Después de 21 días de búsqueda, encontraron el cuerpo de Nancy Godoy, una docente de 51 años que había desaparecido en una zona rural de Corrientes. La mujer fue hallada semisumergida en un viejo potrero, a unos 15 kilómetros de la escuela donde trabajaba. Por el caso hay cinco detenidos y la investigación busca esclarecer las circunstancias de su muerte.
Godoy era directora suplente de la Escuela Rural N.º 626 y había sido vista por última vez el 7 de octubre, en el paraje Malezal. Su regreso estaba previsto para el día 9, pero no volvió a su casa.
La docente solía permanecer durante los días hábiles en la zona donde daba clases, donde la señal telefónica es escasa, y regresaba los fines de semana con ayuda de peones rurales. Esa rutina demoró la denuncia de su desaparición, que su familia presentó el 14 de octubre, cuando advirtió que no había regresado.
Cinco detenidos por el caso
La investigación tiene cuatro sospechosos imputados por distintos delitos y un quinto detenido acusado de falso testimonio. Según la información difundida, todos permanecen con prisión preventiva.
Entre los imputados se encuentra Ireneo Zarza, capataz de la estancia El Curupí, donde funciona la escuela en la que trabajaba Godoy. También están acusados Rosa Leguizamón, quien habría sido la última persona en verla, su pareja Nahuel Rojas y Felipe Dionisio Sandoval, otro capataz.
Zarza, Rojas y Sandoval están imputados por femicidio, mientras que Leguizamón enfrenta una acusación por homicidio simple. En tanto, Ernesto Ezequiel Bordón permanece detenido por falso testimonio.
Medidas para esclarecer la muerte
Los fiscales Mosquera y González dispusieron distintas medidas durante la investigación, entre ellas la toma de declaraciones testimoniales, el secuestro de elementos de interés, el análisis de comunicaciones telefónicas y la realización de pericias genéticas.
El hallazgo del cuerpo permitirá profundizar las tareas investigativas y avanzar en el esclarecimiento del caso. Las imputaciones y detenciones forman parte del proceso judicial y no implican, por sí mismas, una condena.
O.P.