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20 de Marzo de 2022
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Rafael Lowey, una vida con la producción de zanahorias más importante de la región

Hace más de 30 años llegó a Trevelin y pudo construir un renombre nacional. Hoy, las zanahorías se venden en varias partes del país.

Por Karim Chelbi Camba

 

No soy muy fan de las verduras, pero dentro de las pocas que me gustan, creo que la zanahoria está en un top 3. Ahora, por cuestiones de familia, siempre tengo un bolsón de zanahorias en mi casa y, por supuesto, que son de Patagonia Organics. Un campo de Trevelin que funciona durante varios meses para abastecer a la región con ricas zanahorias y que también se venden en otras partes del país.

 

En una mañana fresca, pero linda al sol, hablamos con Rafael Lowey, quien empezó haciendo verduras frescas en su empresa "Hortalflora" y ahora, junto con su hermano Roly, hicieron Patagonia Orgánicas.

 

Hace más de 30 años llegó a Trevelin y nos cuenta su historia.

 

 

 

¿De dónde sos y cómo llegaste a Trevelin con la producción?

 

Soy oriundo de Comodoro Rivadavia y estudié Ingeniería Agronómica en Mar Del Plata. Me recibí en el 87, me casé y ahí vine para acá. Me vine a Trevelin porque mi padre tenía un campo y la idea era explotarlo. Un campo ganadero, en una zona con falta de agua, e iniciamos la explotación ganadera. A mí siempre me gustó la producción intensiva de verduras. No tenia ninguna experiencia. Hice huerta cuando llegue acá, en mi casa, y empecé a vender. Ahí me di cuenta la necesidad que había en la zona de verdura fresca. Al principio costó muchísimo. Cuando me largué a lo grande, las lechugas se la comían las vacas. Iba a Esquel y me desalentaban porque todo llegaba de afuera y no había productores en la zona. Me decían que no, que iba a ser muy difícil competir por los costos y el clima severo. Seguí insistiendo, hasta que le ofrecí mi producción a La Anónima y me dijeron que me iban a vender todo. Eso me dio el aliento para empezar a producir. Me di cuenta que el secreto estaba en la continuidad, la perseverancia y hacer algo competitivo. Acá, la verdura que se hacía era bastante precaria y traje variedades nuevas. Tenía un poco de lo que se producía en Mar del Plata y traje la lechuga rulito que acá no se conocía. Eso produjo una revolución y todo el mundo me empezó a comprar. Desde que empecé a producir, nunca me alcanzó lo que produje. La demanda fue tal porque la verdura fresca no se puede comparar, por más que la verdura del norte es buena. Tuvo un éxito tremendo y nunca di a basto con la producción.

 

 

 

¿Cómo fue la decisión de hacer solamente zanahorias?

 

Después se fueron incorporando otros productores y el trabajo de la verdura fresca es muy esclavizante. Yo hacía zanahoria y me di cuenta que lo podía mecanizar más. Me permitía más tiempo. La verdura está hoy y la tenés que vender mañana. La tiranizara, como esta bajo tierra, podés dejarla 15 días o un mes. Se deteriora, algunas se pican, pero la zanahoria te espera. La verdura, no. Yo ya había empezado a trabajar con mi hermano, que hace toda la parte comercial y fue el que más me alentó para hacer algo premium, venderlo bien y especializarnos en esto. Fue un éxito hasta la fecha y me arrepiento de no haber empezado antes. Realmente fue muy explosiva la diferencia. Hoy estamos dedicados solamente a la producción de zanahoria.

 

¿Cuándo comienza el trabajo de siembra y cuánto tiempo lleva?

 

Se siembra de manera escalonada porque si no tenés toda la producción de golpe y no la podes vender porque son muchas toneladas. Se siembra en agosto con las primeras siembras, hasta primeros días de diciembre y la cosecha empieza en enero y se puede extender hasta junio. Acá lo que limita es el clima. Me han pasado años que ha quedado producción en el campo porque empieza la nieve y la zanahoria ya no la podés cosechar en un momento. Le hemos tomado la mano y le clima ha cambiado bastante, no son inviernos rigurosos como antes. Normalmente, estamos trabajando a fines de mayo con la cosecha. 

 

¿Fue complicado el año pasado con la falta de lluvia?

 

Tenemos mucha infraestructura de riego. La producción en esta zona y el cuello de botella más importante es el riego. Acá en septiembre deja de llover y no te llueve en todo el verano. Si no tenés un buen equipamiento de riego, no te largues a una producción intensiva porque vas a fracasar. Con el tiempo, nos hemos equipado mucho en el riego. A mí no me conviene que llueva mucho. La zanahoria es una raíz y lo ideal es darle lo que necesita, cuando tiene agua de más no se desarrolla como se tiene que desarrollar. Una lluvia de vez en cuando viene bien, pero no demasiada agua. Hace falta calor. Estos últimos años de veranos calurosos, se ha cosechado una calidad excelente. Mientras más cálido está el suelo, la zanahoria tiene más color, mejor forma. 

 

 

 

¿En qué lugares se venden las zanahorias?

 

Somos proveedores de un mercado regional en Esquel, Trevelin, Bariloche, El Bolson y vendemos mucho en Neuquén. Mandamos también, cuando el precio lo permite, al Mercado Central de Buenos Aires. Estamos lejos de los grandes centros de consumo y el flete es una limitante muy importante. Hay años que la zanahoria vale muy poco y el flete te come la ganancia. Nos pasó el año pasado y este año está valiendo un poco más y estamos pudiendo mandar bastante el Mercado Central. Hacemos una calidad premium. No solo una buena selección, sino variedades híbridas, que son especiales para nuestra zona porque son variedades del norte de Europa que tienen un clima similar a este. A todos los mercados que abordamos, tenemos muy buena respuesta porque la calidad de la zanahoria es excelente. No solo en el aspecto físico, sino en el sabor y contenido de vitaminas. Tenemos una demanda importante y la zanahoria nuestra cotiza arriba de las otras zanahorias. Eso nos permite mandar a lugares lejanos y pagar un flete que es caro. A veces, vienen camiones con mercadería que vuelven vacíos y podemos negociar un flete acorde a lo nuestro.

 

 

 

¿Exportaron también?

 

En una época mandábamos zanahorias a Uruguay. Justo cuando estábamos en el pico de producción, ellos estaban con faltante. Algunos años hemos mandado, también incursionamos en Chile, pero hoy en día la demanda que tenemos a veces no la alcanzamos a abastecer, así que nos quedamos en el país.

 

¿Es todo tierra y agua?

 

Tiene todo un proceso. Hay suelos que tienen la deficiencia de un nutriente y se la tenés que aportar. Después, también, el tema del riego es fundamental porque donde la tierra se aprieta, la zanahoria se deforma y no tiene la calidad que tiene que tener. Tampoco es bueno demasiado calor porque se puede llegar a quemar la zanahoria.

 

¿Qué es Hortalflora y Patagonia Organics?

 

En principio, la empresa se llamaba Hortalflora, la que producía verduras y zanahorias. Cuando empiezo con mi hermano, encaramos un proyecto de producción de ajo y echalote orgánico con miras a exportación. Si bien trabajamos un poco con mercado interno, en esa época no reconocían la diferencia entre orgánico e inorgánico. Vos tenés que tener una diferencia en el precio, porque producir orgánico es muy caro. Por las certificaciones y porque no se utiliza nada de productos químicos, por eso es carísimo. Estuvimos un par de años, nos agarró el 2001. En un momento, llegamos a exportar al Carrefour de Francia. Después se nos complicó todo. Quisimos vender ajo orgánico y no nos reconocían la diferencia del precio y no podíamos competir con el ajo común de Mendoza. Abandonamos el proyecto y ahí quedó Patagonia Organics. Generamos la empresa hace 12 o 15 años.  La decisión fue especializarnos. El año pasado hicimos algo de remolacha, pero nos dimos cuenta que te saca de foco. Vos te tenés que enfocar en eso cuando te especializás y hacerlo lo mejor posible y nos está dando buenos resultados.

 

 

 

¿Esto también es una empresa familiar?

 

No quiero dejar de decirlo. Por un lado la familia y, por otro lado, cuando contaba que llegué, me armé de un grupo de gente que es lo que más cuesta. La cultura de la zona no es producir cultivos intensivos. Cuando llegué, la gente se dedicaba a la leña, ganadería. No había gente que tuviera noción de un cultivo intensivo. Yo forme un grupo de gente que me respondió muy bien, de los cuales hoy me acompañan. Tengo empleados de hace más de 20 años. Hoy saben un montón porque han aprendido junto a mi también, porque uno va aprendiendo todos los días. Yo le debo a esa gente todo lo que hemos hecho, porque ha sido un acompañamiento muy fiel y se han quedado conmigo. Lo que han aprendido lo han utilizado para mejorar la empresa y mejorarse ellos también.

 

¿Cómo es el proceso desde que se siembra hasta que va al supermercado?

 

 La zanahoria es una raíz, así que hay que aflojar el suelo. Se pasa el tractor con una cuchilla que afloja el suelo por debajo de la zanahoria y la gente la tira de la hoja y va cosechando en el campo. Se hace una preselección. La que ve que está defectuosa, partida, podrida, la deja tirada. La que ve buena, le corta la hoja y la mente en bolsa. Se carga en un camión, sale sucia y la trae al lavadero. Ingresa por un extremo de la maquina, que es un cilindro que gira con agua a presión y la va lavando. Hay una mesa donde seleccionan por tamaño y por defecto, muchos defectos que vienen tapados con la tierra, después se seleccionan. Se desecha la defectuosa. La grande se usa para industria a precio menor y lo mejorcito va cayendo en la boquilla para hacer bolsas y canastos para supermercados.

 

 

 

¿Cómo ves la producción dentro de 10 años?

 

Vamos a ver si estoy en 10 años. Le damos siempre para adelante. Desde que empece, siempre digo que con esto no hay que incorporar nada, pero todos lo años surge algo para mejorar, repone y con la producción por suerte tenemos demanda, fuerza, entusiasmo. Así que los clientes nos responden muy bien. Tenemos clientes como La Anónima, que nos compra gran parte de la producción y nos acompaña desde lo inicios y en base a sus especificaciones de calidad no ha servido para mejorar y evolucionar. Me veo produciendo más y mejor. Siempre se puede mejorar.

 

¿Cuántos empleados hay?

 

En el lavadero son alrededor de 15 empleado y la cosecha terciarizada tenemos que hablar de 20 o 25 personas. Después, es algo bueno remarcar, que el cultivo genera un movimiento que le da trabajo a mucha gente de forma directa o indirecta. La cosecha, los que transportan, los que comercializan, lavan, empacan. Es mucha gente que trabaja y es un orgullo generar ese movimiento por varios meses.

 

¿Qué significa para vos todo esto que pudiste construir?

 

Es mi vida. Yo me he dedicado a esto. No te voy a decir que no han quedado cosas en el camino por esto. Cuando uno se enfoca en algo y realmente se esfuerza hay cosas que quedan en el camino y costos que uno tiene que pagar, pero estoy muy orgulloso y muy satisfecho de poder trabajar en familia y con esta gente que me acompaña hace tantos años.

 

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