07 de Noviembre de 2026
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La pobreza volvió a subir en Argentina y hay 800.000 nuevos pobres en un año

La pobreza aumentó tres puntos interanuales y la indigencia también mostró un crecimiento. El acceso a servicios básicos, la vivienda y la salud exponen las dificultades de los sectores más vulnerables.

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La pobreza volvió a crecer en Argentina y alcanzó al 34,4% de la población durante el segundo trimestre de 2026. La cifra representa un incremento de tres puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior, cuando el indicador se ubicaba en el 31,4%.

 

El deterioro también se reflejó en la indigencia, que pasó del 6,9% al 8%. De esta manera, el escenario social muestra un nuevo retroceso en las condiciones de vida de millones de personas, con mayores dificultades para cubrir las necesidades básicas.

 

De acuerdo con los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC y el análisis de la Universidad Católica Argentina (UCA), al proyectar los porcentajes sobre una población estimada de 46,7 millones de habitantes, las cifras representan alrededor de 16 millones de personas en situación de pobreza y 3,7 millones que no cuentan con ingresos suficientes para cubrir sus necesidades alimentarias. La comparación interanual implica unos 800.000 nuevos pobres.

 

 

La pérdida de poder adquisitivo y el costo de vida

 

 

Entre los factores que explican el deterioro aparece la pérdida de capacidad de compra de los hogares. El incremento de los gastos cotidianos, especialmente en servicios esenciales como electricidad, gas, agua y transporte, representa una presión adicional sobre los ingresos familiares.

 

A esto se suma la fragilidad del mercado laboral. La expansión de empleos informales, trabajos ocasionales y actividades por plataformas digitales refleja las dificultades de una parte de la población para acceder a empleos estables y con ingresos suficientes.

 

En ese contexto, incluso quienes cuentan con alguna actividad laboral pueden encontrarse en una situación de vulnerabilidad cuando sus ingresos no alcanzan para acompañar el aumento del costo de vida.

 

 

Las carencias también se reflejan en la vivienda y la salud

 

 

El relevamiento expone que las dificultades económicas no se limitan a los ingresos. También existen importantes déficits en el acceso a servicios e infraestructura básica.

 

Según los datos difundidos, el 52,6% de la población urbana carece de al menos un servicio esencial. Entre las principales carencias aparecen la falta de gas de red, que afecta a más de 12 millones de personas; la ausencia de desagües cloacales, que alcanza a 9,2 millones, y la falta de agua corriente, que afecta a otros 3,2 millones.

 

La situación también se refleja en el acceso a la salud. La pérdida de empleos registrados habría dejado a 486.000 personas sin cobertura de obras sociales o prepagas. En consecuencia, el sistema público constituye la única alternativa sanitaria para el 35,5% de la población.

 

En materia habitacional, el informe señala que el 22% de los argentinos vive en viviendas con materiales de construcción deficientes. Entre las personas en situación de indigencia, ese porcentaje asciende al 48,5%.

 

Además, más de un millón de personas atraviesan situaciones de hacinamiento crítico y el 9,1% de la población reside en zonas expuestas a inundaciones.

 

Los números configuran un panorama social complejo: al crecimiento de la pobreza y la indigencia se agregan problemas estructurales vinculados con la vivienda, la infraestructura y el acceso a derechos básicos.

 

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