó que las tareas comprobadas no tenían entidad suficiente para justificar el despido con causa. Por ese motivo, consideró injustificada la decisión de la empresa y reconoció el derecho del trabajador a cobrar las indemnizaciones correspondientes.
La condena incluyó las indemnizaciones por despido sin causa y los salarios del período de licencia médica reconocidos en la sentencia.
O.P.