Una jornada de tensión se vivió este miércoles frente a la Casa Rosada cuando el cabo de la Policía Federal Argentina (PFA), Miguel Ángel Montiel, decidió esposarse a las rejas de la sede de Gobierno. El efectivo, que se presentó uniformado y portando su arma reglamentaria, captó la atención de transeúntes y medios de comunicación con una pancarta que rezaba: “PFA corrupción Superintendencia de Transporte”.
"Nos sacan la plata del bolsillo"
El reclamo central de Montiel apunta a la pérdida del poder adquisitivo y las condiciones laborales dentro de la fuerza. En diálogo con la prensa, el cabo reveló que percibe un salario de $700.000, una cifra que calificó de insuficiente: “Nos sacan la plata del bolsillo; esto me obliga a buscar otros trabajos para poder sobrevivir”, denunció.
Además del reclamo salarial, el agente expuso una situación de abandono en la Obra Social y en el Hospital Churruca, servicios críticos para el bienestar de los uniformados y sus familias.
Denuncias de corrupción interna
Montiel no solo protestó por su sueldo, sino que cargó contra sus superiores en la Superintendencia de Transporte de la PFA. Según sus declaraciones, existe un esquema de corrupción del cual las autoridades están al tanto: “Te piden que realices tareas que no tienen nada que ver con lo policial”, sentenció, nombrando a las cabezas de la fuerza que, según él, permiten estas irregularidades.
Consciente de las consecuencias de su acto, el cabo expresó con resignación: “Yo sé que no tenemos permitido manifestarnos de esta manera. Seguramente me van a sancionar y me voy a quedar sin mi vocación de servicio, pero quiero que haya un cambio para los que vienen atrás mío”.
Apoyo al Presidente pese al reclamo
Un dato llamativo de la protesta fue la postura política del agente. A pesar de la dureza de su reclamo frente a la sede del Ejecutivo, Montiel aseguró haber votado a Javier Milei y afirmó que mantendría su elección. “Lo volvería a votar porque su gestión me gusta. Pero no se tiene que olvidar de nosotros; esto tiene que cambiar, nosotros somos Policía Federal”, concluyó.
Tras varios minutos de tensión, el efectivo fue rodeado por sus propios compañeros, quienes lograron que depusiera su actitud. Posteriormente, fue trasladado a la sede de la PFA para tramitar la denuncia correspondiente ante Asuntos Internos.