La expansión de la inteligencia artificial enfrenta un nuevo obstáculo en Estados Unidos. Mientras las grandes empresas tecnológicas buscan ampliar sus instalaciones para responder a la demanda de procesamiento, distintas comunidades comenzaron a poner límites a los proyectos de centros de datos.
El martes 3 de noviembre, durante las elecciones de medio término, votantes de al menos 29 jurisdicciones aprobaron restricciones o prohibiciones para este tipo de emprendimientos, según informó The Washington Post. Las decisiones reflejan una preocupación que viene creciendo en distintas localidades por las consecuencias de estas infraestructuras sobre el entorno y los servicios públicos.
El principal cuestionamiento está relacionado con los recursos que necesitan para funcionar. Los centros de datos utilizan grandes cantidades de electricidad para mantener operativos sus servidores y requieren agua para los sistemas de refrigeración. También generan preocupación por el ruido, la ocupación del territorio y el impacto que pueden tener sobre las comunidades cercanas.
Ohio concentró buena parte de las restricciones
Uno de los casos más relevantes se registró en Ohio, donde al menos 14 localidades aprobaron medidas para limitar nuevas instalaciones. Diez de ellas respaldaron prohibiciones directas, mientras que en Wilmington los votantes rechazaron cuatro cambios de zonificación que habilitaban la construcción de un campus de centros de datos.
El fenómeno no es nuevo. Durante 2026 se sometieron a votación al menos 50 medidas locales relacionadas con estas instalaciones en 13 estados, de acuerdo con Ballotpedia. En seis consultas realizadas antes de noviembre, las propuestas restrictivas habían conseguido entre el 66% y el 90% de los votos.
Una discusión que alcanza a las grandes tecnológicas
El avance de estas restricciones genera incertidumbre para una industria que proyecta inversiones millonarias. Empresas como Meta y Amazon Web Services tienen anunciados proyectos de gran escala en Ohio, mientras que Texas concentra una porción importante de la capacidad de centros de datos prevista para los próximos años.
La discusión también llegó a las campañas electorales. En Texas, la demócrata Gina Hinojosa propuso una moratoria para nuevas construcciones, al advertir sobre sus posibles efectos en las tarifas eléctricas y el abastecimiento de agua.
Así, el desarrollo de la inteligencia artificial empieza a enfrentar una discusión que excede lo tecnológico y económico: cómo sostener la expansión de esta industria sin trasladar sus costos energéticos y ambientales a las comunidades donde se instalan sus centros de datos.