Las rocas que forman parte del paisaje de Las Plumas, en Chubut, esconden una historia mucho más antigua de lo que podría suponerse. Un nuevo estudio científico aportó una datación precisa para una de las capas de la sucesión geológica de la zona y permitió modificar la interpretación sobre el momento en que se formaron.
El trabajo fue publicado el 15 de agosto de 2026 en el Journal of South American Earth Sciences y lleva la firma de los investigadores Pablo M. Villegas, Mauro I. Bernardi y A. Martín Umazano.
El hallazgo se produjo a partir del análisis de circones presentes en una capa de toba volcánica. Mediante datación U-Pb, los especialistas establecieron que ese material tiene una antigüedad de 177,19 ± 0,89 millones de años.
La importancia del resultado no está solamente en la cifra. De acuerdo con la investigación, esa edad permite considerar jurásica a la sucesión geológica estudiada, cuando anteriormente había sido interpretada como perteneciente al Cretácico.
Los autores aclaran que la datación no significa que todo el paisaje actual de Las Plumas tenga exactamente esa antigüedad. El dato corresponde a un nivel específico dentro de la secuencia analizada.
Una historia marcada por volcanes y antiguos cursos de agua
Para reconstruir cómo era ese sector hace millones de años, el equipo realizó trabajos de campo sobre una superficie de aproximadamente ocho kilómetros cuadrados.
Durante las tareas se identificaron y describieron diferentes tipos de rocas volcánicas y se relevaron perfiles sedimentarios. La sucesión estudiada alcanza unos 172 metros de espesor y presenta características diferentes entre su parte inferior y superior.
En los niveles inferiores aparecen evidencias relacionadas con una intensa actividad volcánica, entre ellas coladas de lava, diques y depósitos piroclásticos.
Hacia los sectores superiores, en cambio, el registro geológico muestra un cambio en las condiciones de sedimentación. Los investigadores identificaron depósitos vinculados primero con abanicos aluviales y posteriormente con sistemas fluviales en los que los sedimentos eran transportados por antiguos cursos de agua.
Esas características permiten reconstruir un ambiente muy diferente al actual, en el que la actividad volcánica convivía con procesos de erosión, transporte y acumulación de sedimentos.
Las fallas también tuvieron un papel clave
Otro de los aspectos analizados por los científicos fue la relación entre la actividad tectónica y la formación de la sucesión.
Según la investigación, las fallas que afectaban la zona mientras se desarrollaba el volcanismo generaban espacios deprimidos capaces de acumular los materiales provenientes de la erosión y de la propia actividad volcánica.
Este proceso, conocido como tectónica sinvolcánica, habría influido tanto en la distribución de las rocas como en la conservación de los depósitos que hoy permiten reconstruir aquella etapa de la historia geológica.
La interpretación vincula además la sucesión estudiada con el Complejo Marifil, una unidad geológica ampliamente reconocida en la Patagonia.
Una nueva pieza para entender el pasado de Las Plumas
El estudio forma parte de una investigación más amplia sobre la evolución volcano-sedimentaria del Complejo Marifil en el área de Las Plumas. Los mismos investigadores ya habían presentado avances de esta línea de trabajo durante un congreso geológico realizado en 2025.
Ahora, la nueva datación aporta una referencia temporal concreta para una parte de la secuencia y permite revisar cómo se entendía hasta el momento la historia geológica del lugar.
Así, las rocas de Las Plumas no solo conservan rastros de antiguos volcanes, ríos y movimientos tectónicos. También contienen información que puede cambiar la manera en que se interpreta la evolución de una parte de la Patagonia durante el Jurásico.
MA