Docentes e investigadores de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) atraviesan un nuevo tramo del plan de lucha con un paro de 72 horas. Susana Rizzuto, docente e investigadora de la institución, habló sobre los motivos de la medida y describió las dificultades que enfrenta el sector, con reclamos que abarcan los salarios, el financiamiento universitario y la investigación.
Según explicó, las acciones se realizan en algunos casos junto a trabajadores no docentes y, en otros, de manera coordinada con las asociaciones de base. Las medidas forman parte del esquema de lucha definido por la CONADU Histórica.
Un paro que busca visibilizar el malestar universitario
Rizzuto sostuvo que las medidas de fuerza fueron tomando mayor intensidad frente a lo que el sector considera un incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
“Cada vez son más contundentes, una señal del malestar de los docentes universitarios y de los investigadores universitarios”, expresó.
La docente recordó que la normativa fue sancionada hace más de 330 días y señaló que la Justicia dictó una medida cautelar que ordenó al Gobierno nacional cumplir con sus disposiciones.
Según planteó, el reclamo apunta a que se cumpla la ley aprobada por el Congreso y que los recursos permitan mejorar los salarios y las condiciones en las que se desarrolla la actividad universitaria.
“El sueldo no alcanza”
Uno de los principales reclamos está relacionado con los salarios y la falta de paritarias. Rizzuto explicó que la situación económica repercute directamente en la posibilidad de sostener las distintas tareas que implica el trabajo universitario.
La docente tiene una dedicación que contempla actividades de enseñanza, investigación y extensión. Sin embargo, señaló que actualmente debe afrontar con sus propios ingresos gastos vinculados a la investigación.
“Si yo quiero hacer un proyecto de investigación, lo tengo que financiar con mi sueldo. Y el sueldo no alcanza. Entonces, ¿qué dejo de hacer?”, planteó.
También mencionó los costos relacionados con las propias cátedras y con elementos necesarios para trabajar, como computadoras, papel y otros materiales, que se volvieron cada vez más difíciles de afrontar.
La investigación también siente el impacto
La falta de fondos para proyectos científicos es otro de los puntos que Rizzuto marcó como una preocupación central. En su caso, además de la actividad docente, dirige becarios del CONICET y participa de proyectos de investigación.
La docente sostuvo que tanto el sistema científico como las universidades públicas están atravesados por las dificultades presupuestarias y puso como ejemplo la situación de jóvenes investigadores que, luego de completar años de formación, no encuentran posibilidades de continuar sus carreras.
Relató el caso de un becario que se formó durante cinco años y que actualmente no puede ingresar a la carrera científica por la falta de aperturas.
“Hay gente que se va de Esquel, que se va del país”, afirmó al referirse a las consecuencias que observa entre investigadores y profesionales.
Las dificultades de trabajar en la Patagonia
Otro de los aspectos que planteó Rizzuto tiene que ver con las condiciones particulares de las universidades patagónicas.
Explicó que existen instituciones del norte del país donde los docentes no cuentan con el adicional por zona desfavorable y que, ante los niveles salariales actuales, muchos profesionales deben complementar sus ingresos con otros trabajos o terminan alejándose de la docencia universitaria.
En el caso de la Patagonia, sostuvo que el costo de vida representa una dificultad adicional. También mencionó el impacto de los cambios en los beneficios vinculados a las tarifas de gas y electricidad.
La UNPSJB, además, tiene una característica particular: es una universidad con presencia en cuatro localidades de Chubut y con una estructura que, según explicó, tiene menos margen presupuestario para afrontar determinadas necesidades.
Desde una caldera hasta un proyecto de investigación
Para Rizzuto, las dificultades presupuestarias no quedan limitadas a los salarios o a los proyectos científicos, sino que también pueden repercutir en el funcionamiento cotidiano de la universidad.
Entre los ejemplos mencionó reparaciones necesarias en los edificios y elementos fundamentales para garantizar las condiciones de cursada, como las calderas.
A esto se suma la posibilidad de que la institución ya no pueda sostener con recursos propios determinadas líneas de financiamiento para investigación.
En ese escenario, Rizzuto cuestionó las decisiones adoptadas sobre el sistema universitario y científico y sostuvo que, desde su perspectiva, se trata de una decisión política que afecta al Estado nacional.
Qué puede pasar después del paro
Mientras continúa el plan de lucha, los docentes también mantienen el diálogo con los estudiantes. Rizzuto explicó que realizan consultas y analizan distintas alternativas para visibilizar el reclamo.
En ese sentido, señaló que un paro de un día puede tener un impacto diferente en una universidad pequeña como la UNPSJB y que, en algunas oportunidades, optan por mantener actividades en las aulas para explicar a los estudiantes los motivos del conflicto.
“Un día de paro en una universidad chica no es tan significativo”, sostuvo.
De cara a las próximas semanas, Rizzuto anticipó que se analiza una movilización universitaria para el 15 de octubre, junto con otras organizaciones, en caso de que los reclamos continúen sin respuestas.
El conflicto, explicó, no se limita al salario: también involucra las condiciones para enseñar, investigar y sostener el funcionamiento de las universidades públicas, con un impacto particular en quienes desarrollan su actividad en la Patagonia.