El Ovillo de la Abuela, ubicado en Mitre 714, es un espacio que combina el mundo de las lanas y los tejidos con distintas propuestas para quienes disfrutan de las actividades manuales. Soledad, su impulsora, presentó el emprendimiento y contó qué pueden encontrar quienes se acerquen al local.
La propuesta incluye lanas, hilos, materiales para crochet, artículos de decoración, almohadones, productos tejidos a mano y perfuminas para prendas y ambientes. Además, cuenta con un servicio de Pago Fácil y un café al paso con distintas bebidas.
Uno de los principales proyectos que comenzará en noviembre serán las clases presenciales de crochet, destinadas tanto a principiantes como a personas con experiencia. También habrá un taller diferente cada mes, de una sola jornada, en el que los participantes podrán realizar un trabajo y llevárselo terminado. Para noviembre y diciembre ya preparan propuestas especiales de Navidad, con adornos para el árbol y elementos para decorar la mesa.
“Acá podés venir, elegís tus lanas, te podemos asesorar en qué podés hacer, podés tomar tus clases”, explicó Soledad. La idea es acompañar a quienes quieran comenzar un proyecto desde cero o necesiten orientación para elegir materiales, medidas y técnicas.
El local también ofrece ovillos pequeños, especialmente prácticos para quienes realizan amigurumis y necesitan trabajar con varios colores sin tener que comprar madejas grandes. Además, próximamente incorporará hilados para bolsos, totora para hacer canastos y materiales para confeccionar carteras.
De cara a las fiestas, otro de los servicios está orientado a emprendedores. Ofrecen bolsas y tote bags con estampas navideñas, que pueden adquirirse ya confeccionadas o solicitarse a medida. También venden las estampas para quienes quieran realizar sus propios diseños.
Una propuesta que nació de una historia familiar
El nombre del emprendimiento tiene un significado especial para Soledad. Según contó, fue su abuela quien le enseñó a tejer cuando tenía nueve años y quien despertó una pasión que la acompañó durante toda su vida.
“Mi abuela fue la que me enseñó a tejer a los nueve años. Toda la vida me dediqué a tejer para mí y para mis hijas”, recordó. Con el paso del tiempo fue incorporando distintas técnicas y conocimientos, hasta convertir ese aprendizaje familiar en un proyecto propio.
Para Soledad, el tejido también tiene un valor que va más allá de lo creativo. Destacó que el crochet puede ser una actividad terapéutica, una manera de despejar la mente, atravesar momentos difíciles y mantenerse activo. También resaltó la satisfacción de poder crear algo con las propias manos y regalarlo.
El Ovillo de la Abuela funciona de lunes a viernes de 9:00 a 13:00 y de 16:00 a 20:00, y los sábados de 9:30 a 13:00. Quienes quieran conocer los productos, consultar por las clases o enterarse de los próximos talleres pueden comunicarse a través de sus cuentas de Instagram y Facebook, donde también comparten las novedades y los ingresos de materiales.
Además, el emprendimiento reúne otras propuestas vinculadas a los eventos infantiles: ofrece pijamadas mágicas para cumpleaños y encuentros, y un patio de juegos.
Soledad invitó a la comunidad a acercarse y conocer el espacio, consultar por los materiales y descubrir las actividades que se realizarán cada mes.
RG