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23 de Mayo de 2021
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"La Tour D'argent" : El lugar que marcó 60 años de historia

El restaurante se inauguró en 1960 y recibió a miles de personas. Era elegido por la atención y las comidas de calidad que se realizaban día a día.

 

Por Donato del Blanco

 

 

La Tour d Argent, se inauguró el 25 de agosto de 1960, de la mano de "Chichina" y "Don Luis" Marandet. En los medios de Esquel, se lo tomaba como una "novedad", un lugar de calidad en el que algunos curiosos fueron a ver de qué se trataba.

 

 

 

 

En un principio fue un pequeño bar, había una heladera mostrador, algunas mesas y una cocina a leña que era bastante chica. El frente tenía madera a la vista, en el piso de arriba habían dos salones, donde se iba a comer.

 

 

Hablando con Daniel Marandet, hijo de los dueños, me comentó que para ese entonces tanto los trabajadores como los clientes, tenían que subir y bajar las escalera.

 

 

"Recuerdo que los clientes lo llamaban a Luis solamente para hacerle chistes"

 

 

 

Chichina, el alma del lugar para ese entonces

 

 

 

Mi mamá estaba hasta las dos de la mañana probando recetas. Le enseñó mucho a los que vinieron después, cada uno fue creciendo de la mano de ella.

 

 

Después se agregó una ampliación del comedor, hacia el costado.

 

 

Alrededor del año 1980, se cerró la parte de arriba y comenzaron a trabajar con el comedor en la parte de abajo. Después se agregó la famosa hostería, que tiempo después, recibiría a muchas personas conocidas del ámbito político, deportivo, o de la farándula.

 

 

 

 

“Recibimos turistas y personas reconocidas. Para ese entonces Esquel no contaba con muchos alojamientos de esas características, era muy equipado: habitaciones con baño privado, televisión..."

 

 

 

El frente nuevo lo reformaron en el año 1993, con los balcones simulados que lo acompañaron hasta el día del cierre, en el año 2020. La hostería contaba con 10 habitaciones, ampliaron la cocina y en el comedor podían estar alrededor de 80 personas.

 

 

 

Daniel me comentó que cuando volvió de estudiar, el negocio estaba caído y comenzó a ayudar a su papá.

 

 

"Con mi familia nos reunimos, vimos que habían posibilidades de hacer una reforma y salimos adelante"

 

 

 

La tour, lugar de encuentro

 

 

Al principio había una mezcla de personas, como todo lugar esquelense. Una época que nos marcó y ayudó a salir adelante con el local , fueron los años de la represa, fue infernal.

 

 

Pibín Gómez, personaje de La Tour.

 

 

Recuerdo que venía un juez muy conocido a comer, siempre impecable. Pibín le dejaba el auto estacionado en el burdel de Doña Rosa solamente para hacerlo enojar y reirse con los demás. En otra ocasión, pusieron a una figura en un mostrador blanco en la heladera vacía como si estaría muerto, para asustar a los que pasaban.

 

 

"Le daba a la Tour un color especial"

 

 

 

¿Habitués?:  Los Wengier, Santos Valbuena, Julio Elosegui, Fernández…

 

 

¿Viajantes? miles. Luzuriaga, por ejemplo.

 

 

¿Familias?  Navarro, Chanico con toda su familia, los Gerosa, los de La Vega, Espino. Muchos, y faltan...

 

 

"Desde que era un niño yo estaba incorporado en el lugar, vivía con los clientes en el restaurante, me sumaba a sus charlas a pesar de que era un niño"

 

 

La Tour, lugar conocido por personajes conocidos

 

 

"Recuerdo cuando pasó el turismo carretera, vinieron pilotos reconocidos mundialmente"

 

 

También vino el elenco de el profesor patagónico, Sandrini me hizo chistes, Piero también era muy buena onda. También llegó la Coca Sarli, se hospedó Graciela Alfano para una de las primeras fiestas del Sky, fue también Néstor Kirchner, hubo de todo. 

 

 

 

Después fue quedándose como un lugar más, ya que se sumaron otros lugares y Esquel se quedó un poco turísticamente.

 

 

En el año 1998 falleció Chichina, alma del lugar, y fue uno de los primeros golpes.

 

 

¿Por qué el nombre?

 

 

No sabían que ponerle, vino un viajante y dijo: Ponele la "Tour D Argent", como en París.

 

 

 

"Mi papá quería tener una buena categoría, y se hizo fama de caro el lugar, lo cual jugó en contra mucho tiempo"

 

 

Atendíamos 105 personas por noche, nunca habían días libres. ¿Descanso en navidad o año nuevo?, para nada. Para esos días era cuando más se llenaba y más se cocinaba.

 

 

 

El restaurante y hostería formó a mucha gente, entre las tantas puedo nombrar a Mónica Torres, Ramón de la Fuente, Mario Álvarez, Paulina Manquín, Brian, que se desempeñaba como repartidor, Adrián, Narciso Moraga, hay muchos

 

 

 

Luis Marandet

 

 

 

Nació en el año 1934, en Maquinchao, Río Negro. A medida que fue creciendo y conoció a chichina, se sumergieron en el rubro de lo comercial, comenzando con un residencial que se encontraba en frente de la Tour.

 

 

Le gustaba mucho viajar, por suerte tenía la posibilidad de hacerlo y gracias a ello podía investigar cómo se desempeñaba el ámbito de los restaurantes en otros lugares del mundo.

 

 

Luis era muy trabajador,  exigente y serio, pero hacía todo para ir para adelante, mejorar y que los demás puedan crecer.

 

 

"La Tour era su vida, un lugar en el cual dio 60 años de esfuerzos, alegrías, tristezas y familia"

 

 

 

Las primeras compras para las comidas, las realizaba en las chacras de Godos y la zona de Criado.  Buscaba los huevos y los pollos en su bicicleta, con el frio y las calles de tierra. 

 

 

 

Su tiempo y energía, lo destinó allí. 

 

 

Comidas del lugar, inventos de chichina

 

 

"Nuestra comida característica era la trucha. Teníamos una chacra en Epuyén, donde habían piletas y criábamos nuestras propias truchas, se llama “la chichina”, en honor a mi mamá.

 

 

 

La trucha “la tour” fue una receta de mi mamá, inventada por ella.

 

 

También había un postre llamado "Copa Tour":  Corazón de dulce de leche, cuatro mitades de vainilla remojadas en vino con jugo de durazno, se le ponía crema y una lluvia de nuez molida. A lo último, llevaba una cereza marasquino. Seguía los pasos de Doña Petrona, lo que la motivaba a emprender sus propias producciones.

 

 

 

"Si bien tuvimos algunos golpes bajos, esa calle, ese lugar y esas paredes adentran miles de recuerdos, anécdotas y personas"

 

 

Pupe Wengier fue un habitué de muchos años, desde que abrió la Tour.

 

 

Cuando mi papá se fue a Buenos Aires, nosotros teníamos un lugar llamado "los porteños".  Se fue y me dejó en aquel negocio.

 

 

"Quedé solo con 19 años y empleados para atender el local. Dormía ahí, pero comía en La Tour"

 

 

Con el tiempo, me adoptaron casi como un hijo. La señora Chichina, era mi segunda mamá. En ese entonces estaba Luis Marandet, la esposa que se encargaba de la cocina, y el hermano de Chichina, Pibín.

 

 

"Éramos un grupo de habitués, nos juntábamos siempre para comer"

 

 

Estaba Julio Elosegui, que en ese momento tenía la panadería "Rico Pan", José Luis Fernández, Américo Nasif , Erleen Book, quien se encargaba de la venta de los pasajes de aerolíneas en aquel entonces, , también vivía un doctor al frente, un médico muy querido. Eran mayores que yo, en mi caso era el menor del grupo, pero me trataban muy bien.

 

 

 

Abajo nos atendía Luis, y cuando creció el lugar, comenzaron a contratar empleados. Tenían a una moza llamada Liliana.

 

 

"Se caracterizaban por la amabilidad" 

 

 

La cocina, punto fuerte

 

 

 

La cocina de Chichina era la perfección. Ella era muy buena cocinera y exigente, además mantenían la limpieza de una manera espectacular..

 

 

En mi caso, ella sabía cuál era la comida que me gustaba, cual no, si me gustaba el bife a punto o no... y mis postres favoritos.

 

 

"Me cumplía todas las mañas"

 

 

 

A veces hacían una comida particular para toda la familia. Dentro de ellos, estaba yo. Me contuvieron desde el primer momento que  llegué.

 

 

Con el tiempo, el lugar fue creciendo y llegó el hijo menor, Daniel. Ya tenían a Sabrina, que era muy chica. 

 

 

"Daniel se sentaba con nosotros en la mesa y participaba de las charlas"

 

 

 

La Tour, "mi casa" 

 

 

Era un ambiente muy familiar. Para ese entonces, jugábamos al básquet en la Española. Éramos todos amigos, y era el único lugar donde se podía jugar. Cada uno jugaba en distintos equipos, y cada vez que salíamos íbamos a la Tour para comer.

 

Habían días que me quedaba hasta altas horas de la noche hablando con los clientes.  Recuerdo a un juez, que vivía a la vuelta de la Tour, el doctor Quique Masa. En esas épocas íbamos a "Bar Americano", donde bailábamos y tomábamos. Recuerdo que en una ocasión estuve horas y horas hablando con el juez en la Tour, y no me di cuenta cuando ya se habían hecho las cuatro de la mañana.

 

 

 

Bar "El Americano", de Aurelio Riaño

 

 

 

"El respeto por el otro, era muy distinto en aquellas épocas. Había una amistad muy sana, lo pasábamos muy bien"

 

 

 

Anécdotas

 

 

Si hablaran esas paredes...

 

 

Una de las más recordadas, es cuando un día llegamos a la Tour...  Estaba el menú, que podías pedir lo que querías, pero también estaba el plato del día.

 

 

En una ocasión, nos encontramos con Armando Equisa, quien era locutor de Radio Nacional, muy macanudo. Nos hicimos amigos enseguida, con todo el grupo que comía ahí. 

 

 

El mozo, Pibín, era de hacer siempre chistes, pero en esta ocasión se lo llevó él.

 

 

Armando le preguntó: ¿Qué hay de comer, Pibin?

 

 

"Está muy bueno el asado", le respondió.

 

 

-En ese momento le preguntó si estaba tierno, y respondió que sí. Lo pidió con papas.

 

 

-Viene, trae el asado, y estaba duro. En ese lapso, entraba gente y Pibin Gómez le decía a la gente que estaba muy bueno el asado.

 

 

Armando gritaba desde la mesa:

 

 

¡Durañón el asado, está duro!

 

 

 

Le embromó la noche.

 

 

Armando era un actor que se vino a Esquel, aparece en el video de  "tangos de Julio Sosa", fue un artista que se trasladó a nuestra ciudad.

 

 

 

"Estuve en la primera generación de la Tour, y en esos años que estuve, fui muy feliz"

 

 

Carlos Malizia también fue habitué en aquellos años:

 

El miércoles de la Semana Santa de 1.972 había llegado a Esquel, con la misión, de abrirme camino, “disparando” de la presión de la dictadura.

 

 

El mismo día que llegué a Esquel, me encontré con un amigo de la juventud de Bahía Blanca. Fuimos a cenar a una parrilla, que estaba en la Galería Amancay, en el primer piso. Habíamos llegado tarde y quedaba una mesa libre, como para ocho comensales.

 

 

No habían traído la parrillada y el dueño del local, luego con el tiempo supe que era Ernesto Braese, se acercó a pedirnos permiso para que un cliente de la casa se siente a la mesa, ya que no tenía más lugar.

 

 

"Dijimos que si, con mucho gusto y nos presentó a un señor muy coloquial, amabilísimo, respetuoso, Pibín Gómez se llamaba. Nos invitó a comer al día siguiente"

 

 

El restaurante era La Tour D´Argent. Nos sentamos a una mesa redonda, para doce comensales, que estaba ubicada al lado de un fogón de Chapa moldeada, muy lindo que lo había hecho Francisco Gilardoni, uno de los fundadores de la Politécnica.

 

 

A esa mesa concurrían, varios vecinos conocidos. Recuerdo a Earling Waag, que había sido el primer encargado de la agencia de LASO (una línea aérea, que unía Buenos Aires con la Patagonia y uno de sus aviones, lo volaba Antoine de Saint Exupéry, quien escribió “El Principito”). Don Earling era un hombre grande, memorioso, cargado de vivencias, entre las que se acumulaba haberlo conocido al famoso piloto. Hacía un tiempo, en que su casa particular era oficina de Aerolíneas Argentinas.

 

 

En esa mesa se sentaban varios parroquianos. De algunos, no recuerdo su nombre. Ese día, le propuse un trato a Pibin, quién ni bien se dio la oportunidad, nos presentó a Luis Marandet, el socio. Cuando llegó a la mesa, nos paramos como un resorte y Luis, lo primero que dijo:

 

 

"¡No, no, quédense sentados no hace falta tanto respeto!!. Desde ahí y durante cuatro años, almorcé y cené en La Tour D´Argent"

 

 

El 17 de noviembre de 1.972 en esa mesa conocí a otro pibe que es mi hermano de la vida, David Iud. Y allí, en esa “mesa” conocimos a quien luego sería Intendente de Esquel, el Doctor León Camilo Catena. Y compartieron esa mesa, Don Hipólito Solari Yrigoyen y Mario Abel Amaya. Siempre a lo largo de los años, regresé a la Tour.

 

 

 

David Iud

 

 

Sin dudas, mi radicación en Esquel, se aceleró por aquel encuentro con Pibin Gómez. Participar de esa mesa, me hizo vincularme con muchos vecinos de Esquel y la región, porque todo el que visitaba Esquel, iba a almorzar o cenar a La Tour D´Argent.

 

 

Rosario López de Catrihual, fue la cocinera de La Tour en los años 1980, también aprendió de Chichina.

 

 

Comenzó como ayudante de cocina, y a medida que pasó el tiempo, fue creciendo.

 

 

"Recuerdo a  Luis Marandet como un hombre muy tranquilo, sabia lo que tenia que hacer. Hacia los mandados todas las mañanas y cuando volvía, dejaba todas las cosas en la cocina y decía: Acá esta todo. Hagan lo que la señora les diga".

 

 

Don Luis atendía adelante, salía siempre al frente cuando llegaban los clientes. Era un hombre muy atento.

 

 

 

A Chichina la recuerdo muy exigente con la cocina, estaba pendiente de todo.

 

 

"El ambiente siempre fue muy laboral y los dueños eran muy correctos. Cuando podían, me iban a buscar y luego me dejaban en mi casa"

 

 

Anécdota

 

 

Para esos momentos, nunca comíamos adentro del restaurante. En una ocasión, quedé como encargada de la cocina ya que chichina fue a llevar a una persona al aeropuerto.

 

 

Atendí a todos, y una vez finalizada la jornada laboral, llamé a todos mis compañeros a comer.

 

 

¡Bajaron todos contentos y almorzamos juntos"

 

 

Todos quedaron felices, y cuando llegó chichina nadie dijo nada y sonreíamos de forma pícara. La cocina ya estaba impecable.

 

 

Mario Álvarez comenzó a trabajar en el año 1994, La Tour fue parte de su vida y gracias a ese lugar conoció a su esposa, con la cual tuvo a su hija:

 

 

 

"Con Luis terminé como padre e hijo, más que una amistad. Pasamos muchas cosas, desde crisis y temporadas buenas"

 

 

Recuerdo que teníamos buenas épocas, y otras malas. Por ejemplo en el año 1998, cuando estaba el 1 a 1, se llenó completamente, fue una temporada en la que venía un montón de gente.

 

 

Atendí a Marcelo Tinelli, Carlitos Balá , Piñón Fijo, gobernadores de Chubut, modelos, de todo.

 

 

El crecimiento personal

 

 

El primer mes empecé como lavaplatos, después pasé a ser ayudante de cocina, fritura, y por último como cocinero.

 

 

 

"Crecí gracias al incentivo de Luis. Me dio la oportunidad de ir avanzando en lo que quería hacer y formarme como cocinero”

 

 

Su forma de trabajar era muy exigente, y recuerdo que chichina se pasaba horas trabajando, nos íbamos, y cuando volvíamos ella seguía practicando algún plato.

 

 

¿Qué te dejó el restaurante?

 

 

Muchos recuerdos lindos. Conocí a mi mujer ahí, y tenemos una hija muy sana.

 

 

“Hasta hoy nos vemos con Daniel , Sabrina o Walter y nos saludamos. Tengo otro compañero que está en Comodoro y nos seguimos comunicando”

 

 

Vivimos muchas cosas y pasé momentos muy lindos.

 

 

Su esposa, Susana, comenzó a trabajar en la Tour como mucama, en reemplazo de personal en el año 1997. Estuvo tres años y ahí conoció a Mario.

 

 

“Reemplacé a Mónica, quien estaba esperando a su bebé”

 

 

En las temporadas me llamaban para ayudar en la cocina o en el hotel. Conocí a Chichina, y recuerdo que la familia Neyra me pagó un curso para hacer un curso de cocina con ella...  aprendí un montón.

 

 

Éramos una familia, vieron crecer a nuestra hija, nos pusimos muy tristes por la muerte de Luis. Fue un lugar en el que pasamos varios momentos compartidos, aprendimos y pudimos crecer en lo personal.

 

 

Claudia Currumil trabajó 8 años en La Tour, y también recuerda muy buenos momentos con la familia Marandet:

 

 

 

Tengo muy lindos recuerdos con Don Luis. Entré de bachera y con el tiempo fui aprendiendo a cocinar. Agradezco las exigencias de aprender a hacer de todo un poco, era el lema de él. En mis tiempos, fue una época clave, pero después con las crisis fue decayendo.

 

 

“Pasó mucha gente por esa cocina, fueron muchos años de crecimiento”

 

 

Considero que fue uno de los restaurantes que más resistió al paso del tiempo. Siempre voy a estar agradecida de todo lo que me enseñaron.

 

 

“Hasta me animé a abrir una casa de comidas”

 

 

Me llevo mis mejores recuerdos.

 

 

Sabrina Marandet, hija de chichina y Luis,  también me transmitió sus vivencias en su "segunda casa":

 

 

"Mi papá nos dejó hace poco, y tengo muchos sentimientos encontrados"

 

 

 

Le tengo amor a ese lugar. Es donde crecí, desde mi nacimiento hasta que cerró estuve presente. Hacían fiestas, casamientos. La Tour era el lugar que se elegía para hacer eventos importantes.

 

 

Lo que más me acuerdo, es de la época de la represa Futaleufú. Fue el auge, todos los días se atendían hasta 300 personas. Yo era joven, ayudaba y hacia las boletas de cada mesa.

 

 

"Era una locura lo que trabajábamos en ese entonces"

 

 

Era muy exigente mantener un lugar así. El turismo exige eso, cuando todos están de vacaciones, uno estaba trabajando. Vivíamos al revés de los demás.

 

 

Los años nuevos, era estar un montón de tiempo antes para tener un menú muy especial. El comedor se llenaba.

 

 

"Intentábamos hacer un menú que no hicieran otros"

 

 

 

¿Clientes? o mejor dicho, de la casa: Ruly Odriozola fue a pedir la "copa tour" hasta el día que cerró, los Wengier no faltaban en un principio, la familia Gerosa, los Martínez Aguirre: todas las generaciones.

 

 

Mi papá quiso diferenciarse siempre del resto, hasta el último momento. La calidad era importante, mi papá quería seguir vendiendo platos que no se vendían ni de casualidad actualmente, y lo mantuvo siempre.

 

 

El 2020 fue un año que nos afectó, pero con esfuerzo hacíamos delivery, Mario se encargaba de cocinar. Luis tenía insistencia en seguir, cuando ya sabía que era una situación muy difícil.

 

 

"Para sus nietos, también fue muy importante. No querían que cierren, decían que busquemos la vuelta"

 

 

Pasó por muchas generaciones, mis hijos iban a comer con sus amigos después de la escuela, era parte de su vida y rutina. Se sentaban en el comedor, los atendían y tenían la comida preparada.

 

 

 

Era su casa. Fue difícil cerrar, para mucha gente.

 

 

¿Qué te queda de La Tour?

 

 

La constancia.

 

 

"Mi papá estuvo hasta el último día en seguir un lugar que lo realizó desde abajo, y que le llevó toda la vida. La disciplina y la perseverancia, a pesar de cada golpe, es un ejemplo"

 

 

 

Indiscutiblemente fue uno de los restaurantes más antiguos que tuvimos en Esquel, con un servicio interrumpido de 60 años, tanto de comidas como hostería. Pasaron personas conocidas, locales, extranjeros.  Por más que el lugar cambie de rubro y de dueños, esas paredes mantienen miles de recuerdos por parte de muchísimas personas.

 

 

Agradecimientos a Daniel y Sabrina Marandet, Pupe Wengier, Mario Álvarez y Susana, Carlos Malizia, Claudia Currumil, a Rosario López y al archivo histórico de Esquel por las fotos y entrevistas.

 

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