A pocos kilómetros de La Hoya, en un entorno rodeado de montañas y con una vista privilegiada, La Vertiente fue durante años un lugar de encuentro para familias, deportistas y visitantes. Muchos llegaban para buscar agua, refrescarse después de una actividad física, compartir unos mates o comenzar recorridos por la zona. Junto a un pequeño santuario, este rincón también ofrecía un espacio para disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad del paisaje. Pero desde fines de marzo, la falta de agua cambió la postal de un lugar muy conocido y querido por los esquelenses. Pasaron los meses, terminó el invierno y el agua todavía no volvió a brotar como antes.
Ante la incertidumbre, un joven esquelense decidió subir a la montaña y seguir el recorrido del agua para observar qué había ocurrido. En el camino encontró algunos indicios, aunque la causa de la falta de agua sigue siendo una incógnita.
El camino de la manguera
La recorrida comenzó siguiendo la manguera que conecta el nacimiento natural con el tanque azul, desde donde el agua llegaba hasta la canilla que utilizaban los vecinos.
A medida que avanzaba, encontró un árbol caído sobre la instalación. El tronco había aplastado la manguera contra el suelo y surgió la posibilidad de que eso dificultara el paso del agua. Sin embargo, no pudo comprobar si el árbol provocó el problema o si la falta de caudal responde a otro motivo.
Al continuar la subida, llegó hasta el tanque azul y comprobó que estaba vacío. La búsqueda siguió entonces hasta el punto donde nace La Vertiente, para observar qué sucedía en el lugar del que provenía el agua.
Una cueva natural donde antes brotaba agua
El nacimiento se encuentra en una cueva de formación natural. No se trata de un arroyo ni de un curso de agua generado por el deshielo: desde ese sector brotaba el agua que luego recorría la manguera hasta el tanque.
El joven recordó que años atrás el caudal era abundante y el agua escurría por la zona hasta llenar el depósito. Incluso, contó que en algunas ocasiones las hojas se acumulaban en el tanque y podían dificultar la salida del agua, por lo que inicialmente pensó que el inconveniente podía estar relacionado con una obstrucción o con algún desperfecto en la instalación.
Pero al llegar al nacimiento encontró un panorama diferente. Donde antes el agua brotaba en cantidad, ahora apenas se distinguía humedad y un goteo muy débil. Una imagen que contrasta con los recuerdos de quienes conocieron la vertiente cuando abastecía a los vecinos.
La pregunta que sigue sin respuesta
El recorrido permitió observar el estado actual de La Vertiente y registrar tanto el árbol caído sobre la manguera como la escasez de agua en el nacimiento. Sin embargo, ninguno de esos elementos alcanza para confirmar por qué dejó de brotar.
La duda permanece después de varios meses sin agua y con el invierno ya terminado. Quienes solían acercarse hasta allí siguen esperando saber qué ocurrió y si la vertiente podrá recuperar el caudal que tuvo durante años.
Por ahora, la pregunta sigue abierta: ¿volverá a brotar agua en La Vertiente?