El viento blanco en la cumbre de La Hoya no detiene la energía que se respira en la partida. Entre antiparras de colores, cascos ajustados y pecheras numeradas, la categoría U12 del Campeonato Nacional de Esquí no solo reúne competencia: reúne amistades que nacen en la montaña, risas de chicas que cruzan el país para deslizarse en las pendientes de Esquel y reflexiones inocentes sobre lo que significa competir al más alto nivel cuando apenas se rondan los diez o doce años.
Desde el Club Andino Ushuaia (CAU), las jóvenes fueguinas aportan la frescura de quien está acostumbrada al frío extremo, pero sabe maravillarse ante la belleza de otros cerros. Mercedes (pechera 028) repasa su primera etapa con una sonrisa que apenas disimula su entusiasmo: “Esquel es un cerro re lindo, todo es muy lindo acá. Es una experiencia re divertida”. Al preguntarle por el grupo y el cuerpo técnico, destaca entre risas a Bianca y Tincho, sus entrenadores: “Son re buenos”.
A su lado, su compañera Ámbar (pechera 031) se toma un segundo para agradecer el esfuerzo detrás de su viaje. Con una madurez emotiva propia de las deportistas que pasan semanas fuera de casa, expresa: “Estoy muy agradecida por vivir esta experiencia, que sé que no cualquiera la puede vivir. Le agradezco a mis papás, a los profes, a mi familia y a todos los que hacen el aguante”.
Para Fiorela (pechera 023), de 11 años, la cita en La Hoya marca su primer viaje a la ciudad de Esquel. Entre el cansancio del viaje —llegaron de madrugada— y la expectativa de recorrer el centro y alguna matiné tras la jornada competitiva, califica la experiencia simplemente como “hermosa”.
Por su parte, Delfi (pechera 021), representante de San Martín de los Andes y luciendo la pechera del Club Lacar, encarna la fraternidad que genera la cordillera. En su primer año de competencias oficiales, reconoce que las chicas de Ushuaia “son re buena onda” y que se hicieron amigas en las fechas previas. Con total sinceridad periodística, analiza su desempeño en la pista sin excusas: “Podría haber ido más rápido, pero me pegué un palo en el hombro al pasar muy cerca de un palo... Igual prefiero que la pista sea más corta”, bromea entre risas con sus compañeras.
Finalmente, Bruna (pechera 035), proveniente de San Carlos de Bariloche, sintetiza la esencia del esquí andino. Con la soltura de quien esquía desde los dos años —casi antes de aprender a caminar—, reflexiona sobre la exigencia técnica de las disciplinas: “En Gigante me re gustó la pista, pero en Slalom me trabé en un pozo y perdí velocidad”. A pesar del percance, reafirma su pasión por el esquí tradicional frente a otras disciplinas como el snowboard.
El Campeonato Nacional U12 concluye su jornada en La Hoya dejando marcadas no solo las huellas de los esquíes en la nieve, sino el espíritu deportivo y la camaradería que une a Tierra del Fuego, Neuquén y Río Negro en las laderas del Chubut. Chicas que compiten con garra, pero que al final de la línea de llegada se sacan las antiparras para sonreír, abrazarse y prometerse volver a encontrarse en la próxima montaña.