25 de Abril de 2021
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Casa Los Vascos, un viaje en el tiempo

Como esquelenses tenemos que estar orgullosos de tener en pie un local de ramos generales que comenzó a funcionar en el año 1926. Serán 95 años de historia con la mejor atención y manteniendo el mismo ambiente desde el primer día.

Por Donato del Blanco

 

En los primeros años de Esquel, con una población rural que tenía la necesidad de encontrar los elementos que más utilizaba, eran normales las casas de "ramos generales".

 

Se vendía de todo un poco, desde bebidas, ferretería, alimentos, ropa, librería, artículos para los caballos y más.

 

Desde tiempos muy tempranos, la calle 25 de mayo ya se perfilaba como el "centro" de la ciudad, siendo muy concurrida por los locales o por las personas que se acercaban.

 

En el año 1926, Casa Los Vascos se instala en Esquel. En sus inicios fue alquilado, anteriormente se encontraba el lugar "Casa Lahusen", desde el año 1917.  

 

Al principio se llamaba “Gran Baratillo Los Vascos” . Los fundadores son Ángel Valbuena y Marcial De la Vega.

 

 

 

Publicación del Diario Libres del Sur, en Enero del año 1927.

 

 

¿Por qué el nombre?

 

 

 

Foto- Archivo Histórico Esquel.

 

 

Ema Valbuena me comentó que lo nombraron así porque en Esquel había más Vascos que Leoneses.

 

 

"Queríamos atraer a más clientes"

 

 

En el año 1932 yo era muy chica, pero me encargaba de hacer todo lo que faltaba, desde limpiar los vidrios hasta atender a las personas. El trabajo era distinto, había otra cultura.

 

 

 

Mi papá era un hombre muy correcto y trabajador. En la época  tenía una lámpara que todavía la conservo, donde hacía la contabilidad. Llevaba una rutina que seguía a rajatabla, siempre muy organizado.

 

 

Afianzar clientes

 

 

Los fines de semana había que dejarles a los clientes del campo los pedidos, a veces te encontrabas con ríos. Del lado de "la huella" dejabas el pedido y ellos lo iban a buscar después a caballo o carro. 

 

 

 

En aquellos años, la distribución de los productos era muy distinta. Fotos: Archivo Histórico Esquel.

 

 

La idea era enseñar a la gente la conducta de compra. Toda la vida la mercadería tuvo descuentos, también la marcan de acuerdo a la factura. 

 

 

"Nos va bien por suerte, siempre nos mantuvimos así"

 

 

Encontrás todo lo que necesites, desde siempre: comida, ferretería, monturas para caballos, telas, sombreros, botas, boinas, lanas, hilos, mercería, ropa en general, valijas, mochilas, manteles, cocinas a gas, pavas, vajillas, cristalería fina, pinturería, perfumería, lencería, azulejos, alambres, hierros, camisas. Cuando es todo, es todo.

 

 

 

"Desde lo más antiguo hasta lo más moderno, desde lo más insólito hasta lo más esencial"

 

 

Algo característico e histórico, es que fueron los primeros en distribuir nafta. En el año 1928, se convirtieron en representantes oficiales de la West India Company S.A Petrolera Argentina.

 

 

 

Vendían kerosene Wico y nafta, a través del primer surtidor que hubo en Esquel, ubicado en la 25 de mayo.

 

En el año 1949 se incorpora a la sociedad Agustín Marcial De la Vega, y pocos años antes, en el año 46, el local se remodeló completamente, a cargo de Pasquini y Ongarato, el abuelo del actual intendente.

 

 

 

En el año 1955 se suman Ángel Valbuena (hijo) y Santos Valbuena.

 

En el sesenta se disuelve la sociedad, por el retiro de los primeros socios, Ángel Valbuena (padre) y Marcial De la Vega.

 

 

 

Ángel Valbuena (Padre)

 

 

En esa época, catalogaban a "Los Vascos" como una de las firmas más importantes de plaza y gira con un "capital importante". El señor Ángel, fue también miembro de la Cámara de Industria y Comercio del Oeste del Chubut.

 

A partir de 1969, pasa a llamarse Valbuena Hermanos, y en 1979 se incorpora Ema Valbuena, conformando la sociedad que funciona hasta la actualidad.

 

 

 

Ema Valbuena y Ángel Valbuena (hijo), recibiendo un premio en Paris en el año 2015, por la trayectoria y antigüedad de Casa Los Vascos.

 

 

 

Único en la Patagonia

 

 

 

Ema se atreve a decir que es el único que queda en el país con esa impronta, antigüedad y que siga funcionando tan bien.

 

El secreto del lugar, es que nunca aspiraron a algo grande. 

 

 

"De a poquito nos fuimos armando"

 

 

Anécdotas

 

 

 

Recuerdo en un momento cuando por primera vez en Esquel llegaron lavarropas y heladeras al local. Era toda una novedad, algo muy sorprendente.

 

 

"Mi papá compró para la venta dos heladeras. Cuando llegaron, mi mamá se deslumbró..."

 

 

Al verlas, le dijo a mi papá: ¡Qué lindo! Una de esas será para nosotros... 

 

 

El le respondió: No, son todas para vender y para acrecentar el capital. A lo que mi madre le dijo: La vas a fiar y no la vas a cobrar...

 

 

Dicho y hecho.

 

 

"Eran otras épocas"

 

 

María Matilde Gómez, recuerda con exactitud los momentos que vivió en el lugar. Ema y Lito son primos hermanos de su mamá, quien fue criada por Marcial de la Vega, cuñado de don Ángel Valbuena.

 

María vivió hasta el año 1996 en Esquel, en el departamento que estaba arriba del negocio.

 

 

 

"Me acuerdo de los portones que se ven en la imagen. El cuadro era de mi tío Agustín De la Vega"

 

 

El negocio está intacto. Me acuerdo que al entrar por la puerta de la 25 de Mayo, pasabas a la oficina de mi tío Lito. La entrada para el corralón también era por la 25, hasta que iniciaron la edificación y unieron el local donde funcionaba el negocio de Gonzalo Valbuena, que hoy tiene mercadería en exhibición.

 

 

Algunas historias de los trabajadores de Casa Los Vascos

 

 

 

Claudio Campos es nieto del rosarino Óscar Raúl Crugeiro, quien trabajó 35 años en el lugar, hasta su jubilación.

 

Me comentó que su abuelo comenzó a trabajar con el padre de los Valbuena, y mantiene sus recuerdos de la infancia intactos, de verlo a su querido abuelo con su delantal trabajando, como todos los días.

 

 

"Recuerdo ir a verlo y abrir los cajones con harina, especies, que generaban un aroma tan especial. Mi abuelo tenía siempre un lápiz en la oreja y anotaba lo que le pedían"

 

 

Estaba siempre en el mostrador. Bien organizado se ponía el delantal para ir a trabajar, si faltaba algo lo anotaba, siempre estaba preparado. 

 

 

Gabriela trabaja en Los Vascos desde el año 2006. Me comentó que siempre se mantuvo igual; ella tuvo la oportunidad de trabajar en el año 87 un año y medio, pero está intacto tal cual lo recuerda.

 

 

 

"Los clientes constantes de acá son los de las estancias, las escuelas, la gente que viene del interior de las provincias..."

 

 

Se vende desde una aguja para máquina hasta trampas para pumas. 

 

 

"Ema Valbuena siempre dice: "Acá está todo desde que se hace una casa"

 

 

Cuando entré ayudé en las oficinas, referenciando boletas y facturas. Siempre hubo una organización y rutina; cuando llega un pedido se descarga la mercadería del camión, se busca la factura, se la controla, se le pone lo correspondiente al IVA y a los precios actualizados.

 

La factura se referencia en un libro grande, donde ahí se pone el número de referencia, el producto, costo y el precio que se le vende al cliente.

 

 

"Vino gente de Gales, de Francia, de Italia, Israel"

 

 

Vinieron a filmar también, quisieron hacer películas acá adentro. Pero no lo permitieron porque sino se interrumpe el sistema de ventas y la rutina en sí...

 

 

¿Qué fue lo más insólito que te pidieron?

 

 

Una vez me preguntaron si habían púas para un fonógrafo, esos de antes, que tenían una pantalla grande...

 

 

"Si faltaba algo, anteriormente se anotaba para tenerlo después"

 

 

¿Qué te produce trabajar acá?

 

 

 

No es casualidad que esté trabajando acá, a pesar de que el horario de comercio sea sacrificado y uno tenga que postergar algunas cosas. Estoy en un lugar antiguo, y en este momento es paradójico, porque con toda la tecnología que hay actualmente, acá es todo a papel y lápiz.

 

 

"Me asegura el futuro, tengo mi jubilación y obra social, estoy contenta de trabajar acá"

 

 

Benjamín Millán trabaja en el lugar hace 13 años. 

 

 

 

"Somos una familia"

 

 

Venimos desde temprano, queremos que esto siga adelante. En mi caso, estoy en todas las áreas.

 

 

El lema del lugar

 

 Respeto, honestidad y compañerismo es lo que no tiene que faltar y no falta.

 

 

¿Tecnología?

 

 

Benjamín me mostró lo que es la computadora para ellos: papel, hoja y lápiz, como se ve en la imagen. También me explicó que se fabricaban zapatos de estilo para los más chicos, estos ejemplares tienen más de cuarenta años, y siguen guardados en el local:

 

 

 

Está muy agradecido de trabajar en el local, ya que desde que llegó cambió su situación económica.

 

 

"Mis jefes son seres humanos que te entienden y  comprenden cada situación que te toca vivir, son muy buenas personas"

 

 

Patricia trabaja hace 13 años en el sector de tienda, y hace tres años que está en la parte de almacén.

 

 

 

"Se trata de mantener el mismo ambiente de siempre. Tenemos que tener una organización entre compañeros"

 

 

La mayoría encuentra todo lo que busca. Cuando entré yo, habían muchas cosas antiguas, como la ropa.

 

 

"Recuerdo que venía gente de Buenos Aires, actrices como María Valenzuela. Compraban ropa antigua, y se iban muy contentas"

 

 

También destaca que en turismo siempre le dicen a la gente que llega a Esquel, que no se vayan sin ir de visita a Los Vascos.

 

 

"Ya estamos acostumbrados que vengan a verlo. También trabajamos mucho con la gente del campo, que hacen sus pedidos desde hace décadas por generaciones"

 

 

Marta trabaja como cajera desde hace más de 10 años en el lugar donde creció y pasó cientos de historias y anécdotas.

 

 

 

"Siempre tenemos los mismos clientes, cambia la generación pero las familias son las mismas"

 

 

La cultura del trabajo es esencial. Cuando empecé, aprendí a trabajar de la manera en la que se manejan acá.

 

 

"En mi sector se encuentra la única computadora. Pero es solamente para sacar el ticket, no te da el resultado del vuelto ni nada, hay que contar como antes"

 

 

Marta maneja todo con papel, tiene unas listas con las ventas, sería su especie de "Excel", pero manual.

 

 

"Todos los días luchamos por el negocio, nos pusimos la camiseta del lugar. Cuando vienen los turistas, nos sentimos orgullosos de contar la historia del lugar... Es nuestra casa"

 

 

Segundo trabaja en el corralón de Casa Los Vascos, que se encuentra al costado. En sus 18 años en el lugar, también destacó el acompañamiento de los dueños y el ambiente familiar.

 

 

 

 

Todos los trabajadores que pasaron por el lugar, se destacan por el empeño y el esfuerzo que hicieron y hacen día a día, algunos durante pocos años, otros por décadas. Todos y todas se ponen la camiseta por el lugar, para mantener siempre el mismo perfil que los caracteriza.

 

 

 

Recopilado de anécdotas del local

 

 

En el libro de visitantes, te encontrás con la escritura de cientos de clientes que pasaron por el lugar. De todos aquellos, seleccioné algunos que más me llamaron la atención:

 

"Entrar a este lugar fue como entrar a un túnel del tiempo. Me hizo acordar a mi infancia"

 

"Me transporta a lugares vividos cuando era chico. Ojalá se mantengan más los negocios, con gente tan amable que es capaz de tratar con los turistas"

 

"En mi pueblo (Luján de Cuyo), había un negocio de ramos generales igual a este. Entrar acá me hace retroceder a mis 10 años. Gracias por conservar este local tan hermoso"

 

"Combina lo nuevo con lo tradicional. Ojalá la comunidad los siga premiando día a día con su concurrencia y valorando este almacén que ya es un patrimonio cultural de Esquel"

 

 

Se puede ver la nostalgia de las personas que entran, que se transportan décadas atrás.  Muchos otros también recuerdan el olor cuando entran, que se denomina "memoria olfativa". Es tan característico que los traslada al lugar y al momento en el que lo sintieron por primera vez.

 

 

 

En la esquina se puede observar el costado del local, intacto a pesar del tiempo.

 

 

 

¿Por qué me parece importante mantener un lugar así?

 

 

 Las palabras de quienes lo trabajan y de los dueños demuestran lo importante que es para ellos, el hecho de que hayan conservado la fachada, el interior, el servicio intacto. Tiene mucha historia y cientos de artículos. Viene desde la generación de nuestros abuelos y bisabuelos. Sin dudarlo es un lugar que recupera la historia de Esquel, y la transmite a los turistas y a las nuevas generaciones.

 

Entrar a Los Vascos, para algunos es como volver a la infancia, en el lugar te encontrás con secciones de ropa para mujer, varón, niños. Su particularidad son los grandes mostradores con vitrinas, bien lustradas. Los maniquíes se mantienen desde hace décadas en perfecto estado. El almacén, es el de antes, con las estanterías ordenadas, latas de galletitas, golosinas, fiambres, todo lo que puedas necesitar.. Es precisamente volver al pasado, pero con la misma atención y organización desde hace 95 años.

 

 

 

Gracias Alejandro por las fotos y permitirnos grabar el lugar, además de la buena predisposición. A Ema y Ángel Valbuena por la historia, a Neykel Pérez por la producción de los videos, a los trabajadores que están al frente del lugar día a día, a la biblioteca municipal por aportarme los diarios de la época , al archivo histórico de Esquel , a Claudio Campos y María Matilde Gómez por contarme la historia de sus familiares y a Martina del Blanco por la edición de las fotos.

 

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