La propuesta impulsada por Rotary Club Esquel reunió a alumnos de distintas escuelas secundarias con profesionales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Fiscalía y el ámbito privado. Las preguntas de los jóvenes marcaron una jornada pensada para conocer qué establece la nueva legislación y cuáles son sus derechos y responsabilidades.
Cerca de 200 estudiantes de distintas escuelas secundarias de Esquel participaron de una jornada informativa sobre el nuevo Régimen Penal Juvenil, una propuesta impulsada por Rotary Club Esquel que contó con la participación de profesionales del ámbito judicial, académico y privado.
La actividad puso a los propios adolescentes en el centro del encuentro. Durante la jornada pudieron realizar preguntas, plantear situaciones concretas y despejar dudas acerca de una normativa que los involucra directamente.
La Ley 27.801 estableció en Argentina un nuevo Régimen Penal Juvenil aplicable a adolescentes desde los 14 años y hasta antes de cumplir los 18 cuando sean imputados por un hecho tipificado como delito. La norma fue promulgada en marzo de 2026 y reemplazó el régimen establecido por la Ley 22.278. En septiembre fue reglamentada por el Poder Ejecutivo Nacional.
Una convocatoria que encontró respuesta en los jóvenes
María Cecilia Castaño, presidenta de Rotary Club Esquel, destacó la participación alcanzada y, especialmente, el interés demostrado por los estudiantes.
“Hoy convocamos a chicos de las diferentes escuelas secundarias de la comunidad de Esquel y a profesionales de la Universidad San Juan Bosco, profesionales independientes y profesionales de Fiscalía para que les cuenten un poco a los chicos todo esto de la nueva ley”, explicó.
Castaño señaló que el propósito fue acercar información para que los adolescentes puedan comprender qué implica el nuevo escenario legal.
La respuesta superó las expectativas. “Tuvimos una convocatoria de 200 chicos”, indicó y agradeció a las escuelas secundarias que aceptaron participar de la propuesta.
Uno de los aspectos que más destacó fue la interacción. Los estudiantes no se limitaron a escuchar las exposiciones: preguntaron, plantearon inquietudes y participaron activamente.
“Los chicos estaban muy interesados, muchas preguntas hicieron, fue algo muy dinámico”, expresó Castaño, quien consideró que la actividad fue un éxito.
Una inquietud que se transformó en proyecto
La iniciativa surgió a partir de una propuesta de Alejandra Gutiérrez, integrante de Rotary, quien explicó que la preocupación inicial estuvo relacionada con cuánto conocen los adolescentes acerca de sus derechos y de los cambios introducidos por el nuevo régimen penal.
“El proyecto surge a través de la preocupación de que los menores puedan enterarse de cuáles son sus derechos, más que nada, y el cambio de esta nueva perspectiva en cuanto a la ley penal”, explicó.
A partir de esa inquietud comenzó un proceso de consulta y búsqueda de profesionales que pudieran abordar el tema desde sus conocimientos específicos. Gutiérrez destacó el acompañamiento de Fiscalía, de la Universidad y del doctor Morales, uno de los primeros profesionales con quien tomó contacto para avanzar en la organización y encontrar disertantes.
Pero hubo también una experiencia personal detrás de la iniciativa.
Gutiérrez contó que, como madre, decidió preguntarles a sus propios hijos cuánto conocían sobre la nueva legislación. La respuesta la sorprendió.
“Yo como mamá tengo dos hijos adolescentes, bueno, ya uno tiene 22, que está estudiando, y la otra tiene 17, y cuando les pregunté si ellos conocían la ley, estaban en cero”, relató.
Ese desconocimiento reforzó su intención de llevar la información directamente a los jóvenes.
Durante el encuentro, una parte importante de las consultas estuvo relacionada con las edades alcanzadas por el régimen, los delitos contemplados y las posibles consecuencias jurídicas. Gutiérrez destacó que los estudiantes tuvieron la posibilidad de formular esas preguntas directamente a fiscales y abogados.
La intención, además, es que lo aprendido no termine al salir de la jornada.
“Lo que pedí yo al final es que ellos sean replicadores de esta información para el resto de sus compañeros y para sus padres”, explicó, con la expectativa de que lo conversado pueda llegar también a las familias y a otros jóvenes.
El acompañamiento académico
La Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco acompañó la iniciativa y otorgó aval académico a la actividad.
Facundo Nahuel Castro, abogado, docente universitario y secretario de Extensión y Bienestar Estudiantil de la Facultad, valoró especialmente la posibilidad de generar vínculos entre las instituciones y acercar conocimientos jurídicos a los estudiantes secundarios.
“Desde la Facultad entendemos que las relaciones interinstitucionales son muy importantes, siempre tratando de fortalecer los vínculos para lograr justamente esto”, señaló.
Para Castro, conocer las normas no debe quedar restringido al ámbito de abogados, fiscales o estudiantes universitarios.
“Es muy importante que nuestros jóvenes conozcan cuáles son las normas que nos regulan como sociedad, cuáles van a ser las consecuencias en caso de no acatarlas”, expresó.
También destacó la manera en que los profesionales pudieron abordar un tema jurídico complejo utilizando un lenguaje accesible y cercano a los adolescentes.
La dinámica generada permitió un verdadero ida y vuelta. Castro remarcó que las preguntas no fueron formuladas simplemente para intervenir, sino que mostraron reflexión e inquietudes concretas.
“Se los notó muy maduros, muy pensantes a la hora de realizar las preguntas, no preguntar por preguntar, sino con dudas bastante concretas”, destacó.
Para el docente universitario, ese interés demuestra también la necesidad de generar más espacios en los que los jóvenes puedan acceder a información, preguntar y comprender las consecuencias que pueden tener las decisiones cotidianas.
Conocer para poder decidir
La jornada no estuvo centrada únicamente en sanciones o delitos. Derechos, responsabilidades, convivencia y consecuencias de los propios actos atravesaron las exposiciones y las consultas de los estudiantes.
La legislación nacional establece que el Régimen Penal Juvenil debe contemplar garantías específicas para los adolescentes y que las penas deben orientarse a su educación y resocialización, buscando su integración social y la disminución de la reincidencia.
En ese contexto, la actividad realizada en Esquel buscó traducir conceptos jurídicos a un lenguaje comprensible para quienes se encuentran dentro de la franja etaria directamente alcanzada por la nueva normativa.
El encuentro se vinculó, además, con uno de los ejes que Rotary viene trabajando en torno a la paz y la resolución de conflictos.
“La paz es una construcción de un día a día”, expresó Castaño al finalizar, relacionando aquella tarea cotidiana con la posibilidad de informar, dialogar y brindar herramientas a los adolescentes.
Con alrededor de 200 estudiantes reunidos y una participación sostenida a través de preguntas e intercambios, la jornada dejó planteado un objetivo que excede el encuentro: que cada joven pueda llevar lo aprendido a su escuela, a sus compañeros y también a su familia.