Marta Cayul tiene una historia ligada al cuidado, la empatía y el acompañamiento de generaciones de niños y sus familias en Esquel. Después de tres décadas de trabajo en el servicio de pediatría del Hospital Zonal, recibirá un homenaje a su trayectoria en el marco de las 2das Jornadas de la Región Patagónica Andina de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
El homenaje se realizará el viernes 13 de noviembre, a las 16:45, en el SUM CIMOCH, ubicado en Avellaneda 2625, en el marco de las 2das Jornadas de la Región Patagónica Andina de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). El reconocimiento pondrá en valor sus 30 años de dedicación al cuidado de las infancias en Esquel.
Al enterarse del reconocimiento, Marta no pudo ocultar su emoción. “El día que recibí la noticia se me llenó el alma”, contó, y recordó una convicción que siempre tuvo: “Realmente siempre pensé que los homenajes sí se hacían en vida. Y aquí estoy. En vida me van a ofrecer un homenaje”.
De auxiliar de enfermería a una vida dedicada a pediatría
Sus primeros pasos en la profesión no fueron sencillos. Cayul recordó que se recibió de auxiliar de enfermería en Esquel junto a un grupo de compañeros que pudo completar su formación gracias al acompañamiento de dos enfermeras, quienes sostuvieron el curso cuando el docente a cargo dejó su puesto.
Luego de pasar un año sin trabajar, recibió el llamado que marcaría el comienzo de su camino profesional. En sus primeros tiempos recorrió distintos sectores del hospital, entre ellos quirófano, guardia, terapia intensiva y consultorios externos, hasta que finalmente fue destinada a pediatría.
“Y ahí empezó mi carrera en pediatría y de ahí no salí nunca más y me jubilé en pediatría”, recordó.
Durante esos años vivió momentos felices y otros muy difíciles. Entre los recuerdos que conserva con especial cariño están las celebraciones del Día del Niño en la sala, cuando el personal organizaba actividades y llevaba regalos para compartir con los pequeños pacientes.
También guarda las historias de las familias que acompañó durante internaciones, tratamientos y altas médicas. Con el paso del tiempo, muchos de aquellos niños crecieron y todavía la reconocen cuando la encuentran por la calle.
“Me reconocen. Muchos chicos, me reconocen más que nada las mamás”, contó. Y explicó que recuerda especialmente a las madres, porque fue con ellas con quienes compartió los momentos críticos y también la alegría de regresar a casa después de una internación.
La empatía como parte fundamental de la enfermería
Además de su trabajo asistencial, Cayul fue docente de las prácticas de la carrera de Enfermería en la sala de pediatría. Continuó durante dos años después de jubilarse, aunque finalmente decidió dejar esa actividad porque encontró un servicio diferente al que había conocido durante su trayectoria.
Al reflexionar sobre la profesión, destacó los avances tecnológicos y la calidad de los equipos de salud, aunque también señaló las dificultades que existen para trabajar cuando faltan recursos.
“Hay médicos muy buenos, muy buenos profesionales hay. Le falta, claro, con qué trabajar”, sostuvo, y comparó esa situación con la de “un buen carpintero” que no tiene un martillo.
Sin embargo, para Marta, el compromiso con los pacientes va más allá de los conocimientos técnicos. Considera que el trato humano es una parte esencial del cuidado, especialmente cuando se trabaja con niños y con familias que atraviesan situaciones delicadas.
“Hay que dejar los problemas en la puerta, cerrar, y uno entra adentro, entra así, liberado, con buen humor, con una sonrisa, con un hola, cómo están, un cariño al niño”, expresó al compartir el consejo que les daría a quienes comienzan a trabajar en enfermería.
Y resumió su manera de entender la profesión en una frase: “La enfermería es eso, la enfermería es cuidado, es empatía, es empatía hacia el niño y hacia la familia que está con el niño”.
Los agradecimientos detrás de una trayectoria
Al repasar sus 30 años de trabajo, Marta también dedicó palabras de agradecimiento a quienes la acompañaron durante su carrera. En primer lugar, mencionó a sus hijos, que debieron pasar muchas horas solos mientras ella cumplía con sus responsabilidades laborales.
“Ese es mi primer agradecimiento”, señaló.
También destacó a sus compañeras de enfermería, a los pediatras y al personal de limpieza de la sala, a quienes reconoció por su colaboración cotidiana en la atención de los pacientes y sus familias.
Para Marta, el trabajo en pediatría fue siempre una tarea compartida, en la que cada integrante del equipo tuvo un papel importante.
Hoy, mientras se prepara para recibir el homenaje, conserva el cariño por el lugar donde desarrolló gran parte de su vida profesional y por las personas con las que compartió ese camino. Una historia que quedó marcada por el cuidado de los más pequeños y por los vínculos que perduran mucho después de que termina una internación.
El reconocimiento del 13 de noviembre será una oportunidad para celebrar esa trayectoria y agradecerle por tantos años dedicados a las infancias de Esquel.