RED43 red43-canal Especiales RED43
02 de Julio de 2023
red43-canal |

José D’Alessandro, lo primero es la famila

Una historia vivida por muchos jóvenes de Esquel: terminar el secundario, emigrar hacia otros lados para estudiar, formarse, recorrer otros lugares, hacer experiencia. Muchos no vuelven, otros optan por las raíces y la familia.

Escuchar esta nota

Por Lelia Castro

 

 

La historia de José D’Alessandro Gobbato es compartida por muchos jóvenes de Esquel de hace 20 años atrás, que en busca de un futuro, de formarse profesionalmente, y ante la poca variedad de oferta educativa con la que se contaba en la ciudad, se iban hacia las grandes ciudades, donde encontraban un abanico más amplio para elegir lo que estudiar, otra oferta laboral para hacer carrera profesional, además de las posibilidades de vivir diversas experiencias que permiten abrir la cabeza.

 

 

 

Como quién está fuera mucho tiempo, se extraña a la familia y los seres queridos, se ve el entorno con otros ojos y se observa todo desde otra perspectiva, más bonito. Los recuerdos florecen en cada rincón donde se vivió y las cosas que se hicieron. Recuerdos, lugares, personas, momentos, todo vuelve con una mezcla de sensaciones, todo lo mismo pero diferente.

 

 

 

Los años pasan, la ciudad crece y cambia, pero también cambia quien se fue mucho tiempo y decide volver a las raíces, al centro familiar, a ‘estar en casa’, el refugio que siempre está, junto con la familia que siempre da el apoyo y la contención que se necesita, para quizás, empezar de nuevo.

 

 

}

 

De chico, junto a sus hermanas María Morena y Soledad, le ayudaban a su padre en el laboratorio. Su padre Edgardo Lorenzo D’Alessandro es bioquímico y docente, su madre Graciela Gobbato es abogada y no ejerció como tal, sino que también eligió la docencia. A ambos los ha tenido como profesores en la secundaria, y se siente orgulloso cada vez que alguien los nombra y les cuenta alguna anécdota.

 

“Otra cosa que a mí me llena mucho de orgullo es cuando hablo con amigos o con gente que fue alumno de mis viejos. Cuando los veo hablar de ellos con tanto amor. Yo puedo hablar de todas las enseñanzas que me dieron hasta hoy, pero cuando uno lo ve en el otro es impresionante. Porque de la misma manera que se dirigían hacia nosotros se dirigían hacia sus alumnos. Siempre con esa empatía, esa manera de guiarte, nunca imponiéndote nada, sino dándote las herramientas para que vos te puedas desenvolver en este mundo súper hostil”.

 

 

 

Quizás muchas veces no es fácil elegir alguna carrera que nos guste y nos llene, algunas veces se pasa por diversas situaciones hasta encontrar algo que haga ‘click’ y se sienta que eso es lo que uno quiere. Algo así como lo que vivió José, que luego de intentar con abogacía y veterinaria sentía que eso no era lo suyo.

 

 

 

Casualidad o destino, descubrió su pasión por la cocina en Alaska, donde fue con unos amigos y estuvo por cinco meses. Allí comenzó lavando platos y terminó haciendo unos trabajos de cocina, con lo que quedó maravillado.

 

“Porque quizás en el caos, en el trastorno que era mi vida, la gastronomía me dio un orden, la gastronomía es como un reloj, donde cada pieza es importante y fundamental, desde la persona que lava platos, que era mi puesto, hasta el chef ejecutivo que se encarga de terminar el plato y ver cómo está todo”.

 

 

 

Al volver a la Argentina, vuelve con su familia y comienza a estudiar gastronomía, a su vez comenzó a estudiar también en una escuela de cocina en Bariloche, por lo que viajaba una vez por semana, “una vez que empecé ese camino no lo pude dejar nunca más”, dice.

 

“Yo siempre dije que la gastronomía me salvó la vida en muchísimos aspectos. Me sacó tiempo, en un montón de contextos. El mundo de la gastronomía es muy hostil muchas veces, es un ambiente donde trabajamos a contratiempo de la gente, nosotros trabajamos cuando todos salen a divertirse, por lo general nuestro día libre es un lunes, cuando la gente no sale tanto”.

 

 

 

En 2012 decide irse una temporada a trabajar a Santa Fé, para hacer carrera y experiencia, crecer profesionalmente y trascender, pero por cuestiones de la vida, conocer gente y demás termina abriendo un restaurante allí y se queda por 10 años. Esos años fueron de muchos sacrificios, estar lejos de su familia y perderse de compartir fechas importantes, trabajando durante las Fiestas. Esto le hacían poner en la balanza qué era lo más importante y replantearse qué hacer.

 

 

 

Como a muchos, la pandemia le revolucionó la vida y tuvo que cerrar el local, perdiéndolo todo, por lo que no dudó en volver al seno familiar en busca de apoyo y contención. “Ahí fue donde mi cabeza también hizo un click y dije si valió la pena durante muchos años, hoy ya no vale la pena”, reflexiona. Siempre recalcando que para él lo más importante es su familia, quiere disfrutar el tiempo con sus padres y hermanas, eso no lo negocia.

 

“Para mí mi familia es lo más importante, siempre lo va a ser y si yo tengo que dejar cualquier cosa por mi familia lo hago, eso no se discute, no se pone sobre la mesa para debatir. Para mí fue un sacrificio muy grande, porque yo los extrañaba y el tiempo pasa, los padres crecen y hay algo que no recuperamos nunca, que es el tiempo”.

 

 

 

Confiesa que en su casa quien cocina es su padre, ya que su madre no es muy amiga de la cocina y José lo toma como algo muy profesional, por lo que solamente cocinas quizás alguna que otra cosa para las fiestas. Cree que la cocina es otra de las cosas que fomentan ese lazo tan especial con su padre.

 

 

 

Esta puesta en valor de la familia, como el pilar principal en su vida, también se ve reflejado en las actividades que realiza, ya que desde los 10 años pertenece al Fogolar Furlan, donde además de preservar la cultura italiana, donde comparten charlas, danzas, comidas, enseñanzas, experiencias, donde se acompañan y apoyan mutuamente, “tuve la posibilidad de tener una familia hermosa y de haber elegido otra”, afirma.

 

“Y la familia tendríamos que entender que trasciende el concepto que se tiene normal. Yo creo que la familia es ese grupo de personas que se acompaña, que se cuida, que se aconseja, que siempre está cuando lo necesitás, esa es la familia. Por ahí tenemos la suerte de que nos toca. Y si no tenemos la posibilidad, el mundo es muy grande, de buscarla y de formar nuestra propia familia, nuestra tribu, por decirlo de alguna manera”.

 

 

 

El formar parte de UCADE -Unión de Colectividades de Argentina para el Desarrollo- dice que tiene que ver con el sentido de pertenencia, el sentirse cómodo en un lugar, con calidez de hogar, apoyo y contención mutua; se siente como una familia, por más que no los unan lazos sanguíneos. Desde allí tratan de mantener vivos y transmitir las tradiciones, la cultura, las raíces y el valor de la familia que vienen de sus ancestros.

 

“Yo siempre digo que nuestros bisabuelos por ahí vinieron en barcos, escapados de la guerra, de un montón de cosas y no se podían traer más que un par de zapatos. Entonces, desde la poesía, la danza, la gastronomía, son herramientas que ellos tenían para seguir manteniendo esa tradición, tan vigente. Y volvemos a lo mismo, mirá como volvemos al sentido de pertenencia, al hogar, a la familia”.

 

 

 

 

Alienta a animarse a luchar por lo que uno quiere, arriesgarse y no quedarse con las ganas o con la duda de qué hubiese sido, aprovechar las oportunidades que da la vida y no dejarlas pasar, te puede ir bien o mal, pero por lo menos lo intentaste, y quién te dice que sale bien. Invita a perseguir lo que a uno le gusta, sin importar el ‘qué dirán’ o las opiniones ajenas, se puede probar y ver qué te gusta y qué no, pasar por un montón de sentimientos, pero luego dará sus frutos el camino recorrido.

 

“Si tenés un sueño, tenés ganas de perseguir algo, andá. Hay un montón de cosas en el mundo, yo siempre digo que hay un montón de cosas en el mundo que son nuestras, ¿cómo no las vas a ir a buscar? Hay un montón de cosas que tienen tu nombre, que están ahí para vos, pero si vos no te animas a dar ese primer paso, que es el más difícil, te vas a quedar siempre en la zona de confort”.

 

 

 

Hoy en día se encuentra alejado de la cocina, en un proceso de sanación luego de haber hecho tantos sacrificios y luchar por sus objetivos, sus sueños y perderlo todo repentinamente, tiene momentáneamente toda su vida gastronómica guardada en una caja, pero con la esperanza de que “cuando termine de amigarme sé que voy a hacer un montón de cosas lindas, porque a parte estamos en un lugar maravilloso. Esquel tiene una gastronomía hermosa y en auge, y la verdad que si me preguntás, me gustaría formar parte en algún momento de la movida gastronómica de acá, pero bueno, todo a su debido tiempo”.

 

 

 

Para finalizar, deja esta puerta abierta y también la promesa de mostrarnos algo lindo, fusionando todo lo que le apasiona: el arte, la historia, las colectividades, la cocina, “algo lindo va a salir, estoy seguro”.

 

Por último, un agradecimiento especial a la Cervecería Amancay, que amablemente prestó las instalaciones con muy buena predisposición para realizar ésta y otras entrevistas.

 

¿QUÉ TE PARECIÓ LA NOTA?
Ocurrió un error