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24 de Septiembre de 2022
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El renacer auditivo: La historia de Guadalupe Iturrioz

Guadalupe Iturrioz es una vecina de Esquel que padece una discapacidad auditiva. En diálogo con Red 43, contó cómo empezó a perder paulatinamente la audición y qué sensaciones vivió luego de colocarse un implante coclear.

Por Emir Henriquez

 

 

 

Guadalupe Iturrioz es una vecina y docente de Esquel que padece hipoacusia bilateral profunda. Estuvo dialogando con Red 43 y nos comentó cómo surgió su problema auditivo, cuáles fueron distintas experiencias que vivenció en relación a su discapacidad, y qué sensación atravesó luego de que le colocaran un implante coclear.

 

 

 

El problema auditivo de Guadalupe comenzó a los 14 años de edad. Asistió a un cumpleaños de 15 y luego se retiró con un zumbido en la cabeza denominado “Tinnitus”. Al darse cuenta que el pitido estuvo molestando toda una semana, se lo contó a su madre y recurrieron a la médica pediatra, quien la derivó a una fonoaudióloga y audióloga para hacer audiometrías. 

 

 

“Empecé con una perdida leve. El zumbido no se me iba. Era una incertidumbre que me molestaba bastante y me hacía doler la cabeza”.

 

 

Mientras concurría a las sesiones de audiometría, la joven continuaba con su vida yendo a la escuela y cuidando sus oídos con tapones de cera. Por más de que trabajaban con su "Tinnitus", el zumbido le provocaba faltas de comprensión en algunas cosas, por ejemplo, no entendía lo que decía su profesor de inglés, no oía a las personas que le hablaban cuando estaba de espaldas, etc. 

 

 

Poco a poco y debido a su problema auditivo, empezó a afrontar una crisis. El “Tinnitus” le molestaba, no quería asistir a las sesiones de fonoaudiología y estaba negada a utilizar audífonos ya que tenía prejuicios al respecto y, además sentía la ilusión de que era un problema que se iba a curar de otra manera.

 

 

A pesar de la negación, decidió probar los audífonos porque empezaba a darse cuenta que no podía oír lo que decían las personas. “Me re molestaban. Quería buscar otras formas para escuchar, pero no encontraba”, dijo.

 

 

En el trascurso de su negación, Guadalupe se cambió a la escuela N° 735 porque en el colegio Salesiano no le gustaba el curso de compañeros.  En este sentido, reconoció que la pasó muy bien, “el ámbito escolar cambió rotundamente, tuve un grupo humano muy hermoso. Los entornos que uno atraviesa hacen que algo te afecte más o te afecte menos. En los últimos dos años de secundario era todo más ameno y llevadero”.

 

 

“Es muy importante el entorno en el que uno se rodea, mi familia siempre me acompañaba”.

 

 

Paralelamente, la familia de esquelense y su fonoaudióloga, Gabriela Mare, querían investigar y saber cómo tratar su discapacidad auditiva. “Hacíamos ozonoterapia a ver si con el ozono podían reconstruirme las células dañadas del oído”, contó Iturrioz y agregó que “había cosas que no escuchaba y el zumbido no se me iba”.

 

 

Cuando terminó la escuela secundaria en Esquel, Guadalupe se fue a estudiar Córdoba. “Una gran ciudad ruidosa. En esa situación yo decidí usar audífonos del estudio Widex porque quería escuchar todo lo que estaba pasando en esa gran ciudad cordobesa”, recordó.

 

 

 

Durante su etapa universitaria, tramitó su certificado de discapacidad y emprendió su camino en el mundo del teatro. Se anotó al profesorado y destacó que esta disciplina la ayudó a poder comunicarse con la gente de otras maneras, como lectura gestual, corporal. Sin embargo, también atravesaba la tristeza debido a su problema auditivo, por ejemplo, lloraba al explicar su discapacidad, se sentía mal cuando luego de solicitar que le vuelvan a explicar las cosas la gente le decía: “sacate la papa del oído”. 

 

 

“La audición es una discapacidad invisible”.

 

 

De todos modos, a la vecina de Esquel le tocó atravesar situaciones donde su discapacidad auditiva no era mal vista. “En las clases yo me presentaba, decía “Soy Guadalupe y soy hipoacúsica” y un profesor me dijo: “Sos Guadalupe. Vos no sos esto”, remarcó. Otra escena fueron sus prácticas docentes en una escuela de hipoacúsicos, un espacio donde “los chicos me veían con audífonos y se emocionaban porque no entendían como alguien que usara audífonos podía estudiar”.

 

 

 

“El profesorado me armó muchas cosas que me hizo darme cuenta que “¿Por qué a mí no?” A otros les pasa otra cosa y a mí esto”.

 

 

Luego de recibirse de profesora de teatro, Guadalupe regresó a la ciudad de Esquel y empezó a trabajar en escuelas usando audífonos. “Al principio todo iba bien, pero en 2018 mientras daba clases en tercer año dejé de escuchar a los chicos, cada vez entendía menos lo que decían. Por más de que iba a la fonoaudióloga e intentaba adaptar el audífono, no había forma. Necesitaba una ventilación en el audífono”, detalló.

 

 

Por esta razón, la fonoaudióloga le dijo “Sos candidata a implante coclear”. Al escuchar eso, la docente no sabía que era, entonces se puso a investigar. “Vi videos de YouTube y mostraban como le abrían la cabeza a las personas, como le sacaban una carnita para después meterle un cablecito chiquito de 22 electrodos que reemplazan las vellosidades y captan las ondas de los sonidos”, puntualizó. Una vez que indagó, se pidió una licencia en el trabajo y realizó yoga, preparándose para la futura operación. 

 

 

 

Se aproximaba la fecha. Guadalupe ya estaba lista. El 26 de enero de 2019 se juntó con un grupo de amigos y grabaron el momento que le pelaron la cabeza, "iba a renacer en mi vida". Tres días después, fue operada en la habitación 29 por un médico otorrinolaringólogo, quien le colocó un implante coclear fabricado en Australia. "Tenía 0 miedo porque estaba tan decidida a hacerme el implante, a cambiar mi vida y poder escuchar a los chicos", expresó.

 

 

 

"Pude operarme por los derechos que tenemos los discapacitados (Ley de Discapacidad 22.431), por la cobertura del certificado de discapacidad, y gracias a la obra social (SEROS) pude trabajar muy bien".

 

 

La Ley 22.431 fue sancionada y promulgada el 16 de marzo de 1981 con el objetivo de otorgar a las personas con discapacidades atención médica, educación y seguridad social.

 

 

Hoy en día, Guadalupe escucha bien gracias a su implante coclear. "A veces me olvido que tengo un problema auditivo. La tecnología bien usada cambia la calidad de vida de las personas", resaltó. En relación a su discapacidad auditiva, la esquelense destacó todo lo lindo que transitó, los chistes del momento, la gente que la acompañó, como así también los momentos malos que vivenció tomándolos como aprendizajes

 

 

 

Respecto a la inclusión en la sociedad, la vecina de Esquel considera que "hay un montón de cosas que no estamos preparados como sociedad con ciertas discapacidades", pero rescató que "de a poco nos estamos preparando a las distintas formas de incluir en las diversidades, auditivas, visuales, motriz".

 

 

Para finalizar, la docente contó que tiene muchos proyectos a futuro, como colocarse un implante del lado derecho, viajar por el mundo y conocer otras culturas, entre otros. "Hay que mirar hacia delante, agradecer y disfrutar el presente", concluyó.

 

 

 

Agradezco la colaboración de Guadalupe Iturrioz con el material fotográfico para la nota. 

 

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