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28 de Septiembre de 2020
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El Horcón

Senado y Diputados: ¿Tenemos más de estos personajes?

Una nueva entrega de la columna de opinión de El Horcón

No solo el escándalo ocupó los medios argentinos, el mundo aprovechó titular. Un diputado en medio de la sesión virtual protagonizó una escena “erótica” que lo llevo a la renuncia, no sin antes intentar minimizar lo sucedido y seguir en su puesto.

 

 

Si bien lo sucedido rebasó los límites de lo imaginable que podía tener lugar en una sesión del Congreso de la Nación, lo más preocupante hoy no es si este personaje puede gozar en el futuro -cuando se jubile- de los beneficios del cargo que ocupó por pocos meses o si en las elecciones próximas, u otras de las tantas que están por venir, dado que fue renuncia y no expulsión, estaría habilitado para “colarse” nuevamente en un cargo político. Más que estas posibilidades -por remotas no quiere decir que no sucedan- lo más inquietante es las respuestas a preguntas tales como ¿Cuántos personajes de esta calaña tenemos como senadores, diputados o asesores? ¿Hasta cuándo vamos a tener en la política estos arribistas ocupando el honor- porque es un honor llegar a Senador o Diputado de la Nación- de legislar en nuestro país?

 

 

Desde que las sesiones son on line se hizo más visible el “interés” de algunos en lo que se debate en las Sesiones. Episodios “menores” dan cuenta de Diputados que dieron muestra de lo poco que se respetan a sí mismos, a sus compañeros de Banca o de recinto y a los argentinos, que cada vez creen menos en la política y sus representantes.  Las sesiones virtuales han sido propicias para mostrar “ocurrencias” tales como un cartel o foto para simular estar presente, cambio de ropa ante la cámara, un buen whisky acompañando la sesión, aparentemente dormidos o directamente arropaditos en la cama.

 

 

Si algo positivo puede sacarse de lo sucedido es que se ha dado paso a muchos debates que hoy tienen lugar en la sociedad; entre ellos las listas sábanas, la meritocracia, los asesores que no cumplen ninguna función y lo que es más importante aún: la necesidad de fortalecer la credibilidad en la política en Argentina, como única vía para que el país pueda crecer y desarrollarse de cara a sus ciudadanos y al mundo.

 

 

Cuando la brecha se agiganta entre lo que son los representantes de la política y lo que deben ser, lo que muestren y lo que ocultan, se aleja también la solución a los acuciantes problemas que atraviesa el país.

 

 

Hay que dar los debates que preocupan a los argentinos. No estamos ante hechos aislados. Se está produciendo una visibilización -como nunca antes ocurrió gracias al alcance, inmediatez y globalización las tecnologías de la información-  que muestran comportamientos y actitudes que dan cuenta de mecanismos de acceso a cargos de notable influencia en la vida pública del país, que necesitan depurarse de prácticas que no llevan a otra cosa que a la desconfianza y desesperanza que van en desmedro de quienes si se ocupan con decoro de la labor política, aquella que por decisión personal y, mal que pese, por mérito, están realizando muchos en pos de una argentina mejor y de más oportunidades para todos.

 

 

Si hay asesores que sea para que el diputado o senador presente proyectos que no sean pura “saraza”, utilizando un término que por estos días -para vergüenza propia y ajena- puso de moda un funcionario nacional. 

 

 

La lista sábana que “arrastran” a individuos como el diputado del reciente escándalo, hace mucho que se cuestiona su valía, pero parece que al mismo tiempo nadie se atreve a buscar solución a esta metodología peligrosa y decadente.

 

Y si, hace falta que sea por mérito, por ser un representante genuino y con conocimiento de la enorme responsabilidad que conlleva ser Diputado, Senador y también Concejal, porque si miramos acá mismo, lamentablemente, por casa no andamos muy bien.

 

 

CHISTECITO DE YAPA

 

Conversación del Discípulo con Buda:

 

-Maestro… ¿A qué se debe tu paz y serenidad?

 

-A que hace poco más de una semana compré dólares…

 

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