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Brasil tendrá segunda vuelta: Flávio Bolsonaro quedó arriba de Lula

Con más del 90% de los votos escrutados, Flávio Bolsonaro obtiene el 48% contra el 43% de Lula. Ninguno alcanza el 50% y volverán a enfrentarse el 25 de octubre. 

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Brasil cerró este domingo la primera vuelta de sus elecciones presidenciales y deberá volver a las urnas el próximo 25 de octubre. Con más del 90% de los votos escrutados, Flávio Bolsonaro se mantiene al frente con alrededor del 48%, mientras que Luiz Inácio Lula da Silva reúne cerca del 44%.

 

El resultado dejó fuera de carrera al resto de los candidatos y confirmó una segunda vuelta entre dos figuras que representan proyectos políticos profundamente enfrentados. Para ganar en primera vuelta era necesario superar la mitad de los votos válidos, algo que ninguno consiguió.

 

Casi 159 millones de brasileños estaban habilitados para participar de una jornada en la que, además de la Presidencia, se eligieron gobernadores y representantes del Congreso. El Tribunal Superior Electoral comenzó a publicar la totalización desde las 17, hora de Brasilia.

 

 

Dos candidatos, dos historias políticas

 

 

Flávio Bolsonaro, de 45 años, es senador y el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro. Su candidatura representa la continuidad del movimiento político que llevó a su padre a la Presidencia en 2018 y que mantiene una importante base electoral en Brasil.

 

Pero la campaña también estuvo atravesada por problemas judiciales. En septiembre, la Justicia brasileña abrió una investigación contra Flávio por presunta corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas en una causa vinculada al Banco Master y al financiamiento de una película sobre su padre. La investigación continúa abierta y el senador niega haber cometido irregularidades.

 

El apellido Bolsonaro también carga con el antecedente judicial de Jair Bolsonaro. En 2025, el expresidente fue condenado por el Supremo Tribunal Federal a 27 años y tres meses de prisión por su participación en una trama destinada a desconocer el resultado de las elecciones de 2022 y mantenerse en el poder. Bolsonaro negó las acusaciones y sus aliados denunciaron persecución política.

 

Del otro lado aparece Lula, de 80 años, quien busca un cuarto mandato presidencial no consecutivo y aspira a continuar el proyecto del Partido de los Trabajadores.

 

El dirigente también llega con un pasado marcado por el mayor escándalo de corrupción política de la historia reciente de Brasil. Lula fue condenado en causas vinculadas a Lava Jato, aunque el Supremo Tribunal Federal anuló esas condenas en 2021 al considerar que los procesos habían sido tramitados por una jurisdicción que no era competente. La decisión no constituyó una declaración de inocencia sobre los hechos investigados, sino la anulación de las actuaciones y condenas por cuestiones jurisdiccionales.

 

 

Una economía que creció, pero no resolvió todos sus problemas

 

 

La elección también se desarrolla sobre una economía que muestra indicadores positivos y, al mismo tiempo, fuertes tensiones para los hogares brasileños.

 

El PIB brasileño creció 3,4% en 2024 y 2,3% en 2025. Para 2026, la proyección oficial del Ministerio de Hacienda fue reducida recientemente al 2%. En el segundo trimestre de este año, la economía creció 2% frente al mismo período de 2025.

 

El mercado laboral también mejoró durante los últimos años. El Banco Mundial destacó la creación de 2,8 millones de empleos en 2024, una caída de la pobreza y un aumento de los salarios reales. El desempleo llegó a niveles históricamente bajos.

 

Pero la mejora de los principales indicadores no se tradujo de la misma manera en todos los hogares. Un informe publicado esta semana señaló que el 82% de las familias brasileñas tiene algún nivel de endeudamiento, mientras que la inflación y el costo de vida continúan siendo una preocupación central. La deuda pública también se mantiene elevada, alrededor del 82% del PIB.

 

Ese contraste será uno de los principales terrenos de disputa durante las tres semanas que quedan hasta el balotaje: el oficialismo buscará defender los avances en empleo, ingresos y reducción de la desigualdad, mientras que Bolsonaro centrará sus críticas en el costo de vida, el gasto público y las cuentas del Estado.

 

Brasil volverá a las urnas el 25 de octubre para definir quién conducirá al país durante los próximos cuatro años.

 

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