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02 de Noviembre de 2026
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Trevelin: la ermita de Schoenstatt celebró 40 años de fe y devoción

Con una nueva imagen de la Virgen y una placa conmemorativa, la comunidad celebró cuatro décadas de historia. La hermana Sofía Moreno acompañó el encuentro y compartió su mensaje de fe.

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En el acceso a Trevelin, sobre la Ruta Nacional 259, en el sector donde se encuentra el desvío hacia el Parque Nacional Los Alerces, hay un pequeño espacio de oración que guarda 40 años de historia y devoción. Se trata de la ermita de Nuestra Señora de Schoenstatt, que el domingo 1 de noviembre, por la tarde, fue escenario de una emotiva celebración para conmemorar cuatro décadas desde su bendición.

 

Durante el encuentro se colocó una nueva imagen de la Virgen y una placa conmemorativa. Participaron fieles, familias y miembros de la comunidad católica de Trevelin y Esquel, junto a integrantes del Movimiento Apostólico de Schoenstatt. También acompañaron la celebración el padre Kevin Córdoba, de Trevelin, y el padre Guido Petrazzini, de Corcovado.

 

Para esta ocasión llegó la hermana Sofía Moreno, integrante de las Hermanas de María de Schoenstatt y asesora del movimiento en Cuyo y la Patagonia, quien actualmente se encuentra visitando la región.

 

“Fue un momento muy lindo, muy emotivo”, expresó la religiosa, al destacar el significado que tiene para los fieles la presencia de María en ese lugar.

 

 

 

 

 

Una historia de fe que permanece

 

 

El Movimiento Apostólico de Schoenstatt nació en Alemania en 1914, impulsado por el sacerdote José Kentenich. Forma parte de la Iglesia católica y promueve la formación espiritual, el fortalecimiento de las familias y una profunda devoción a la Virgen María, venerada bajo la advocación de Madre, Reina y Victoriosa Tres Veces Admirable de Schoenstatt.

 

La hermana Sofía explicó que, aunque la ermita lleva cuatro décadas en el lugar, el movimiento atravesó distintas etapas y actualmente busca fortalecer nuevamente su presencia en esta parte de la Patagonia.

 

“Los que comenzaron en esa época ya no están más y se ve que hubo un período de detención, que no hubo crecimiento en el movimiento. Y ahora se está reactivando”, señaló.

 

Y destacó una realidad que considera especialmente significativa: “Sin embargo, la Virgen ha estado, ha permanecido durante 40 años en ese lugar”.

 

Su visita también tiene como propósito acompañar la formación de dirigentes y contribuir al crecimiento de esta obra apostólica.

 

 

 

 

 

Las tres gracias de la Virgen y una reflexión sobre el sufrimiento

 

 

Uno de los momentos más profundos de la entrevista llegó cuando la hermana Sofía explicó el significado de las tres gracias que, según la espiritualidad de Schoenstatt, la Virgen ofrece a quienes se acercan a ella: el cobijamiento, la transformación interior y el envío apostólico.

 

La primera representa la experiencia de sentirse amado y acompañado por Dios, incluso cuando la vida presenta situaciones difíciles, como enfermedades, pérdidas familiares o problemas económicos.

 

“Todos tenemos algún sufrimiento en esta vida”, expresó, al señalar que la fe puede convertirse en un sostén cuando aparecen circunstancias que parecen no tener explicación.

 

Para describir esa confianza utilizó la imagen de un junco que puede oscilar de un lado hacia otro, pero que permanece firme porque sus raíces lo sostienen.

 

En ese contexto compartió una enseñanza que fue descubriendo a lo largo de su camino religioso:

 

“Muchas veces nos preguntamos el por qué nos pasa esto a nosotros. Y creo que la pregunta que por lo menos yo he descubierto a través de mi transitar como hermana de María, de descubrir la espiritualidad de Schoenstatt, es preguntarme el para qué”.

 

 

 

 

 

Desde su mirada, esa pregunta permite buscar un sentido aun en las experiencias más dolorosas, sin perder la confianza en el amor de Dios.

 

“El sufrimiento es parte de la existencia humana. Y cuanto más lo rechazamos, tanto más nos cuesta sobrellevarlo”, reflexionó.

 

La segunda gracia, la transformación interior, está relacionada con la posibilidad de sanar heridas del corazón, superar malos hábitos y encontrar paz.

 

“La gracia de la transformación interior está más relacionada con milagros de transformación. O sea, milagros de sanar heridas del corazón, milagros de dejar malos hábitos, milagros de poder curarnos por dentro, de tener más paz”, explicó.

 

La tercera es el envío apostólico, que invita a compartir con otras personas la experiencia de fe y amor.

 

 

La Patagonia, un pequeño paraíso que no tiene nada que envidiarle a Europa

 

 

Durante su estadía, la hermana Sofía también tuvo la oportunidad de recorrer algunos paisajes de nuestra cordillera, entre ellos el campo de tulipanes de Trevelin, una experiencia que la conmovió profundamente.

 

“Ver estos tulipanes con el fondo de la cordillera nevada era un canto a la creación, un canto a la Inmaculada, un canto a la armonía, a la belleza”, expresó.

 

Pero sus palabras fueron más allá de la admiración por el paisaje. La religiosa reflexionó sobre la manera en que muchas veces los argentinos idealizamos destinos extranjeros sin reconocer las riquezas naturales de nuestro propio país.

 

“Yo creo que nada tiene que envidiarle a Europa, Suiza, Austria, esos lugares”, manifestó.

 

También recordó que, por nuestra historia vinculada a la inmigración europea, muchas veces se han valorado especialmente aquellos paisajes, cuando aquí existen lugares de una belleza extraordinaria.

 

Acostumbrada al ritmo de Buenos Aires, entre el cemento, los ruidos y la vida acelerada, encontró en la cordillera una tranquilidad que la llevó a pensar en el valor de las cosas sencillas.

 

Una de las escenas que más le quedó grabada fue la de un niño de nueve años jugando junto a un arroyo, haciendo sapitos con las piedras.

 

“Esas cosas son invalorables. Esas cosas no tienen precio”, destacó, al referirse a la posibilidad de que las familias puedan criar a sus hijos en contacto con la naturaleza.

 

Para la hermana Sofía, las montañas, la nieve y los paisajes que forman parte de nuestra vida cotidiana también invitan a descubrir la presencia del Creador.

 

“La nieve no la fabricamos nosotros ni tampoco la montaña. Los tulipanes los podemos cultivar, pero lo demás es un canto a la creación”, expresó.

 

 

 

Un agradecimiento especial

 

 

Antes de finalizar, la hermana Sofía agradeció la calidez con la que fue recibida durante su visita, especialmente a Patricia y José, sus anfitriones, y al teniente coronel Marcelo Lagraña, jefe del Regimiento de Caballería de Exploración 3 de Esquel, junto al personal de la unidad, por brindarle alojamiento en el Casino de Oficiales.

 

“Realmente con una calidez humana muy grande, brindándome una habitación a alguien que no conocían”, expresó, destacando también la cordialidad de quienes la atendieron.

 

Así, entre muestras de afecto y gratitud, su visita acompaña una celebración que renueva la fe y mantiene viva la historia de la ermita de Schoenstatt, a 40 años de su bendición.

 

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