El empleo registrado volvió a mostrar una variación negativa y la industria manufacturera mantiene indicadores que reflejan dificultades en el nivel de actividad. Los últimos datos muestran una caída mensual del 0,1% en el total de trabajadores formales durante junio.
La contracción se concentra principalmente en el sector privado, en un contexto marcado por una menor demanda interna y dificultades para sostener los niveles de producción y contratación.
Entre las actividades con mayor impacto aparecen la industria manufacturera, el comercio y la construcción, sectores que tienen una fuerte incidencia en el empleo formal. En contraste, algunas actividades vinculadas al agro, la pesca y la minería registraron incrementos o recuperaciones parciales, aunque con una menor capacidad de compensar las bajas de los sectores más intensivos en mano de obra.
La industria, con pedidos por debajo de lo normal
Los datos correspondientes a agosto también muestran un escenario de cautela entre las empresas manufactureras. El Indicador de Confianza Empresarial (ICE) se ubicó en -20,2%, uno de los registros más bajos del año.
Uno de los componentes que explica ese resultado es la cartera de pedidos de clientes. El 52,9% de las empresas consultadas señaló que se encontraba por debajo de lo normal, mientras que el 44,9% la consideró normal y apenas el 2,2% indicó que estaba por encima de lo habitual.
En cuanto a las expectativas de producción para el período septiembre-noviembre, el 15,4% de las empresas espera un aumento, el 64,9% no prevé modificaciones y el 19,7% anticipa una disminución. El balance de este componente fue de -4,3%.
Un escenario que sigue de cerca el empleo
El comportamiento de la actividad industrial tiene impacto directo sobre la generación de puestos de trabajo formales. La evolución de la producción, las ventas y los pedidos aparece como uno de los factores centrales para determinar si la tendencia laboral puede modificarse durante los próximos meses.
En este contexto, el 20,6% de las empresas señaló que mantiene stocks de productos terminados por encima de lo adecuado, mientras que el 64,4% los consideró adecuados y el 15% los ubicó por debajo de ese nivel.
El Indicador de Confianza Empresarial se construye a partir de las expectativas de producción, la situación de la cartera de pedidos y el nivel de stocks de productos terminados. En agosto, el resultado general fue de -20,2%.
Los datos permiten observar así dos señales en paralelo: por un lado, una nueva baja mensual del empleo registrado y, por otro, una industria que mantiene una cartera de pedidos mayoritariamente por debajo de lo considerado normal y expectativas de producción con balance negativo.
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