10 de Septiembre de 2022
sociedad |

Librería Macayo: Desde 1967 promoviendo el hábito de la lectura

Un negocio familiar y el lugar de referencia para lectores y lectoras de Esquel y de toda la Patagonia. 

 

Por Cecilia Salguero

 

Librería Macayo es el lugar de referencia para muchos lectores y lectoras de Esquel y de distintas localidades y ciudades de la Patagonia. Es uno de los comercios históricos de nuestra ciudad, marcado por la tradición de la familia Macayo. 

 

Gustavo Macayo administra y atiende actualmente la librería de su familia. Es docente, abogado, un vecino comprometido con la defensa del agua y el territorio y, además, un apasionado lector. En diálogo con Red 43 contó la historia del negocio familiar y sus trasformaciones a lo largo del tiempo, y se refirió a la importancia de la literatura patagónica.

 

El negocio familiar
Tomás Macayo, abuelo de Gustavo, fue un inmigrante español que se estableció en Esquel en 1919 y tuvo un comercio que fue importante para el desarrollo productivo de la ciudad en la década de 1920. Por aquellos años se casó con Amelia Méndez Valenciano, hija de la familia que construyó Cine Armonía, la primera sala de cine.

 

Luego de vivir algunos años en Río Negro, y de regreso en Esquel, en 1925 abrió un comercio de Ramos Generales en sociedad con Manuel Ortigosa, esposo de Jacinta Macayo. Dicho comercio se encontraba ubicado en la esquina de 9 de Julio y 25 de Mayo.

 

Don Tomás quedó a cargo del negocio junto a su esposa e hijos, quienes continuaron trabajando en el rubro comercial.

 

“Mi abuelo era muy emprendedor”, recordó Gustavo, y destacó que “la gente de esa época era muy aventurera, emprendedora y muy audaz. Venir al sur era bravo, no había caminos, había poco transporte, no había combustible y los inviernos eran mucho más crudos que ahora”

 

Los comienzos de Librería Macayo

 

En 1967, dos de los hijos de Don Tomás, Manuel y Carlos, abrieron la librería “Casa Macayo”, ubicada en la esquina de 25 de Mayo y 9 de Julio, frente a Ramos Generales “Los Vascos” y donde hoy funciona un banco. El comercio fue atendido en sus comienzos por las esposas de los hermanos: Celia (conocida como Nena) y Lidia Álvarez a quien apodaban Lila.

 

“Era una librería que vendía de todo. Tenía guitarras, zapatillas de fútbol o de básquet, bazar, golosinas, una parte de perfumería. También tenía papeles para distintos trabajos, tintas, oleos para pinturas, lápices de dibujo y se vendían muchas revistas. En ese tiempo era impresionante como se publicaban revistas”.

 

A partir de 1996, el padre de Gustavo, Manuel, asumió la responsabilidad de administrar la librería junto a su esposa, Celia Beatriz Menises, en el local en donde funciona actualmente.

 

 

 


Fotos de la Familia Macayo

 

Gustavo contó que luego de haber estudiado y haber vivido muchos años lejos de la Patagonia, decidió volver a Esquel en 1993.  En su regreso comenzó a ayudar a sus padres atendiendo a las y los clientes que se acercaban a la librería.

 

Sus padres tenían intenciones de cerrar el local. Sin embargo, Gustavo los convenció de continuar con la comercialización de libros porque “dejar a la ciudad sin libros era un caos”. Por tal motivo, decidieron mudarse al local en donde funciona actualmente, en 25 de Mayo 682.  

 

“No había ninguna librería en el centro. Les dije a mis viejos que tenían que poner énfasis en los libros porque no había donde comprarlos. Ellos al principio no aceptaron y con el tiempo se dieron cuenta”, contó.

 


Manuel Macayo falleció en el año 2008 y su esposa, Celia, continuó sosteniendo el negocio de la familia con la colaboración de uno de sus hijos. En 2016 falleció Celia y desde ese momento Gustavo es quien quedó al frente del comercio.

 

 


Gustavo junto a su mamá, Celia.

 

La actualidad 

 

Gustavo continuó con el negocio familiar luego de la muerte de su madre y continuó, a la vez, comprometido con la promoción y la difusión de la lectura en la ciudad y sus alrededores. 

 

Respecto a sus inicios en el rubro comercial sostuvo: “Fue una posibilidad laboral que me ayudó a afirmarme. Si yo no hubiera podido trabajar con mis padres, probablemente no me hubiera podido quedar en Esquel”.

 

También se refirió al vínculo que fue creando con las y los lectores y clientes a lo largo de todos estos años.  

 

“La magia de trabajar en este lugar es que conversás con mucha gente conocida y desconocida y te vas ubicando en la Patagonia. Te vas ubicando en la Patagonia, en Argentina y en el mundo de la literatura”, sostuvo. 

 

El abogado contó que todo lo que conoce acerca de los libros lo aprendió, principalmente, a través del intercambio de saberes y los diálogos que mantiene con quienes se acercan a la librería cada día.

 

“La conversación con la gente es fundamental.  Registrar, ir anotando las cosas que te piden...Después ves si lo tenés o lo podés traer, pero vos ya vas registrando lo que la gente quiere”, expresó. 

 

 


Gustavo administra la librería desde 2016

 

 

Librería Macayo queda ubicada en pleno centro de Esquel. Su ubicación es fundamental para atraer a numerosas personas que transitan por allí en cualquier momento del día. Es frecuentada por la comunidad esquelense y por quienes residen en otros puntos de la provincia y la Patagonia. La visitan lectores y lectoras de Santa Cruz, de Cushamen, José de San Martín, Trevelin, Tecka, Gdor. Costa entre otras ciudades y localidades. Todos y todas llegan hasta el comercio para detenerse a mirar la vidriera o para perderse en la cantidad de libros que tiene en su interior y, seguramente, llevarse algunos a casa. 

 

 


Librería Macayo

 

Literatura hecha en Patagonia

 

Si bien en Librería Macayo se pueden encontrar libros de diversas temáticas, la difusión de la literatura patagónica es uno de sus pilares.

 

Desde su lugar como comerciante de libros, Gustavo apuesta a la visibilización, promoción y difusión de la literatura patagónica para volver a las raíces, fortalecer la identidad y la cultura de nuestro lugar.

 

“La identidad de este lugar, aunque te vayas lejos, siempre la llevás puesta”, aseguró, y añadió que “la literatura que cuenta nuestra realidad, nuestro clima, los inviernos, el aislamiento, la soledad, las grandes distancias, eso que te mete para adentro hay que defenderla”.

 

 

 

“Las otras campanas”

 

Para finalizar la charla, el comerciante se refirió a la importancia seguir manteniendo un lugar como Librería Macayo porque la promoción de la lectura es fundamental para promover cambios en la sociedad.

 

“La historia, qué pasa con la sociedad, qué pasa con la diversidad cultural, hacia dónde vamos, qué pasa con la tierra, con la economía, con los alambrados, los latifundios, con el agua, el ambiente. La literatura es el vehículo que va motorizando y que va difundiendo esos temas que hoy se están cuestionando”, dijo.

 

Destacó que la lectura permite que las personas puedan construir su opinión sobre los temas que rigen la sociedad. Por tal motivo aseguró que no abandonará el manejo del comercio, a pesar de las dificultades vinculadas a proveedores, impuestos y la digitalización.

 


“La lectura es fundamental para la sociedad y es uno de los motivos por los cuales yo tampoco quiero dejar caer esto”, sostuvo.

 

Asimismo, resaltó que trabaja diariamente para diversificar la oferta de libros y difundir lo que no es de interés para los medios masivos de comunicación “para que la gente pueda escuchar las otras campanas”.

 

“Cuando la gente puede escuchar y leer numerosas opiniones puede formar su propia opinión”, concluyó.

 


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