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19 de Junio de 2022
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Lelia Castro

Cristina Cayecul: El relato de lo que sucedió aquella noche, nueve años después

Elizabeth, la mamá de Cristina, y Manuel, el taxista que trasladó al asesino, dialogaron de forma exclusiva con Red 43, recordando lo sucedido en la noche del 21 de junio del 2013. 

Próximo a cumplirse un nuevo aniversario del asesinato de Cristina Cayecul, que ocurrió el 21 de junio del 2013 en Esquel, su mamá, Elizabeth Millahuala, dialogó con Red43 y relató cómo atraviesa desde hace nueve años ese difícil momento. 

 

 

En su casa, ubicada en Lago Rosario, Elizabeth relató que Cristina era su hija mayor, la que siempre ayudó en la casa "fue una chica muy buena que le gustaba estudiar y terminó el secundario. Era mi orgullo más grande, porque se que ella iba bien por la vida". 

 

 

Al ser consultada por el vínculo amoroso que le costó la vida, la mamá recordó que su hija se casó a los 19 años cuando quedó embarazada. "No siempre era todo lindo, porque cuando comenzó a maltratarla ella me lo contaba". 

 

 

Sin embargo, indicó: "Jamás pensé que iba a hacer esto, porque al verlo parecía ser una buena persona. Pero mi hija muchas veces llegó llorando, triste y me contó que le rompía las cosas de la casa". 

 

 

Luego de reiterados hechos de maltrato, Cristina se animó a denunciar "fue la misma policía quienes la llevaron al refugio Cumelcan en Esquel y ahí nos dijo que no iba a volver. Pero cuando podía venía a visitarnos a escondidas porque el hombre siempre la espiaba". 

 

 

Al recordar la trágica noche del 21 de junio, Elizabeth contó que cerca de las 21:00 horas un policía "me trajo la noticia de que me habían matado a mi hija, esa misma noche me llevaron para Esquel, en ese momento nos cambió la vida a todos". 

 

 

"En estas fechas me pongo mal, pero hago coraje porque ya pasó y tengo que seguir por mis otros hijos. Esta herida como madre no se cierra nunca, siempre la extraño y la tengo presente en todo momento", expresó la mamá.

 

 

Asimismo, Elizabeth manifestó que perder un hijo de un momento para el otro es muy difícil, "porque uno se lo imagina todo el tiempo caminando. Para mi mi hija no está muerta, se que en algún lugar está". 

 

 

Y concluyó que  a pesar de todo "no podemos seguir con rencor, eso no trae cosas buenas. Nunca estaba feliz, y una vez me dijeron que tenía que perdonar todo lo que me habían hecho y ese fue un gran consejo". 

 

 

"Me gatillaron tres veces en la cabeza"

 

 

Por su parte, Manuel, el taxista que trasladó al asesino de Cristina en la trágica noche del 21 de junio, gentilmente relató a Red43 lo que vivió esa noche y cómo fue el paso a paso desde que se subió el hombre hasta que le gatilló tres veces. 

 

 

En principio afirmó que era una noche normal para cualquier trabajador del volante, cuando en la parada del casino se sube un pasajero. "Me pidió que lo lleve a la terminal para tomar el colectivo a Trevelin, sin embargo al ver que no estaba me pidió que trate de alcanzar el colectivo hasta la ruta". 

 

 

Por eso, lo llevó hasta Trevelin y una vez allí, le dijo que mejor lo alcanzara hasta Aldea Escolar.  "A mitad de camino vemos pasar una camioneta de la policía, y el hombre se puso nervioso", recordó Manuel. 

 

 

Una vez camino a la Aldea me dijo: "Si yo te digo algo, ¿no te vas a enojar? Porque maté a mi mujer. Ahí se me vino el mundo abajo, me mostró el arma y traté de tranquilizarlo".

 

 

En tanto, el taxista expresó que cuando el hombre se dio cuenta, "me pidió que pare el auto y como yo no hacía caso, me gatilló tres veces. Por suerte no tenía las balas y los tiros no salieron, sino tampoco podría estar contando esto".

 

 

"Después forcejeamos, le saqué arma y él salió corriendo. Llamé cuatro veces a la policía. Los vecinos no se acercaban porque tenía el arma y no sabían qué pasaba", afirmó Manuel. 

 

 

Por último, el taxista dejó un mensaje para la sociedad y afirmó que vivió "una situación que no se la desearía a nadie, porque uno no sabe lo que le puede pasar. Sin embargo, si alguien está atravesando por una situación similar yo le diría que denuncie, porque nadie es dueño de nadie. Sea hombre o sean mujeres. También hay muchos hombres maltratados que no se animan a denunciar, y deben hacerlo. 

 

 

 

Agradezco la predisposición de Elizabeth Millahuala, Benito Cayecul y Manuel, por acceder gentilmente a las entrevistas. Con el repaso de la historia de Cristina, queremos solidarizarnos con todas las familias que pasaron por una situación similar, y llamar a la sociedad a tomar conciencia ante los casos de violencia de género, recordando la importancia de denunciar a la línea gratuita 144. 

 

También invitamos a reflexionar a aquellas personas, funcionarios judiciales, policiales o de otro tipo, que usan o consienten el uso, de las herramientas que se han generado para hacer más eficiente la resolución de este tipo de casos, con un fin distinto: obtener una ventaja legal o procesal infundada o arbitraria.

 

Hechos de esa naturaleza, causan un enorme daño a la credibilidad de las instituciones que se han creado para protección de las víctimas, a las contrapartes en conflictos de otra naturaleza y fundamentalmente a quienes han sido o sean reales víctimas de violencia de género y requieran la protección urgente y especial que le dan el derecho y las leyes.

 

 

 

 

 

 

 

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