Sergio Daniel “Chiquito” Gómez tiene 40 años, mide 2,28 metros y es considerado el hombre más alto de Argentina. Detrás de una estatura que llama la atención a su paso, atraviesa una situación económica delicada y necesita acceder a medicamentos de alto costo para tratar su enfermedad. “ No muerdo, soy una persona de carne y hueso como todos”, expresó en una entrevista con la Agencia Noticias Argentinas, en la que contó parte de su historia y las dificultades que enfrenta a diario.
Nacido en Candelaria, Misiones, se fue solo a Buenos Aires cuando tenía 18 años en busca de trabajo. Actualmente vive en una habitación pequeña de una pensión del barrio porteño de Villa Devoto, por la que paga $550.000 mensuales. Su pensión por discapacidad es de $380.000, una diferencia que le impide afrontar el alquiler y los demás gastos sin ayuda.
A esa situación se suman las dificultades cotidianas que le genera su altura, entre ellas conseguir calzado de talle 56 y desenvolverse en espacios que no están adaptados a sus dimensiones.
Una enfermedad que requiere tratamientos costosos
El estado de salud de Gómez está relacionado con el gigantismo y la acromegalia, dos afecciones vinculadas con una producción excesiva de la hormona del crecimiento. Tras atravesar un período en situación de calle, estuvo internado durante dos meses y medio en el Hospital Argerich. Recibió el alta en agosto, pero necesita continuar con controles médicos y tratamientos.
El costo de los medicamentos representa uno de los mayores obstáculos. Martina, a quien Sergio considera su hermana del corazón, lo acompaña a las consultas y lo ayuda a buscar los recursos necesarios para sostener la atención médica. Según explicó ella, uno de los inyectables que necesita cuesta $7.500.000, mientras que otro tiene un valor de $280.000. Son montos que quedan fuera de sus posibilidades económicas y que dificultan el acceso al tratamiento.
Martina se acercó a él después de conocer su historia y fue hasta el Hospital Argerich para acompañarlo. Desde entonces, se convirtió en una presencia fundamental en su vida cotidiana.
Los sueños de Sergio Gómez
Pese a las dificultades, Gómez mantiene proyectos personales. Le gustan las plantas y sueña con abrir un vivero. También quisiera mudarse a una vivienda más amplia, donde pueda cocinar y desenvolverse con mayor comodidad.
Mientras intenta encontrar la manera de concretar esos objetivos, su prioridad es conseguir los medicamentos que necesita para tratar su enfermedad y mejorar su calidad de vida. Sus ingresos actuales no le permiten cubrir los costos del tratamiento ni afrontar con tranquilidad los gastos básicos de cada mes.
O.P.