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Esquel: primeros en exigir ¿últimos en respetar? la tenencia responsable de mascotas también pasa por juntar “sus desperdicios”

Veredas, plazoletas, bulevares, ramblas cualquiera sea la denominación que le demos, todas se encuentran en las mismas condiciones: pareciera que ya no queda un rincón libre de excremento de mascotas.

Salir a caminar con niños por las veredas de Esquel se ha convertido en una odisea. “No pises ahí…ojo, allá tampoco…cuidado que ahí también hay ‘caca’”.
Veredas, plazoletas, bulevares, ramblas cualquiera sea la denominación que le demos, todas se encuentran en las mismas condiciones: pareciera que ya no queda un rincón libre de excremento de mascotas. Y ni hablar de la plaza San Martín o la Plaza Integradora.
Vivimos exigiendo el accionar municipal, claro es responsabilidad del Municipio mantener limpia la ciudad. ¿Pero no es nuestra también la responsabilidad de cuidar y mantener esa limpieza? Si nos gusta disfrutar de un Esquel lindo y cuidado, ¿por qué nosotros mismos no lo implementamos?
Los perros callejeros se han convertido en un problema, no solo por el tema de la suciedad o bolsas de basura rotas por doquier, sino también por problemáticas más complejas relacionadas con el abandono, el sufrimiento de los animales, y cuestiones que merecen un desarrollo profundo. Un tema que debería tener una pronta solución, y un tratamiento especial, por lo que no lo abordaremos en esta ocasión.  Pero ver un perro suelto no implica necesariamente que sea callejero. ¿Cuántos vecinos le abren el portón a su mascota para que salga a hacer sus necesidades y no le ensucie su patio? O directamente no tiene patio, por lo que la vereda es una excelente opción para convertirse en el baño canino.

Y bueno, cuando hay que ir…hay que ir, pero ¿no sería lo correcto que ese vecino acompañara a su mascota con una bolsa y juntase lo que el animal dejó? Digo, ¿eso no sería también tenencia responsable?

Es habitual ver corredores, caminantes, peatones, ciclistas acompañados en el trayecto por sus perros. La mayoría sin correa (aclaro, no todos, pero si muchos!!!), varios con más de un can. Tienen derecho, claro que sí…nadie pone eso en discusión. Que no se malentienda el eje de este relato. Pero ¿no tiene el mismo derecho el que salió a correr, a caminar, solo o con sus niños (quienes no suelen prestar mucha atención y caminan o se sientan sin mirar que hay debajo, ‘léase caca de perro’) de hacerlo sin tener que esquivar suciedad constantemente? suciedad que no se limita al pasto o a un árbol, las veredas están repletas!!!
Es de sentido común pensar que el que corre no va a detenerse a juntar las heces de su mascota o a corroborar si hizo o solo se detuvo a olfatear. Pero entonces ¿cómo lo solucionamos? ¿No sería tenencia responsable de mascotas salir a correr solo? y quizás en otro momento llevar al integrante familiar canino a un paseo más relajado, con correa y juntando lo que deja por ahí. “Mi perro quiere correr, le encanta, le hace bien y lo necesita”, se suele escuchar. “Y a mí me encanta caminar por la vereda sin pisar o esquivar ‘caca’. Esquel es grande, hay bosque, campo, lugares más retirados”, suele ser una respuesta.

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Consideremos, además, que la materia fecal de los animales no solo es una cuestión estética, algo que “queda feo”. Estas heces pueden tener parásitos que podrían enfermar a los seres humanos. Problemas gástricos, intestinales e infecciones que llevan a la pérdida parcial de la vista son parte de la lista. Esta es la alerta que lanzaron especialistas de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional.
Muchos de los parásitos presentes en las heces de los perros actúan luego de que las heces permanecen bastante tiempo en el ambiente bajo la acción del sol y de la lluvia. “Si las heces no se recogen pronto, los huevos o quistes presentes en ellas pueden transformarse en formas infectantes y representar peligro para las personas o niños que llegan a jugar al parque. La lluvia disipa las heces y la gente no las ve, pero los parásitos continúan ahí”, explica la parasitóloga Ana Jiménez, coordinadora de un riguroso estudio al respecto.
Los parásitos pueden provocar diferentes afectaciones al estómago e intestinos, pero una de las más graves es en los ojos. El parásito Toxacara canis, puede llevar a la pérdida total de la visión del ojo que infecta. El oftalmólogo pediatra del Hospital Nacional de Niños, Joaquín Martínez, afirmó que por año se ven seis o siete casos de niños con este parásito.
“Los síntomas comienzan con pérdida de visión, irritación o vista desviada (estrabismo), afortunadamente solo hemos visto casos de parásitos en un ojo y no en los dos, por lo que la pérdida de la visión es solo en un ojo”, destacó.
Como parte de la argumentación del estudio se tomaron muestras de las heces y de la sangre de perros en diversos puntos. Los resultados indicaron que el 84% de las heces tenían parásitos que pueden transmitirse de los animales a las personas.
Un perro mediano genera unos 18 kilos de excremento al mes, que se transforman en polvo y se incorporan al aire que respiramos. Argentina es el país de América Latina con mayor porcentaje de mascotas en los hogares. Se pueden contabilizar en el ámbito nacional alrededor de 9 millones de perros y 2,5 millones de gatos.
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Ya son muchas las ciudades que se sumaron a la obligatoriedad de “levantar lo que su mascota deja”. En ciudades de la provincia de Buenos Aires, como por ejemplo La Plata, rige desde hace tiempo la ordenanza que obliga a “propietarios, tenedores y paseadores de perros” a recoger las heces de caninos que se encuentran en el espacio público al momento de los paseos.
“La disposición agrega que es necesario contar con algún ‘dispositivo recolector de cartón, papel u otro elemento celuloso reciclable’, que deberán utilizarse ‘los recipientes destinados para tal fin’. Cabe indicar que los propietarios o paseadores de perros que no recojan los excrementos que estos dejen en la vía pública serán multados, de acuerdo con la ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante”.
Así mismo la Municipalidad de La Plata junto con la Universidad Nacional de La Plata, a través del Proyecto de Extensión “Transformemos nuestras plazas en espacios saludables” brinda talleres educativos sobre la necesidad de recoger las heces caninas entendiendo que generan contaminación ambiental y pueden producir las enfermedades anteriormente detalladas.
Este es un ejemplo, es una ordenanza que rige en una ciudad y que se asemeja con otras de diversas ciudades de diferentes provincias. Es un ejemplo, además, de una ordenanza que nuestra ciudad podría implementar. Sin considerarse un ataque o una “persecución a animales o dueños de mascotas”.
Deberíamos hacernos responsables, con ordenanza o sin ella, y darnos cuenta de que cada uno debe hacer su parte. Nuestra mascota no lo hará, no puede. La obligación es nuestra ¿no sería parte de la “tenencia responsable” de la que tanto se habla? No es solo una cuestión estética, no es solo volver a casa con el calzado limpio, o una cuestión de transmisión de enfermedades, es una cuestión de respeto y convivencia. Cuidar y disfrutar a las mascotas es excelente, pero entender que vivimos en sociedad también lo es.

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