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El Horcón: Lo imprescindible

El Horcón

Nueva entrega de la columna de opinión.

La política del país, por estos días, mostró coherencia. Ante la necesidad de una verdadera colaboración para hacerle frente a la pandemia mundial, gobierno y oposición parecen estar alineados en el objetivo de preservar la salud de los argentinos.

Salvo repudiables hechos e intentos de aprovechar políticamente la ocasión tanto en el ámbito nacional como local, afortunadamente, existe la convicción de la gran mayoría de la sociedad, que estamos ante una situación inesperada, complicada y de envergadura global sobre la cual debemos mantenernos informados por canales oficiales y seguir las instrucciones que se impartan desde el Estado. La improvisación y las ambiciones personales, hoy no tiene cabida.

El respaldo total dado al presidente de la mayoría de los bloques de oposición para minimizar el impacto del Covid-19 en el país, es, hasta la fecha, en lo único que por décadas parecen estar todos de acuerdo en Argentina. Para tomar las medidas más difíciles Alberto Fernández convocó a todo el arco político incluyendo a los gobernadores de cada provincia.

 Las propuestas, inquietudes dudas, etc., han sido escuchadas para implementar las medidas conocidas hasta ahora -aunque las incógnitas superan a las certezas- población y dirigentes coinciden que habrá mucho para resolver terminada la cuarentena. Pero hoy la decisión adecuada es el aislamiento en nuestras casas.

“La grieta” tan mencionan y tan usada parece haber quedado de lado. Al menos, por estos días, el mensaje que se escucha es de unidad y la promesa es que se mantendrán así nuestros políticos, por los próximos meses: “vamos a estar juntos los próximos meses” dijo Massa al terminar el encuentro en la Casa Rosada de los presidentes de los bloques parlamentarios del Senado y Diputados. Esta vez, los argentinos esperamos que así sea.

La convocatoria es a sumar y todo indica que no hay oídos sordos ante inquietudes y propuestas, pero sí, no hay dudas, en eso hay consenso: Alberto tiene la conducción y sus disposiciones se van a apoyar y ejecutar.

En la situación actual el verticalismo asumido por la política, significa hacer lo mejor por todos y para todos. Las medidas tomadas tendrán su impacto en dos semanas. Si todos hacemos la parte que nos toca a cada uno, los resultados serán positivos. La economía nos preocupa a todos, pero con el virus entre nosotros, nada es viable.

Los primeros cien días de gobierno de Alberto Fernández –propicios para una primera evaluación y toneladas de opiniones- pasaron inadvertidos ante la pandemia.

La certera incertidumbre del día a día invadió los hogares de nuestro país y nos hizo más ciudadanos del mundo. La salud del otro es la nuestra, así como la angustia de otros, aunque sea a miles de kilómetros de distancia, tampoco es ajena. Nos cuidamos y cuidamos al vecino o las consecuencias de esta tragedia será mayores.

Una vez más queda demostrado que sin salud y un sistema adecuado no hay posibilidades de mañana y sin educación que permita discernir entre lo imprescindible, lo necesario, lo importante y lo banal tampoco hay país, países, regiones o continentes que puedan salvarse solos ni garantizar calidad de vida.

¿Seremos los mismos después del Covid-19? Seguramente no. Ni Argentina ni el mundo. Hoy ya sabemos qué es lo imprescindible para vivir.

También muchos sabemos que no estamos solos, aunque estemos aislados en nuestras casas.

La solidaridad verdadera, esa que no busca tener rostro ni provecho particular, ha aflorado en estos días. Hay muchos conocidos -y otros no tanto- que están pensando cómo y qué hacer para ayudar a un familiar, amigo, vecino o desconocido.

De este virus salimos entre todos y también, entre todos, construimos una Argentina mejor.

 

CHISTE DE YAPA

El sacerdote preguntó si alguien tenía algo que decir concerniente a la unión de los novios. Era la hora de levantarse y hablar, o callar para siempre…

El momento de profundo silencio fue interrumpido por una joven y hermosa mujer que llevaba cargada una criatura. Ella comenzó a caminar lentamente hacia el frente…

Todo se transformó rápidamente en un caos. La novia abofeteó al novio, la madre del novio se desmayó, los padres de la novia estaban furiosos, los invitados cuchicheaban, los testigos de la boda se miraban angustiados pensando cómo podían ayudar a resolver la situación…

El sacerdote, con cierto nerviosismo le preguntó a la mujer: -Nos puede decir por qué ha venido usted al frente? ¿Qué tiene que decir?

Y la mujer respondió: De allá atrás… ¡No se escucha lo que habla!

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