(Por Carlos "el Chavo" Ortiz). - Hay historias de vida que se tejen punto a punto, con paciencia, esfuerzo y, sobre todo, una fe inquebrantable en los propios sueños. La de Daniela y David, los pilares detrás de Comarka Indumentaria Deportiva, es de esas que conmueven. En el marco de la inauguración de su flamante local comercial en Trevelin, dialogué con ellos en una charla íntima cargada de recuerdos, emociones y proyectos.
El camino no fue sencillo. Todo comenzó alrededor de 2009, cuando la pareja decidió emprender un nuevo rumbo y mudarse desde Trelew hacia la cordillera juntando a sus hijos. En aquel momento, la semilla del proyecto era apenas un letrero escrito a mano en la casa familiar que decía “Creaciones Dany”.
“Yo trabajaba en mi casa haciendo ropa. Le hablé a David de mi sueño, él se sumó y lo hizo suyo. Mi sueño en realidad era tener mi propia marca de ropa”, señaló Daniela.
“Cuando nos juntamos me dijo: ‘¿Qué te parece si hacemos indumentaria deportiva?’ Y así arrancamos. Fue muy lento todo, hasta que, en 2012, estando en Esquel, explotó y tuvimos muchísimo trabajo”. Por iniciativa de David, Creaciones Dani dejó de ser solo un taller casero para transformarse formalmente en Comarka.
TIEMPOS DIFÍCILES Y EL SALTO DE CALIDAD.
Detrás de las prendas impecables que hoy viste a los principales deportistas de la zona, hay un pasado de enorme sacrificio que Daniela y David no olvidan.
Precisamente David lo decía de esta manera, “tenemos una historia bastante dura, hemos pasado un montón de cosas. Llegamos acá casi sin nada. Vivíamos en una casilla de madera de 4x4, con todos los muchachitos adentro y las máquinas afuera tapadas porque no teníamos espacio. Después alquilamos y tampoco teníamos mesa, Daniela cortaba las telas en el piso. Hacer un juego de camisetas en esa casillita para nosotros era un montón. Comarka nos lo dio todo”.
El crecimiento fue constante. Empezaron bordando y haciendo estampados con pintura tras realizar un curso de serigrafía en Esquel. Sin embargo, la llegada de la tecnología de sublimación marcó un antes y un después absoluto en el mercado cordillerano, convirtiéndolos en referentes y pioneros locales de este proceso.
Pronto, clubes legendarios de la zona como Comercial Sur (en sus inicios en el futsal de Trevelin), Club Fontana, Club San Patricio, Sacachispas o Cultura Trevelin, sumados a delegaciones de Corcovado, Gualjaina y Esquel, comenzaron a lucir la indumentaria de la marca. Hoy en día, árbitros, planteles de fútbol, básquet y diversas disciplinas portan con orgullo el sello de la firma.
“Hace poco caímos en lo lejos que hemos llegado. Nos ha tocado ver nuestras prendas en el fútbol caminando, que hayan llegado al presidente de la AFA y que estén en Europa. Nos infla el pecho de orgullo”.
LA ALIANZA CON FONTANA Y EL LOCAL EN TREVELIN
El impulso definitivo para la apertura del nuevo local comercial en Trevelin llegó de la mano de un acuerdo institucional clave con el Club Coronel Fontana. Tras vestir al primer equipo en el Torneo Regional Federal y confeccionar la indumentaria de salida, la dirigencia del Rojinegro los convocó para un proyecto mayor: ser los “sponsoreadores” oficiales y vestir a todas las categorías de la institución.
Esa alianza estratégica motivó a la pareja a concretar la tienda física. En el nuevo local, los hinchas y deportistas de Trevelin no solo encontrarán la ropa oficial de Fontana y San Patricio, sino también toda la línea de entrenamiento y tiempo libre de la marca.
UN LEGADO FAMILIAR COSIDO CON AMOR
Al preguntarles qué representa la marca en sus vidas, la emoción se apoderó del ambiente.
Para Daniela, “Comarka es un tesoro. Es lo que nos sacó adelante, nos dio todo: con esto criamos a nuestros hijos, hicimos nuestra casa y ahora la tienda. Es como un hijo al que seguimos cuidando. Yo coso desde que tengo 10 años, le hacía la ropa a mi hermana Laura. Este trabajo lo hago con mucho amor y no lo voy a dejar nunca”.
Para David, en el momento de ponerle la marca a una prenda “hay un montón de sensaciones que quizás la gente no nota, pero para nosotros es un montón. Estamos profundamente agradecidos”.