Una productora rural de la Meseta Central de Chubut denunció que su familia perdió alrededor de 200 ovejas durante el último año debido a los ataques de pumas. Se trata de Liliana Fernández, quien trabaja junto a sus hermanos en el establecimiento Don Ángel, ubicado en cercanías de Gorro Frigio.
La situación no afectaría solamente a su campo, sino también a otros establecimientos de la zona. Según relató la productora, los animales aparecen muertos dentro de los corrales y los ataques ocurren incluso a pocos metros de las viviendas.
La familia intenta ahuyentar a los depredadores durante la noche mediante recorridas con reflectores, aunque estas medidas no alcanzan para evitar nuevas pérdidas. En algunos casos, los pumas bajan hasta los sectores donde las ovejas se acercan a tomar agua y atacan a varios animales en una misma noche.
El impacto en la producción
La pérdida de animales representa un fuerte perjuicio económico para las familias que sostienen la actividad ovina. Cada oveja requiere meses de alimentación, cuidados y trabajo antes de llegar a la esquila, por lo que los ataques afectan directamente el esfuerzo de toda una temporada.
Fernández también manifestó su preocupación por el incremento de la presencia de pumas en campos que quedaron sin hacienda. De acuerdo con su descripción, esos establecimientos se convierten en refugio para los depredadores, que luego se acercan a otros sectores productivos.
El caso se suma a otros episodios registrados en la Meseta. A fines de septiembre, un puma mató 244 capones en apenas una semana en un campo de Gastre, mientras que productores de la región vienen alertando sobre las pérdidas que generan los depredadores en las majadas.
Un reclamo por medidas
La productora planteó la necesidad de encontrar respuestas para una problemática que, según señaló, afecta a numerosas familias rurales. También puso el foco en el esfuerzo que implica mantener los establecimientos y en las dificultades que enfrentan quienes dependen de la producción ovina.
El temor es que la continuidad de los ataques profundice el abandono de los campos y reduzca todavía más la cantidad de animales en la región.
Fernández advirtió que, si no se toman medidas, la producción podría quedar seriamente comprometida y que muchos establecimientos de la Meseta podrían quedarse sin hacienda.